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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://javiercervigonruckauer.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Francisco Javier Cervigon Ruckauer</title><description>La verdad existe</description><link>https://javiercervigonruckauer.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Francisco Javier Cervigon Ruckauer</title><link>https://javiercervigonruckauer.blogia.com/2015/031801-francisco-javier-cervigon-ruckauer.php</link><guid isPermaLink="true">https://javiercervigonruckauer.blogia.com/2015/031801-francisco-javier-cervigon-ruckauer.php</guid><description><![CDATA[<p><span>&nbsp;</span></p><h1 style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La creaci&oacute;n del Universo</span></h1><h1 style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;De d&oacute;nde venimos? &iquest;Qui&eacute;nes somos? &iquest;Ad&oacute;nde vamos?</span></h1><h1 style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En el principio cre&oacute; Dios los cielos y la tierra (Gen 1). Sobre el origen del Universo, en lo cient&iacute;fico la pregunta m&aacute;s interesante es c&oacute;mo se ha creado. En lo religioso, en cambio, lo que m&aacute;s interesa &nbsp;es Qui&eacute;n y para qu&eacute;. Hasta hace poco los astrof&iacute;sicos no pod&iacute;an resolver el problema, aunque ya desde hac&iacute;a varios siglos el heliocentrismo se hab&iacute;a ido imponiendo gradualmente al geocentrismo. Por ello se aceptaba com&uacute;nmente la narraci&oacute;n de los siete d&iacute;as del G&eacute;nesis, pero desde comienzos del siglo XX t&eacute;cnicas y teor&iacute;as hab&iacute;an progresado extraordinariamente y se apoyaban mutuamente. Pudo as&iacute; empezar a estudiarse cient&iacute;ficamente.</span></h1><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Todo parece haberse formado como consecuencia de una gran explosi&oacute;n llamada Big Bang, habiendo sido formulada esta teor&iacute;a de un modo met&oacute;dico y cient&iacute;fico por el astrof&iacute;sico y sacerdote belga Georges Lema&icirc;tre en 1927, que &eacute;l la llam&oacute; la Gran Implosi&oacute;n. La proporci&oacute;n existente de ciertos elementos en todo el Universo, particularmente hidr&oacute;geno, deuterio y helio, proporcionan argumentos convincentes sobre la teor&iacute;a del Big Bang, y hoy los f&iacute;sicos est&aacute;n generalmente de acuerdo en que el Universo empez&oacute; como un punto de energ&iacute;a infinitamente denso. Toda la materia y energ&iacute;a estaba superconcentrada en un peque&ntilde;o espacio. Seg&uacute;n esta teor&iacute;a, si el Universo se expande como la metralla de una bomba que ha explotado, es de suponer que era como una especie de &ldquo;huevo c&oacute;smico&rdquo;.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El Big Bang indica que la naturaleza tuvo un inicio definido, pues no se concibe c&oacute;mo la naturaleza inexistente puede crearse a s&iacute; misma. S&oacute;lo una fuerza sobrenatural fuera del espacio y del tiempo, es decir Dios, puede haberlo hecho. El Big Bang ofrece un argumento interesante a favor de la existencia de un Creador. Pero aunque la teor&iacute;a del Big Bang propuesta por Lemaitre es la m&aacute;s aceptada, para muchos investigadores el origen contin&uacute;a siendo un enigma. Para Christof Wetterich, f&iacute;sico de la Universidad de Heidelberg (Alemania), el universo es el resultado de un largo y g&eacute;lido periodo de transformaci&oacute;n y no de un fuerte estallido como afirma la teor&iacute;a del Big Bang.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Si aceptamos el Big Bang, &iquest;qu&eacute; pas&oacute; antes? A esta pregunta contestan los cient&iacute;ficos que no lo sabemos, que es inimaginable e indeducible y que ellos son f&iacute;sicos, pero no metaf&iacute;sicos. &iquest;Y despu&eacute;s? Durante el primer mill&oacute;n de a&ntilde;os despu&eacute;s del &nbsp;Big Bang, la temperatura cay&oacute; y se empezaron a formar n&uacute;cleos y &aacute;tomos. La materia se empez&oacute; a agrupar en galaxias por la fuerza de la gravedad, debido a un movimiento rotativo que les dio forma de espiral. En cuanto al Sol, es una estrella que se form&oacute; har&aacute; unos cinco mil millones de a&ntilde;os. En lo referente a la Tierra, inicialmente demasiado caliente, se enfri&oacute; poco a poco, gener&oacute; una atm&oacute;sfera y se hizo potencialmente habitable har&aacute; unos cuatro mil millones de a&ntilde;os. Apenas ciento cincuenta millones de a&ntilde;os m&aacute;s tarde ya bull&iacute;a de vida, hasta que finalmente aparece, ciertamente no hace mucho tiempo, el hombre.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Antes del amanecer</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;Qui&eacute;nes somos? &iquest;De d&oacute;nde venimos? &iquest;De d&oacute;nde vienen todas las cosas y a d&oacute;nde van? Todo individuo se plantea estas cuestiones en alg&uacute;n momento de su vida. En realidad, el hombre ha buscado su origen desde que tuvo conciencia de s&iacute;. De este modo, su capacidad para formular tales preguntas ha hecho de &eacute;l un ser singular en el Universo conocido, ya que, por lo que sabemos, es la &uacute;nica criatura dotada de semejante nivel de conciencia. Las respuestas han sido m&uacute;ltiples: intuitivas, ingeniosas, fant&aacute;sticas. Pero ahora, en la era cient&iacute;fica, disponemos de una ingente cantidad de nueva informaci&oacute;n. Las viejas explicaciones han caducado, pero, puesto que gran parte de la nueva informaci&oacute;n ha sido objeto de interpretaciones conflictivas, ninguna &ldquo;historia gen&eacute;tica&rdquo; omn&iacute;moda las ha reemplazado. Esto se debe, en parte, a que la ciencia ha progresado desfasadamente: por ejemplo, poseemos grandes conocimientos sobre f&iacute;sica y qu&iacute;mica, pero sabemos muy poco de biolog&iacute;a, acerca del tiempo o, por citar un tema mucho m&aacute;s pr&oacute;ximo a nosotros, sobre nuestro cerebro. En algunos campos hemos rebasado el siglo xx. En otros, permanecemos a&uacute;n en el oscurantismo. Por ello, no ha sido sencillo alcanzar una imagen coherente de nuestros or&iacute;genes. Por otra parte, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, algunas teor&iacute;as claves han ganado amplia aceptaci&oacute;n: las que ata&ntilde;en al origen del Universo, por ejemplo, y las que nos aclaran determinados aspectos del origen de la vida. Algunos descubrimientos sorprendentes han confirmado teor&iacute;as que ya sustent&aacute;bamos. Entre &eacute;stas fue notable el descubrimiento del ADN: la clave de la estructura de toda materia viviente. Todav&iacute;a permanecemos en la incertidumbre acerca de nuestros or&iacute;genes, y es probable que nunca conozcamos los detalles exactos. Pero aplicando las actuales teor&iacute;as de la ciencia, podemos intentar desplegar una exposici&oacute;n totalizadora.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Tal exposici&oacute;n revela que el hombre es producto de un reordenamiento incre&iacute;blemente complejo de la materia original del Universo. Se trata de un ser singular &#8213;podemos afirmarlo&#8213;, capaz de exigir una explicaci&oacute;n de su existencia, y capaz asimismo de postular, ahora, una respuesta l&oacute;gica y coherente.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La exposici&oacute;n remonta la materia que nos conforma a trav&eacute;s del tiempo, del comienzo de la vida, de la formaci&oacute;n de nuestro planeta y del nacimiento de las estrellas, hasta el momento mismo en que comenz&oacute; el Universo. Tambi&eacute;n detalla el modo en que esa materia, dispuesta en una forma viviente, puede ser concebida, nacer y madurar hasta convertirse en un ser humano dotado de conciencia.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Antes de que todo comenzara ya exist&iacute;a Aquel que es la Palabra</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Dios cre&oacute; todo de la nada. Antes de que comenzara todo era &nbsp;&nbsp;&nbsp;, la nada, que no podemos conocer ni nombrar. Pero como somos humanos nos proponemos representarlo: &nbsp;&nbsp;&nbsp;, la nada, no era cualquier cosa ni era una no-cosa; era la nada. De nada no puede salir nada, a menos que Dios cree. La nada carec&iacute;a de centro y de l&iacute;mite, de interior y de exterior. Ninguna altura se cern&iacute;a sobre ninguna profundidad, ninguna luz se correspond&iacute;a con ninguna oscuridad, ning&uacute;n calor respond&iacute;a a ning&uacute;n fr&iacute;o. Una parte era exactamente igual a todas las partes. Y por ello no pod&iacute;a tener parte, n&uacute;meros, grados ni diferencias de ning&uacute;n tipo. De ah&iacute; que no podamos darle nombre, aunque la llamemos nada. Pero luego, s&uacute;bitamente, se produjo una diferencia. Para los que acostumbramos a nombrar las cosas hubo, a la vez, m&aacute;s que nada y menos que nada: positivo y negativo, aqu&iacute; y all&aacute;, interior y exterior, centro y l&iacute;mite, principio y fin, materia y&hellip; Y en ese momento hubo espacio. Pero ese espacio instant&aacute;neo no pod&iacute;a retener aquellos incalculables opuestos que se separaron con un poderoso Bang. En ese instante hubo dimensi&oacute;n y tambi&eacute;n tiempo. De toda la materia arrojada por aquel gigantesco Bang, s&oacute;lo una parte infinitesimal permaneci&oacute; unida para formar el Sol, la Tierra, la vida y a nosotros.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Bang. Nada se ha agregado, nada se extrajo. Los materiales de todo cuanto hayas visto o tocado estaban all&iacute;. Ah&iacute; estaban los materiales para ti, y tambi&eacute;n para m&iacute;. Todo forma parte de un proceso indefinido que marcha adelante, de una prolongada secuencia de reordenamiento.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Una fuerza insuperable une todos esos fragmentos arrojados integr&aacute;ndolos en un sistema, un Universo: la gravedad. Desde el momento de aquel poderoso Bang hasta hoy, y desde ahora hasta el fin del Universo, la gravedad ha influido y seguir&aacute; influyendo en su lucha por trastocar la expansi&oacute;n del Universo. Si triunfa la gravedad y la materia y la energ&iacute;a retornan, el tiempo se detendr&aacute; y el espacio s&oacute;lo ser&aacute; un punto. Luego, con un poderoso Antibang, quiz&aacute; todo quede aniquilado y vuelva a ser (que todav&iacute;a no podemos conocer ni nombrar). </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Tal vez existe un superuniverso en el que esta excursi&oacute;n de ochenta billones de a&ntilde;os de Bang a Antibang no sea m&aacute;s que la rompiente de una ola &uacute;nica sobre una roca de un mar desconocido en un planeta muerto del sistema menos considerado, perdido en el m&aacute;s all&aacute;, entre las galaxias m&aacute;s insignificantes. Si es as&iacute;, no puede importarnos. M&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del tiempo y el espacio, s&oacute;lo hay silencio.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Bang, Antibang y Big Bang son las denominaciones usuales en la f&iacute;sica contempor&aacute;nea para referirse al modelo del Universo Lemaitre, fueron incorporadas por el astrof&iacute;sico rusoamericano George Gamow. Otros especialistas sugieren la designaci&oacute;n de teor&iacute;a de &ldquo;Universo en explosi&oacute;n&rdquo; para este modelo. Todas estas expresiones que aluden a Estallido, Antiestallido y Gran Estallido se utilizan corrientemente en las obras en castellano sobre el tema.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El origen del Universo es el instante en que...</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En el instante en que comenz&oacute; el Universo, hace aproximadamente quince billones de a&ntilde;os, &eacute;ste era una masa hirviente de energ&iacute;a productora de ampollas y ef&iacute;meras part&iacute;culas de materia, densamente api&ntilde;adas a alt&iacute;sima temperatura. Este gl&oacute;bulo, muy comprimido, se expandi&oacute; de pronto y fue arrojado a una velocidad semejante a la de la luz. A medida que iba expandi&eacute;ndose, su energ&iacute;a deb&iacute;a desplegarse de modo m&aacute;s tenue a trav&eacute;s de vol&uacute;menes de espacio cada vez mayores. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Una hora despu&eacute;s del Bang, la temperatura hab&iacute;a disminuido lo suficiente como para que se formaran part&iacute;culas estables: protones, neutrones y electrones. Pero habr&iacute;an de pasar diez millones de a&ntilde;os antes de que el gl&oacute;bulo en expansi&oacute;n se hubiera enfriado lo suficiente como para que dichas part&iacute;culas formaran asociaciones o &aacute;tomos estables. Las primeras asociaciones fueron hidr&oacute;geno (un prot&oacute;n y un electr&oacute;n) y helio (dos protones, dos neutrones y dos electrones). Poco despu&eacute;s, todo el Universo estaba compuesto por estos dos elementos, que se desplazaban desde el centro hacia afuera. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero la formaci&oacute;n de gas en el Universo no fue paralela al proceso descrito. Hubo billones de sitios en los que su densidad se modific&oacute; ligeramente. Las partes m&aacute;s densas ejerc&iacute;an una atracci&oacute;n gravitatoria m&aacute;s poderosa que las dem&aacute;s y, naturalmente, se convirtieron en los centros hacia los cuales se sent&iacute;an Impulsadas las partes menos densas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El Universo, todav&iacute;a en expansi&oacute;n, se convirti&oacute; en una serie de agrupaciones masivas de gas arremolinado, y las galaxias eran mucho m&aacute;s amplias de cuanto podamos imaginar. Las hab&iacute;a de todas las formas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En la actualidad, el Universo es pr&aacute;cticamente inconmensurable. Para tratar de comprender su tama&ntilde;o, debemos emplear un a&ntilde;o luz, la distancia que recorre la luz a 300.000 kil&oacute;metros por segundo en un a&ntilde;o, es decir nueve trillones de kil&oacute;metros. Esto casi excede nuestra capacidad imaginativa, pero, para tener una idea de la escala a que nos referimos, diremos que la luz del Sol tarda ocho minutos en llegar hasta nosotros, que la de la estrella m&aacute;s cercana invierte m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os y que la luz de la galaxia m&aacute;s lejana precisa cinco billones de a&ntilde;os. La luz de los objetos m&aacute;s distantes y misteriosos del Universo, denominados quasars, que se alejan de nosotros casi a la velocidad de la luz, ha tardado en llegar hasta nosotros doce billones de a&ntilde;os. Por eso podemos decir que ahora vemos esos objetos como sol&iacute;an ser hace doce billones de a&ntilde;os.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Fundiciones gigantescas</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Toma ocho protones y ocho neutrones, haz que ocho electrones pasen aceleradamente a su alrededor y tendr&aacute;s ox&iacute;geno. Con veintis&eacute;is protones, treinta neutrones y veintis&eacute;is electrones tendr&aacute;s hierro. El oro lo componen 79 protones, 118 neutrones y 79 electrones. En la naturaleza existen 92 elementos distintos compuestos de este modo, con excepci&oacute;n de hidr&oacute;geno y el helio todos han sido creados desde la formaci&oacute;n de nuestra galaxia. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En una galaxia existe la tendencia a que toda la masa comience a girar. Tambi&eacute;n existe la tendencia a que se forme un disco que, gradualmente, se vuelve m&aacute;s esf&eacute;rico. En el interior de tales discos hay remolinos secundarios, donde los centros locales de gravedad comienzan a contener masas de gas y polvo. &Eacute;stas terminan por formar un centenar de billones de remolinos, cada uno de los cuales constituye la simiente de una estrella. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A medida que el hidr&oacute;geno y el helio se concentran, a medida que una cantidad cada vez mayor de gas es atra&iacute;da por la gravedad de la estrella creciente, y a medida que el api&ntilde;amiento y los forcejeos de los &aacute;tomos se hacen m&aacute;s tensos, la temperatura supera el l&iacute;mite de toda medici&oacute;n significativa. Hasta los &aacute;tomos de hidr&oacute;geno y helio se separan, retornando a sus protones, neutrones y electrones constitutivos. En algunos sitios se concentran tan densamente que Incluso unos protones se fusionan con otros.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Esta fusi&oacute;n s&oacute;lo se produce si la temperatura alcanza millones de grados; cuando esto ocurre, libera una inmensa cantidad de energ&iacute;a. &iquest;De qu&eacute; manera lo hace? Resulta extra&ntilde;o que dos protones fusionados pesen menos que dos separados. Y cuatro protones fusionados pesan menos que dos pares. El peso que se pierde sale en forma de energ&iacute;a radiante: calor, luz, rayos X y as&iacute; sucesivamente.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Este proceso de fusi&oacute;n generador de energ&iacute;a es el coraz&oacute;n de la bomba de hidr&oacute;geno. De modo que esas estrellas son, en realidad, bombas de hidr&oacute;geno naturales. La fuerza de la energ&iacute;a que podr&iacute;a hacer estallar la estrella es contrarrestada por la enorme atracci&oacute;n de la gravedad.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Nuestro Sol en la galaxia Nuestro Sol es s&oacute;lo uno de los cien billones de astros de nuestra galaxia. Est&aacute; situado aproximadamente a tres quintos hacia el exterior de la galaxia, que gira muy lentamente y completa una revoluci&oacute;n cada doscientos millones de a&ntilde;os.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero el efecto de la bomba de hidr&oacute;geno no durar&aacute; eternamente, y todas las estrellas que han nacido tienen una &ldquo;vida&rdquo; y finalmente mueren. Las estrellas de tama&ntilde;o com&uacute;n, como nuestro Sol, durar&aacute;n alrededor de diez billones de a&ntilde;os, pero cuando el &ldquo;combustible&rdquo; de hidr&oacute;geno del centro est&eacute; casi agotado la estrella se volver&aacute; mucho m&aacute;s brillante, una &ldquo;gigante roja&rdquo; de un tama&ntilde;o cientos de veces mayor. Cuando esto le ocurra a nuestro Sol, aproximadamente dentro de unos cinco billones de a&ntilde;os a partir de ahora, los planetas interiores, incluida la Tierra, estar&aacute;n quemados. Esta etapa de &ldquo;gigante roja&rdquo; no dura mucho tiempo. El resto de energ&iacute;a nuclear se agota r&aacute;pidamente y la estrella cae por su propia fuerza de gravedad. La ca&iacute;da contin&uacute;a hasta que toda la masa alcanza un volumen menor al del tama&ntilde;o de la Tierra. Dichas estrellas se llaman enanas blancas. Son tan densas que un cubo de su materia pesar&iacute;a cientos de toneladas. Irradian lentamente al espacio los restos de su calor y desaparecen en la oscuridad. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero un destino distinto aguarda a una estrella grande, muchas veces mayor que nuestro Sol. La presi&oacute;n de la gravedad hacia el interior es tan poderosa que el centro de la estrella se quema con rapidez y &eacute;sta muere muy pronto. Cuando pr&aacute;cticamente todo el hidr&oacute;geno ha sido separado, la estrella cae hasta que su temperatura alcanza los cientos de millones de grados. A esta temperatura se combinan los protones, los neutrones y los electrones para formar los 92 elementos. Todos los elementos surgen de esta forma, api&ntilde;ados en el &iacute;gneo coraz&oacute;n de esas estrellas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La extraordinaria ca&iacute;da crea una energ&iacute;a tan vasta en el centro, que esta gigantesca fundici&oacute;n estalla en lo que se denomina la explosi&oacute;n de una supernova, esparciendo en el espacio sus 92 elementos, donde se mezclan con el gas de hidr&oacute;geno y helio existentes. Durante la explosi&oacute;n de una supernova la estrella puede ser billones de veces m&aacute;s brillante que el Sol, probablemente, tan brillante como todas las estrellas de la galaxia juntas. Detr&aacute;s queda una estrella &ldquo;neutr&oacute;n&rdquo; de incre&iacute;ble densidad, millones de veces m&aacute;s densa que la enana blanca. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En las tremendas explosiones de estrellas en ca&iacute;da, la fuerza de la gravedad es tanto m&aacute;s fuerte cuanto que la ca&iacute;da contin&uacute;a hasta que se crea un agujero negro, del que ni siquiera la luz puede escapar. En cuanto existe un agujero negro, la estrella que cae se vuelve invisible. Toda materia o incluso una estrella entera que cayera en un agujero negro desaparecer&iacute;a para siempre, v&iacute;ctima de la terror&iacute;fica gravedad de aqu&eacute;l. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En nuestro Sol y sus planetas, el sistema solar est&aacute; compuesto por un cuerpo central de elevada masa &#8213;el Sol&#8213; y por cuerpos m&aacute;s peque&ntilde;os y ligeros &#8213;los planetas&#8213; que giran a su alrededor. De los nueve planetas, J&uacute;piter es el mayor, y Mercurio el m&aacute;s peque&ntilde;o. El Sol pesa setecientas veces m&aacute;s que la suma del peso de todos los planetas.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Desde que se form&oacute; nuestra galaxia, hace alrededor de diez billones de a&ntilde;os, las explosiones de supernovas se han producido a un promedio de una por siglo. Dados los millones de estas explosiones, los nuevos elementos se han distribuido gradualmente por toda la galaxia; su composici&oacute;n tambi&eacute;n ha cambiado de forma paulatina. Sin embargo, la galaxia sigue estando compuesta por su 93% de hidr&oacute;geno y menos del 7% de helio originales. Algo menos del 1% ha formado carbono, hierro, aluminio, nitr&oacute;geno, ox&iacute;geno... y los noventa tipos de &aacute;tomos restantes. La capacidad de estos &aacute;tomos para combinarse entre s&iacute; explica todo lo que ha sucedido desde entonces. Por ejemplo, el hidr&oacute;geno se combina con el ox&iacute;geno para formar el agua. El ox&iacute;geno se combina con el hierro, el aluminio y el silicio para formar un millar de tipos distintos de roca. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;De qu&eacute; modo se combinan? Compartiendo sus electrones. En el agua, por ejemplo, los electrones que giran alrededor de dos n&uacute;cleos de hidr&oacute;geno tambi&eacute;n trazan &oacute;rbitas en torno al n&uacute;cleo de ox&iacute;geno, configurando una especie de paquete atado con un trozo confuso de cuerda electr&oacute;nica. As&iacute; es la mol&eacute;cula de agua: dos hidr&oacute;genos, un ox&iacute;geno. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hablamos de &aacute;tomos y mol&eacute;culas, pues b&aacute;sicamente la materia s&oacute;lida est&aacute; compuesta por &aacute;tomos. El equivalente a 25,4 mm&sup3; de una sustancia s&oacute;lida com&uacute;n contiene tantos &aacute;tomos como granos de arena todos los oc&eacute;anos de la Tierra. Los &aacute;tomos se unen para formar mol&eacute;culas. Por ejemplo, el hidr&oacute;geno se une con el ox&iacute;geno para constituir una mol&eacute;cula de agua; el hidr&oacute;geno, el ox&iacute;geno, el carbono y el nitr&oacute;geno se combinan para formar una mol&eacute;cula de glicina, que todos los organismos vivientes contienen.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los amino&aacute;cidos se unen para formar prote&iacute;nas. El hidr&oacute;geno. el m&aacute;s simple de los &aacute;tomos. La mol&eacute;cula de glicina, el m&aacute;s simple de los amino&aacute;cidos.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La cuna de un centenar de soles</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hace aproximadamente cinco billones de a&ntilde;os, un n&uacute;mero suficiente de estrellas grandes de nuestra galaxia fue separado mediante explosiones de supernova para enriquecer la mezcla original de hidr&oacute;geno y helio con una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de los dem&aacute;s elementos.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Imagina parte de ese gas enriquecido girando hacia el interior hasta formar una nube gigantesca: la cuna de un centenar de estrellas nuevas. A medida que las nubes se vuelven m&aacute;s apretadas, se forman muchos remolinos separados; uno de ellos es el embri&oacute;n de Sol. A medida que el gas y el polvo se unen bajo el influjo de la gravedad, la parte interior del remolino se junta para formar el Sol, que comienza a girar a velocidad cada vez mayor. Esta r&aacute;pida rotaci&oacute;n es causa de que la parte exterior se achate hasta formar un extenso disco de m&aacute;s de un bill&oacute;n y medio de kil&oacute;metros de ancho; ah&iacute; se formar&aacute;n la Tierra y los planetas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A medida que el calor aumenta en el centro de Sol, &eacute;ste comienza a brillar d&eacute;bilmente y, m&aacute;s tarde, cuando se producen las reacciones nucleares, la temperatura se eleva con rapidez hasta alcanzar los vertiginosos catorce millones de grados. Ahora nuestro Sol est&aacute; en llamas y maduro; muy poco cambiar&aacute; en los pr&oacute;ximos diez billones de a&ntilde;os. Una vez formadas todas las estrellas de esa nube gigantesca, comienzan lentamente a apartarse hasta alcanzar sus distancias actuales. Debieron de nacen muchas estrellas como nuestro Sol; muchas estrellas que ser&iacute;an lo bastante estables como para albergar vida en sus planetas cercanos. El Sol es una estrella de tipo muy com&uacute;n en nuestra galaxia, aunque nos parezca un cuerpo sorprendente. Tiene un di&aacute;metro de 1,4 millones de kil&oacute;metros y nunca deja de irradiar 370.000 billones de billones de kilovatios de energ&iacute;a en el espacio. La Tierra s&oacute;lo absorbe las dos billon&eacute;simas partes de esa energ&iacute;a. Lo cual equivale a dos millones de veces las exigencias energ&eacute;ticas actuales de la humanidad.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Granos de polvo, guijarros en planetas</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Piensa nuevamente en aquel enorme disco que se extiende m&aacute;s de un bill&oacute;n y medio de kil&oacute;metros alrededor del Sol primitivo. All&iacute; se han formado peque&ntilde;os remolinos, y los elementos m&aacute;s pesados se han convertido en materia s&oacute;lida; el polvo se ha vuelto granos; los granos, guijarros y &eacute;stos se han transformado en cantos rodados. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Fueron masas compuestas por terrones con algunos del tama&ntilde;o de monta&ntilde;as las que finalmente convergieron en puntos situados a distancias variables del Sol. A medida que esos guijarros y cantos rodados monstruosos ca&iacute;an unos sobre otros bajo la acci&oacute;n de la gravedad, formaban cuerpos a&uacute;n mayores: los planetas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Mientras los planetas se formaban, el Sol primigenio comenz&oacute; a frenar hasta alcanzar su velocidad actual, y literalmente solt&oacute; los elementos m&aacute;s ligeros del disco, que eran hidr&oacute;geno y helio. Pero el Sol posee una masa suficiente como para contener todos sus elementos constitutivos, y si tomamos en consideraci&oacute;n el escaso hidr&oacute;geno que desde entonces se ha convertido en helio el proceso que libera la inmensa cantidad de energ&iacute;a solar, resultar&aacute; que la composici&oacute;n del Sol era muy parecida a la del gas y el polvo enriquecidos de la galaxia: 93% de hidr&oacute;geno, menos del 70% de helio, menos del 10% de todo lo dem&aacute;s. Los planetas exteriores &#8213;J&uacute;piter, Saturno, Urano y Neptuno&#8213; son gigantes, en consecuencia, su masa supera la de los menores. Una masa mayor ejerce m&aacute;s atracci&oacute;n gravitatoria, y esto les ha permitido retener pr&aacute;cticamente todo el hidr&oacute;geno y el helio. En realidad, J&uacute;piter casi puede considerarse una estrella aunque es el mayor, la fuerza de su gravedad hacia el interior no basta para crear el efecto de la &ldquo;bomba de hidr&oacute;geno&rdquo;. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los planetas interiores &#8213;Mercurio, Venus, Tierra y Marte&#8213; son m&aacute;s peque&ntilde;os, y la atracci&oacute;n de la gravedad resulta m&aacute;s d&eacute;bil. Por ello pierden gran parte de los dos gases m&aacute;s ligeros. Pero, en contraste, suelen retener los elementos m&aacute;s pesados: carbono, hierro, nitr&oacute;geno, aluminio, etc&eacute;tera. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Existen dos tipos m&aacute;s de planetas. Los asteroides, el gran anillo de cantos rodados entre Marte y J&uacute;piter, podr&iacute;an ser un planeta que se desmembr&oacute;, y Plut&oacute;n, el m&aacute;s lejano de todos, podr&iacute;a ser un sat&eacute;lite que se apart&oacute; de Neptuno. De tama&ntilde;o semejante al de Mercurio, gira alrededor del Sol trazando una &oacute;rbita muy alargada. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Un planeta debe encontrarse a cierta distancia de Sol para albergar vida. Si est&aacute; muy cerca, la atm&oacute;sfera hierve en el espacio, y si est&aacute; demasiado lejos, se congela, en especial el vapor de agua, esencial para nuestro tipo de vida. S&oacute;lo la Tierra est&aacute; situada a una distancia adecuada del Sol.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La Tierra casi se derrite</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La Tierra, en el momento de su formaci&oacute;n, era m&aacute;s fr&iacute;a y s&oacute;lida de lo que desde entonces ha sido. Ni terremotos ni volcanes ni oc&eacute;anos. Sencillamente, polvo fr&iacute;o, guijarros fr&iacute;os, cantos rodados fr&iacute;os. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero a medida que chocaban entre s&iacute; y se convert&iacute;an en masas cada vez m&aacute;s grandes, su volumen total y la fricci&oacute;n comenzaron a producir calor. Adem&aacute;s, en el volumen creciente permanec&iacute;an encerrados &aacute;tomos de uranio, torio y radio; enormes &aacute;tomos inestables que pueden dividirse espont&aacute;neamente y dado que son millones, liberar ingentes cantidades de energ&iacute;a nuclear. Esa misma energ&iacute;a, oculta ahora en las entra&ntilde;as de la Tierra en constante crecimiento, comenz&oacute; a calentarla, y produjo tanto calor que casi se derriti&oacute;. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Sin duda alguna, derriti&oacute; nuevamente las rocas. Cuando esto sucedi&oacute;, los diversos elementos constitutivos encerrados en aqu&eacute;llas tuvieron libertad de movimiento. Los dos principales eran el hierro, que es pesado, y el silicio, ligero. El pesado hierro se hundi&oacute; hasta el centro, arrastrando elementos como n&iacute;quel, platino y oro. El silicio, en cambio, flot&oacute; hasta la superficie, arrastrando elementos pesados pero afines qu&iacute;micamente a &eacute;l, como el plomo y el uranio. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Luego la parte exterior del centro &#8213;el manto&#8213; se enfri&oacute; y solidific&oacute;, comenzando por una masa de minerales de hierro, silicio y ox&iacute;geno. Estos se hundieron en forma de cristales gigantescos hasta una profundidad aproximada de 330 kil&oacute;metros, donde se posaron, flotando sobre la superficie del centro, constituido por minerales de n&iacute;quel-hierro, m&aacute;s pesado (y todav&iacute;a derretido), a lo largo de 5400 kil&oacute;metros. Podr&iacute;as decir que, como el hielo de un glaciar, esta capa es s&oacute;lida, pero, bajo tanto calor y presi&oacute;n, puede fluir realmente de un modo pl&aacute;stico. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">M&aacute;s tarde, los minerales bas&aacute;lticos se endurecieron: &oacute;xidos de hierro y compuestos de aluminio y silicio conformaron una delgada corteza de ocho kil&oacute;metros de profundidad alrededor del globo. Lo &uacute;nico que quedaba era granito, la roca m&aacute;s ligera de la Tierra primitiva. No hab&iacute;a suficiente cantidad como para cubrir del todo la corteza. En realidad, el granito s&oacute;lo cubri&oacute; alrededor de un tercio de globo, quiz&aacute;s en una sola extensi&oacute;n, tal vez en varias m&aacute;s peque&ntilde;as.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Este nuevo ordenamiento pudo ser estable durante alg&uacute;n tiempo, pero no pod&iacute;a durar mucho. Aquellos &aacute;tomos en divisi&oacute;n a&uacute;n calentaban las entra&ntilde;as de la Tierra, convirti&eacute;ndola en un inmenso caldero qu&iacute;mico y creando tensiones que, poco despu&eacute;s, abrir&iacute;an grandes grietas en la corteza y agujerear&iacute;an la capa de granito. En el fondo del caldero se cocinaban nuevos gases: metano, compuesto por carbono e hidr&oacute;geno; amon&iacute;aco, compuesto por nitr&oacute;geno e hidr&oacute;geno; anh&iacute;drido carb&oacute;nico, compuesto por carbono y ox&iacute;geno; y vapor de agua muy caliente.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Olv&iacute;date de los gases, pero presta atenci&oacute;n a su composici&oacute;n: carbono, hidr&oacute;geno, nitr&oacute;geno y ox&iacute;geno, elementos vitales del posterior reordenamiento fundamental de la materia, el m&aacute;s estupendo para nosotros. El comienzo de la misma vida. Y ahora est&aacute;n aqu&iacute;, escupidos por un centenar de miles de volcanes, apresur&aacute;ndose a formar una atm&oacute;sfera. Ya no permanecen encerrados en las rocas y en los cristales, sino que forman gases donde cada mol&eacute;cula tiene la libertad de correr de un punto a otro y de reaccionar con otras... en cuanto la Tierra se ha enfriado lo suficiente como para que el vapor se condense en nubes y &eacute;stas en gotas de agua. Antes de que la vida pueda comenzar llueve incesantemente durante miles de a&ntilde;os, y esta lluvia crea lagos, mares y oc&eacute;anos.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Un cosmos sin vida se encuentra lejos de estar muerto</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Se trata de un lento torbellino, cuya superficie es constantemente agitada, golpeada, arrugada, carcomida, elevada, plegada, enterrada... a causa de un inmenso e incesante movimiento de materia y energ&iacute;a. Un cosmos vivo incluso antes de convertirse en un cosmos viviente. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Est&aacute;n los volcanes, arrojando la primera atm&oacute;sfera terrestre de metano, amon&iacute;aco, anh&iacute;drido carb&oacute;nico y vapor..., y sacando tambi&eacute;n a la luz un rico bot&iacute;n de minerales que, de lo contrario, reposar&iacute;an eternamente encerrados en las profundidades de las rocas. Forman monta&ntilde;as y capas nuevas sobre las capas de granito y la corteza de basalto del planeta. Cuando el vapor se enfr&iacute;a y cae en forma de lluvia, disuelve una fracci&oacute;n de todo lo que toca. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los vientos de la nueva atm&oacute;sfera tambi&eacute;n ponen su parte de destrucci&oacute;n. Limpian como arena y pulen la roca desnuda escam&aacute;ndola, socav&aacute;ndola, derrumb&aacute;ndola. Las escamas y los cascajos se disuelven en el agua. En escasos millones de a&ntilde;os, los lagos, los r&iacute;os y los mares poco profundos que se acumulan en la Tierra configuran un &ldquo;caldo&rdquo; incipiente: una muestra l&iacute;quida de todo lo que hay sobre la superficie y en el aire. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero es el agua la que modifica profundamente el car&aacute;cter de la Tierra. Por ejemplo, en el c&aacute;lido ecuador el agua se convierte en vapor. Desde all&iacute; s&oacute;lo puede dirigirse hacia el Norte o el Sur, hasta regiones m&aacute;s fr&iacute;as. En ellas se condensa y cae en forma de lluvia; al hacerlo, despide el calor que absorbi&oacute; cuando se convirti&oacute; en vapor. En s&iacute;ntesis, el agua transporta calor del ecuador a las regiones m&aacute;s fr&iacute;as. Estabiliza la temperatura de la Tierra y reduce sus m&aacute;ximas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Adem&aacute;s, las complejas corrientes de aire del interior de las nubes crean enormes cargas el&eacute;ctricas que las gotitas de agua pueden transportar hasta que &eacute;stas se vuelven demasiado pesadas. En ese momento, toda la electricidad se descarga en un poderoso rayo, cuya energ&iacute;a puede obligar a combinarse a las sustancias qu&iacute;micas, que en caso contrario seguir&iacute;an separadas hasta el final de los tiempos.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Algo m&aacute;s: el agua tarda m&aacute;s tiempo en calentarse y enfriarse que la mayor&iacute;a de los l&iacute;quidos. Por este motivo, todo lo que contiene est&aacute; protegido de los cambios s&uacute;bitos y violentos de la temperatura.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Si el agua no poseyera estas facultades excepcionales, la vida en ning&uacute;n caso habr&iacute;a podido comenzar en la Tierra.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La Tierra es un enorme laboratorio qu&iacute;mico</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las tormentas azotan, el rayo descarga, el Sol levanta ampollas. Toda esta energ&iacute;a castiga el planeta primitivo. Los crecientes oc&eacute;anos de agua tibia se evaporan formando nubes que inundan la Tierra con las lluvias. Los r&iacute;os fluyen, acarreando minerales que enriquecen los mares salobres. La atm&oacute;sfera enrarecida y perniciosa, compuesta por vapor de agua, metano, amon&iacute;aco y anh&iacute;drido carb&oacute;nico, es bombardeada por el rayo y la radiaci&oacute;n. Las mol&eacute;culas simples se ven obligadas a combinarse en mol&eacute;culas cada vez mayores que la lluvia transporta hasta el mar.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Estas mol&eacute;culas nuevas se acumulan bajo la superficie, donde quedan parcialmente protegidas de las fuerzas destructoras de arriba. Entre ellas se encuentran los amino&aacute;cidos, los l&iacute;pidos y las sales minerales como el fosfato de los r&iacute;os. Los fosfatos se combinan con los az&uacute;cares para formar az&uacute;car-fosfato. Estas pocas mol&eacute;culas &#8213;hab&iacute;a much&iacute;simas m&aacute;s en el &ldquo;caldo&rdquo;&#8213; son los principales personajes del reordenamiento que conduce a la vida; un proceso incre&iacute;blemente lento y azaroso que tardar&aacute;, al menos, un bill&oacute;n de a&ntilde;os en cumplirse. Pero los materiales ya estaban all&iacute;. Los &aacute;tomos de aquellas mol&eacute;culas son iguales a los &aacute;tomos que est&aacute;n en ti: todos los &aacute;tomos de tu cuerpo est&aacute;n en alg&uacute;n punto de aquel mar y aquella roca primitiva.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Si alg&uacute;n ser hubiese estado all&iacute;, habr&iacute;a denominado &ldquo;alimento&rdquo; a esas mol&eacute;culas, ya que la energ&iacute;a gracias a la cual estaban unidas pod&iacute;a extraerse rompiendo las uniones. Pero como tal ser no exist&iacute;a, las mol&eacute;culas se acumularon bajo la superficie, api&ntilde;&aacute;ndose cada vez m&aacute;s, haciendo el &ldquo;caldo&rdquo; cada vez m&aacute;s sustancioso.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Un tr&aacute;fico incesante en ambas direcciones, construyendo y destruyendo&hellip;</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En la atm&oacute;sfera primitiva la vida no pod&iacute;a comenzar porque las mol&eacute;culas nunca se acercaban lo suficiente. En las rocas tampoco, a causa de que las mol&eacute;culas estaban excesivamente api&ntilde;adas como para moverse. S&oacute;lo en el agua del planeta primitivo nuestros principales personajes pod&iacute;an errar de un lado a otro, uni&eacute;ndose, formando diversas asociaciones.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los encuentros casuales y extra&ntilde;os suelen ocurrir. Aquellos amino&aacute;cidos activados por la energ&iacute;a de la atm&oacute;sfera se comportan como imanes, por lo que se juntan siempre que est&aacute;n lo suficientemente cerca y forman largas l&iacute;neas llamadas prote&iacute;nas.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Y los az&uacute;car-fosfatos se juntan con cualquiera de las cuatro bases; de este modo tenemos nucle&oacute;tidos. Algunos son activados por la energ&iacute;a y, errando al azar, se unen para formar cadenas llamadas &aacute;cidos nucleicos.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En la superficie del caldo se congregan los l&iacute;pidos con la cola hacia arriba. El extremo ama el agua y el extremo la odia. Cuando se api&ntilde;an, algunos pueden dar la vuelta y formar una capa doble capaz de hundirse en el caldo.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Alg&uacute;n d&iacute;a esas capas dobles formar&aacute;n una envoltura protectora alrededor de las l&iacute;neas y las cadenas de amino&aacute;cidos y &aacute;cidos nucleicos. Pero no todav&iacute;a. La situaci&oacute;n qu&iacute;mica en su totalidad es a&uacute;n demasiado inestable, debido a que la energ&iacute;a que azota el caldo y obliga a las mol&eacute;culas a combinarse tambi&eacute;n afecta a las combinaciones y las divide nuevamente.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Existe un tr&aacute;fico incesante en ambas direcciones: construyendo, destruyendo. Sin embargo, con extrema lentitud la construcci&oacute;n triunfa sobre la destrucci&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El tiempo transcurre: centenares de millones de a&ntilde;os. La no-vida avanza. El &ldquo;alimento&rdquo; se acumula y las asociaciones se forman..., se rompen.., vuelven a formarse..., ganando gradualmente estabilidad y fuerza.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cuando una cadena de &aacute;cidos nucleicos form&oacute; una cadena doble se dio un gran paso. Una cadena sola est&aacute; expuesta y es d&eacute;bil. Pero cuando cada nucle&oacute;tido puede &ldquo;enchufarse&rdquo; en su complementario, la cadena doble resultante, sin machos ni hembras expuestos, es m&aacute;s fuerte y estable. Se la denomina ADN (abreviatura de &aacute;cido desoxirribonucleico). Posee la &uacute;til capacidad de desprenderse y formar autom&aacute;ticamente copias id&eacute;nticas de s&iacute; misma a partir de los nucle&oacute;tidos que la rodean. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Otro gran paso se dio cuando una larga l&iacute;nea de amino&aacute;cidos se uni&oacute; con otra y se enrosc&oacute; hasta formar una l&iacute;nea doble o racimo. De este modo obtuvieron una especie de protecci&oacute;n y, en consecuencia, fueron m&aacute;s estables &#8213;no mucho&#8213;, aunque s&oacute;lo es necesario un poco m&aacute;s de estabilidad para lograr el &eacute;xito. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El gran momento se present&oacute; cuando una de las l&iacute;neas de amino&aacute;cidos se uni&oacute; con otra de distinto, formando un racimo que siente m&aacute;s voracidad por m&aacute;s amino&aacute;cidos. As&iacute; crecieron con mayor rapidez. Cooperar y ayudarse mutuamente para crecer en tama&ntilde;o y variedad es una gran ventaja. Este proceso se acelera a s&iacute; mismo debido a que una variedad mayor crea m&aacute;s posibilidades de semejante ayuda mutua. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero el proceso sigue siendo lento y muy azaroso. Uno est&aacute; aqu&iacute; y el otro all&aacute;. Tardan una eternidad en moverse dentro del caldo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">De alg&uacute;n modo, debemos reunirlos y mantenerlos en su sitio. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ese fue el paso siguiente. Las gotas de lluvia que ca&iacute;an en la superficie contribuyeron a perturbar la delgada pel&iacute;cula de l&iacute;pidos, haciendo que algunos fragmentos cayeran debajo de la superficie, formando burbujitas, naturalmente. Muchas veces atraparon aquellas cadenas dobles de &aacute;cidos nucleicos, y los racimos de amino&aacute;cidos. Era la posibilidad que necesitaban: un refugio para protegerse de todo el caos exterior. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Adem&aacute;s, los amino&aacute;cidos individuales pod&iacute;an penetrar la membrana, al igual que las bases y los az&uacute;cares.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las sustancias qu&iacute;micas se acumulan en el caldo- Las sustancias qu&iacute;micas simples se mueven incesantemente en el mar primitivo, uni&eacute;ndose y separ&aacute;ndose al azar. Despu&eacute;s de muchos millones de a&ntilde;os, comienzan a formar mol&eacute;culas m&aacute;s grandes, que adoptan la forma de l&iacute;neas y cadenas. Peque&ntilde;as gotas de lluvia contribuyen a que los l&iacute;pidos se separen y formen burbujas en el agua. La radiaci&oacute;n de la atm&oacute;sfera es tan intensa, que nada puede sobrevivir en el riguroso medio existente por encima del agua.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Caos, orden, estabilidad, vida</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Protegidas dentro de las burbujas, las l&iacute;neas y las cadenas pod&iacute;an crecer en una paz y serenidad relativas. En ese caos qu&iacute;mico comenzaron a aparecer min&uacute;sculos recept&aacute;culos de orden. Puesto que la protecci&oacute;n es tan esencial para la vida, la naturaleza ha seguido empleando membranas o piel, corteza, escamas o cualquier otro tipo de barrera contra el caos desde entonces. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Amparadas contra el caos, las l&iacute;neas y las cadenas prosperaron y se hicieron m&aacute;s estables, hasta el punto de que crecieron m&aacute;s que sus membranas. Siempre que esto ocurr&iacute;a, la membrana estallaba y volv&iacute;a a formarse en burbujas m&aacute;s peque&ntilde;as, cada una con una fracci&oacute;n de los contenidos originales. Se hab&iacute;a logrado un tipo primitivo de reproducci&oacute;n, aunque en ese caldo primitivo era un acontecimiento sin control y azaroso. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El problema siguiente consist&iacute;a en c&oacute;mo volverlo menos azaroso. La soluci&oacute;n estaba estrechamente relacionada a otro problema: la muerte. Las l&iacute;neas enroscadas de amino&aacute;cidos o prote&iacute;nas no durar&iacute;an siempre. Incluso en su nueva situaci&oacute;n, relativamente estable, se perder&iacute;an. &iquest;De qu&eacute; modo reemplazarlas? Deb&iacute;a hallarse el modo de registrar la secuencia exacta de amino&aacute;cido de una prote&iacute;na dada para estar en condiciones de copiarla. &iquest;Qu&eacute; conten&iacute;a el caldo que pudiera contribuir?</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;Qu&eacute; decir de esas cadenas de &aacute;cido nucleico: el ADN? Las cuatro bases constituyen un c&oacute;digo perfecto para registrar qu&eacute; amino&aacute;cidos se relacionan y en qu&eacute; orden. El c&oacute;digo funciona en ternas. De este modo, si re&uacute;nes las nueve bases en un orden determinado, encontrar&aacute;s esos tres amino&aacute;cidos y ning&uacute;n otro alineados como barcas ancladas en un muelle. Lo sorprendente es que en cuanto est&aacute;n anclados se unen de proa a popa y se separan de la cadena de &aacute;cidos nucleicos que en ese momento queda libre para atraer otros tres amino&aacute;cidos id&eacute;nticos... Luego otros... y otros.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Imagina una cadena con cientos de bases y tendr&aacute;s una peque&ntilde;a f&aacute;brica perfecta que produce prote&iacute;na tras prote&iacute;na. Ya disponemos de los ingredientes para una c&eacute;lula viva que cuenta con una membrana protectora exterior, es decir el ADN que puede proveer todas las prote&iacute;nas que la c&eacute;lula necesita y reproducirse a s&iacute; misma. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">As&iacute;, la c&eacute;lula puede dividirse en dos c&eacute;lulas, ambas capaces de vivir, siempre que las condiciones sean favorables. Probablemente las primeras versiones del sistema fueron muy burdas e imperfectas y se hallaban a gran distancia del que utilizan actualmente las cosas vivientes (donde se incluyen muchas otras mol&eacute;culas). </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las c&eacute;lulas que originaron todas las cosas vivientes debieron cumplir otro progreso sensacional para proteger su ADN del uso y el desgaste excesivos. El ADN se convirti&oacute; en una copia magistral de la especificaci&oacute;n de todas las prote&iacute;nas de la c&eacute;lula. Para crear una prote&iacute;na, la c&eacute;lula se abre y hace una copia de una de sus mitades. Esa copia (denominada &aacute;cido ribonucleico o ARN) emerge y cumple con la ardua y confusa tarea de reunir los amino&aacute;cidos una y otra vez, otra y otra m&aacute;s. Si la copia sufre alg&uacute;n da&ntilde;o, el ADN puede, sencillamente, separarse una vez m&aacute;s y producir la salida de otra porci&oacute;n de ARN para que reemplace a la mol&eacute;cula da&ntilde;ada.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cuando algunas prote&iacute;nas comenzaron a actuar como aceleradores de estos procesos, mientras otras asum&iacute;an el papel de frenos, se produjo otro gran adelanto hacia la estabilidad. Ahora la peque&ntilde;a c&eacute;lula primitiva pod&iacute;a proseguir su camino si abundaba la energ&iacute;a alimenticia, y continuar con bastante estabilidad cuando escaseaba la provisi&oacute;n. Ya estaba en condiciones de comenzar a responder a su medio ambiente. Pod&iacute;a comenzar a vivir.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las burbujas forman las pieles de las primeras c&eacute;lulas. Las burbujas de l&iacute;pidos comienzan a rodear las sustancias qu&iacute;micas estables del caldo, las protegen del caos exterior y se convertir&aacute;n en las primeras c&eacute;lulas. Al alcanzar cierto tama&ntilde;o, las burbujas se separan en otras m&aacute;s peque&ntilde;as: primer tipo de reproducci&oacute;n. Imaginemos una c&eacute;lula primitiva, seccionada para mostrar su interior. Amino&aacute;cidos individuales penetran por la pared y se suman a las prote&iacute;nas del interior. Puede verse el ADN especificando el orden de los amino&aacute;cidos para formar prote&iacute;nas. Los nucle&oacute;tidos forman nuevas cadenas de ADN. Si los comparamos con el funcionamiento de las c&eacute;lulas actuales, estos procesos eran poco eficaces y azarosos.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Autosuficiencia. Se rompe la barrera alimentaria</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La violenta energ&iacute;a que contribuy&oacute; a crear la vida tambi&eacute;n pod&iacute;a detenerla, matando las c&eacute;lulas primitivas que se acercaban demasiado a la superficie del mar. Quiz&aacute; tambi&eacute;n los errores en las copias de ADN cobraron sus v&iacute;ctimas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las c&eacute;lulas muertas proporcionaron una nueva posibilidad de vida a toda c&eacute;lula capaz de encontrar el modo de rasgarlas y despojarlas de sus tesoros qu&iacute;micos. Ese sistema deb&iacute;a consistir en la producci&oacute;n de nuevos tipos de prote&iacute;nas: prote&iacute;nas digestivas que abrir&iacute;an la membrana y convertir&iacute;an las prote&iacute;nas, los az&uacute;cares y las dem&aacute;s mol&eacute;culas en porciones menores, susceptibles de ser absorbidas y dispuestas nuevamente para permitir el crecimiento.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;C&oacute;mo puedes producir un nuevo tipo de prote&iacute;na? La &uacute;nica manera consiste en modificar el mensaje del ADN, haciendo que resulte algo distinto. &iquest;De qu&eacute; modo? S&oacute;lo la &ldquo;casualidad&rdquo; que dirige la providencia divina puede lograrlo. El da&ntilde;o de la radiaci&oacute;n, un error de copia, una uni&oacute;n accidental en el ADN y el deterioro qu&iacute;mico pueden modificar el ADN, y en cuanto el cambio se opera, se continuar&aacute;n realizando copias cambiadas hasta el pr&oacute;ximo error. A este cambio lo llamamos mutaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Lo maravilloso del sistema consiste en que fomenta autom&aacute;ticamente mejoras. Si una mutaci&oacute;n es perniciosa, la c&eacute;lula muere... y el ADN muere con ella. Pero las mutaciones beneficiosas contribuyen a que la c&eacute;lula sobreviva y se multiplique.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pr&aacute;cticamente todas las mutaciones son perniciosas; s&oacute;lo una de cada mil probabilidades resulta beneficiosa. Sin embargo, toda la evoluci&oacute;n ha progresado estimulada por este &uacute;nico proceso. Fueron estas mutaciones, en los comienzos, las que finalmente produjeron las prote&iacute;nas digestivas. Las primeras c&eacute;lulas que desarrollaron dichas prote&iacute;nas y pudieron despojar a las c&eacute;lulas muertas de sus tesoros qu&iacute;micos eran comedoras de carro&ntilde;a. Hoy las llamamos bacterias. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La primera c&eacute;lula vegetal produce su propio alimento. Las c&eacute;lulas primitivas y las comedoras de carro&ntilde;a han limpiado el caldo hasta dejarlo casi desprovisto de alimento. La nueva c&eacute;lula, es decir, la primera c&eacute;lula vegetal, contaba con el pigmento: la clorofila. Gracias a &eacute;sta pod&iacute;a asimilar las mismas sustancias empleadas en el primer experimento qu&iacute;mico el que cre&oacute; los bloques m&aacute;s esenciales para la vida y convertirlas en alimento. Con el empleo de la clorofila, el vegetal combin&oacute; anh&iacute;drido carb&oacute;nico y agua para formar az&uacute;car. Los az&uacute;cares, ricos en energ&iacute;a, se combinan con el amon&iacute;aco para formar amino&aacute;cidos Estos se re&uacute;nen en largas l&iacute;neas de ARN para formar prote&iacute;nas. Una prote&iacute;na ayuda al ADN a reproducirse a s&iacute; mismo. Az&uacute;cares y fosfatos contribuyen a la formaci&oacute;n de nuevos l&iacute;pidos, que pueden utilizarse para el crecimiento y la recuperaci&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La vida a&uacute;n deb&iacute;a superar otro gran obst&aacute;culo: la barrera alimenticia. Todas las c&eacute;lulas primitivas depend&iacute;an para alimentarse de la formaci&oacute;n azarosa de mol&eacute;culas mediante el calor, la radiaci&oacute;n, el rayo y otras formas de energ&iacute;a. Este proceso era constante..., pero sumamente lento. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Poco despu&eacute;s, el alimento era arrebatado con tanta rapidez como se produc&iacute;a. Si las c&eacute;lulas pudieran producir alimento para ellas mismas... Para lograrlo necesitaban energ&iacute;a del exterior. Claro que deb&iacute;a ser una forma moderada de energ&iacute;a, a fin de que no da&ntilde;ara el ADN y desbaratase la qu&iacute;mica celular. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">S&oacute;lo existe una fuente mundial regular de esta energ&iacute;a: el Sol. La luz natural se filtra aunque el cielo est&eacute; cubierto. La c&eacute;lula necesitaba encontrar un modo de capturar la energ&iacute;a de la luz natural. La soluci&oacute;n: un pigmento. La base de los pigmentos ya se encontraba en el caldo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Probablemente las c&eacute;lulas primitivas produjeron pigmentos para protegerse de la da&ntilde;ina radiaci&oacute;n ultravioleta del Sol, lo mismo que actualmente los pigmentos de nuestra piel. Cuando la luz natural afecta a la mayor&iacute;a de los pigmentos, se convierte en calor. Pero necesita una serie distinta de mutaciones para producir clorofila, el pigmento verde de las plantas.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La clorofila es algo especial. Convierte una peque&ntilde;a parte de la luz natural en electricidad, una forma de energ&iacute;a mucho m&aacute;s &uacute;til. Con su ayuda, la c&eacute;lula recoge mol&eacute;culas de anh&iacute;drido carb&oacute;nico &#1091; de agua para formar mol&eacute;culas de az&uacute;car ricas en energ&iacute;a. El derivado de este proceso es el ox&iacute;geno, veneno para todo lo que crec&iacute;a en esa atm&oacute;sfera de metano y amon&iacute;aco. A pesar de ello, la ventaja de poder preparar su alimento fue tan grande, que las c&eacute;lulas aprendieron a tolerar el venenoso ox&iacute;geno en lugar de renunciar y retornar al viejo sistema. Poco despu&eacute;s, los oc&eacute;anos resplandec&iacute;an de verdores con una nueva forma de vida: las c&eacute;lulas vegetales.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Todo lo que conten&iacute;a aquel caldo primitivo ahora est&aacute; en ti</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Han transcurrido dos billones y medio de a&ntilde;os desde la formaci&oacute;n de la Tierra y ya estamos a mitad del camino hacia el presente. Todo ese tiempo fue necesario para crear la primera planta... Y esa planta s&oacute;lo cuenta con una c&eacute;lula. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pues bien; imagina varios tipos distintos de c&eacute;lulas de &nbsp;las que hay en nuestro cuerpo. En este mismo instante hay cincuenta trillones semejantes a ellas funcionando en tu cuerpo: c&eacute;lulas sensoriales del o&iacute;do interno, c&eacute;lulas de la sangre, c&eacute;lulas musculares, nerviosas, de la piel, del h&iacute;gado... Y s&oacute;lo constituyen una fracci&oacute;n de los m&uacute;ltiples tipos diferentes de c&eacute;lulas que nos conforman. Lo que las diferencia, fundamentalmente, son las prote&iacute;nas: hemoglobina en la sangre, actina y miosina en los m&uacute;sculos, queratina en las c&eacute;lulas de la piel..., y as&iacute; sucesivamente. La forma y la personalidad qu&iacute;mica de estas prote&iacute;nas es vital para ti. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Lo sensacional reside en que las prote&iacute;nas de tus trillones de c&eacute;lulas est&aacute;n especificadas por el mismo proceso que las prote&iacute;nas de aquella primera c&eacute;lula de hace billones de a&ntilde;os. El ADN, el c&oacute;digo que entonces transmiti&oacute; el mensaje, prosigue su tarea. S&oacute;lo el mensaje ha cambiado con el correr del tiempo para especificar vegetales, animales y el hombre. &iquest;Cu&aacute;nto ADN es necesario para especificar todas las prote&iacute;nas de un ser humano? </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ya conoces el sistema b&aacute;sico. Digamos que una prote&iacute;na t&iacute;pica consiste en doscientos amino&aacute;cidos reunidos. Cada amino&aacute;cido es especificado en la cadena de ADN por una secuencia de tres unidades. De modo que para producir una de tus prote&iacute;nas es necesario algo as&iacute; como seiscientas de estas unidades. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En realidad, el ADN humano cuenta aproximadamente con tres billones y medio de unidades. Puestas en fila medir&iacute;an alrededor de un metro ochenta, lo que no est&aacute; mal si recuerdas que una c&eacute;lula t&iacute;pica s&oacute;lo mide la quinta millon&eacute;sima parte de noventa cent&iacute;metros de un lado a otro. Si el ADN de los cincuenta trillones de c&eacute;lulas de tu cuerpo se colocara en fila, medir&iacute;a 93 billones de kil&oacute;metros. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Y todas las c&eacute;lulas cuentan con todo el ADN necesario para especificar a una persona en su totalidad. De modo que la mayor parte, en la mayor&iacute;a de las c&eacute;lulas, est&aacute; permanentemente activa y en silencio, sin especificar nada. Por ejemplo, en una c&eacute;lula formadora de sangre, las longitudes de ADN que especifican la prote&iacute;na nerviosa, la muscular y todas las dem&aacute;s, nunca se utilizan.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero no creas que en cuanto una c&eacute;lula est&aacute; formada lo &uacute;nico que tiene que hacer es cumplir su funci&oacute;n hasta tu muerte. Las c&eacute;lulas individuales de los tejidos que cubren tu cuerpo mueren permanentemente; todas, con excepci&oacute;n de tus c&eacute;lulas nerviosas, pueden reparar la p&eacute;rdida mediante un nuevo crecimiento. Al rasgu&ntilde;arte la piel matas millones de c&eacute;lulas, pero &eacute;stas son apartadas y reemplazadas en pocos d&iacute;as. Cada segundo mueren y son reemplazados entre dos y tres millones de gl&oacute;bulos rojos. Son desintegrados por el h&iacute;gado, que utiliza parte de sus productos para formar las sales biliares que contribuyen a la digesti&oacute;n. Las c&eacute;lulas de las papilas gustativas viven, como promedio, cinco d&iacute;as; en realidad, todas las c&eacute;lulas que, de alg&uacute;n modo, entran en contacto f&iacute;sico con el exterior, est&aacute;n expuestas a una renovaci&oacute;n incre&iacute;blemente r&aacute;pida. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las c&eacute;lulas distintas se regeneran de formas diversas. Por ejemplo, una c&eacute;lula del h&iacute;gado muere y se encoge, de modo que su vecina se divide en dos y ocupa su lugar. Al dividirse su ADN se duplica, abri&eacute;ndose completamente, y luego cada mitad regenera a la compa&ntilde;era que falta. Durante el desarrollo de las dos c&eacute;lulas nuevas, el ADN que especifica las prote&iacute;nas permanece provisionalmente activo hasta que alcanzan su tama&ntilde;o natural.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Algunas partes del ADN act&uacute;an como reguladoras: poniendo en marcha, deteniendo, acelerando o frenando la actividad de otras partes del ADN. Por ejemplo, cuando sufres una infecci&oacute;n de menor importancia, tus gl&oacute;bulos blancos luchan con el mal invasor, y algunos mueren y se desmembran. Los productos del desmembramiento estimulan el ADN de otros gl&oacute;bulos blancos para que produzcan una estrategia de multiplicaci&oacute;n masiva, y poco despu&eacute;s millones de gl&oacute;bulos blancos repelen al invasor.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cuando el &eacute;xito amenaz&oacute; la supervivencia</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El desarrollo en aquel mar primitivo consist&iacute;a en una sencilla comunidad de seres vivientes que depend&iacute;an entre s&iacute;. Innumerables millones de min&uacute;sculas c&eacute;lulas vegetales flotaban cerca de la superficie, utilizando la clorofila para convertir la energ&iacute;a solar en el alimento que necesitaban para crecer y multiplicarse.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Casi con la misma rapidez con que se multiplicaban mor&iacute;an otras a causa de la radiaci&oacute;n y se hund&iacute;an en el fondo del mar. All&iacute; formaron una fuente abundante de alimento para las c&eacute;lulas comedoras de carro&ntilde;a, que las desmembraban enviando prote&iacute;nas digestivas y absorb&iacute;an los tesoros qu&iacute;micos a trav&eacute;s de sus paredes celulares. Pero todo estaba librado al azar, esperando a que las c&eacute;lulas muertas llegaran a ponerse a su alcance. Tarde o temprano habr&iacute;a de evolucionar un m&eacute;todo que resultara m&aacute;s eficaz para obtener y absorber alimento. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las primeras c&eacute;lulas que desarrollaron la capacidad de rodear una c&eacute;lula muerta y absorber su riqueza sin desperdiciar sus prote&iacute;nas digestivas, se convirtieron en las nuevas campeonas. Para lograrlo, debieron aumentar de tama&ntilde;o. Otra peque&ntilde;a mutaci&oacute;n les permiti&oacute; alcanzar el poder del movimiento simple, lo que supon&iacute;a que la abundante fuente alimentaria de la superficie estaba all&iacute; para quien deseara aprovecharla: las c&eacute;lulas vegetales vivas. Por definici&oacute;n, estas c&eacute;lulas recientemente evolucionadas fueron los primeros animales, ya que un animal es una criatura que vive ingiriendo plantas (o comiendo otros animales que ingieren plantas). Contaban con la posibilidad de alimentarse de los vegetales de la superficie, las comedoras de carro&ntilde;a del fondo o las c&eacute;lulas muertas del medio. Pensar&aacute;s que debieron de vaciar la charca. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">No fue as&iacute;. El sistema estaba equilibrado, pues s&oacute;lo pod&iacute;an existir tantas c&eacute;lulas animales comedoras de carro&ntilde;a como eran capaces de sustentar las c&eacute;lulas vegetales. Lo mismo se aplica a toda comunidad viva actualmente conocida. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los vegetales alimentan a los animales, pero &eacute;stos los destruyen. Se trata de una pauta muy estable. Aunque la perturbes mucho, tiende a retornar al equilibrio. Imagina que, por alg&uacute;n motivo, existe una abundancia repentina de alimento vegetal y que los animales se multiplican, como siempre ocurre en los buenos tiempos. A m&aacute;s vegetales devorados, menos abundancia. Hay una gran cantidad de animales hambrientos. Muchos mueren y los supervivientes ya no se reproducen tanto. Los vegetales, de los que no hay exceso, se recuperan. Los animales tambi&eacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Este punto es de importancia vital para todas las cosas vivientes de nuestra era. Es verdad que hoy, alrededor de dos billones de a&ntilde;os despu&eacute;s de que vegetales y animales comenzaran a evolucionar, los modos de vida est&aacute;n tan inextricablemente entrelazados que resultar&iacute;a dif&iacute;cil demostrar que las ventajas y desventajas de ambos no alcanzaron un equilibrio relativo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pongamos por ejemplo los pastos. La llanura del este africano es uno de los &uacute;ltimos y m&aacute;s extensos prados naturales en los que pastan ant&iacute;lopes, y cebras. Si vieras estas manadas confundidas, pensar&iacute;as que todas compiten por el mismo alimento. No es as&iacute;. Cada una ingiere un pasto distinto en longitud y textura. Ello contribuye a impedir el crecimiento del tipo de plantas achaparradas que r&aacute;pidamente invadir&iacute;an el lugar y ocultar&iacute;an los pastos. Si los pastos altos y toscos que gustan a la cebra no fueran ingeridos, los m&aacute;s delgados y suculentos, preferidos por los &ntilde;&uacute;es, no florecer&iacute;an. Por este motivo, la interdependencia es total: pastos y animales. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A medida que animales y vegetales evolucionaron hacia una variedad de formas cada vez mayor, sus comunidades se hicieron m&aacute;s complejas y estables. Pero las relaciones continuaron siendo las mismas. Los vegetales capturan la energ&iacute;a solar y producen alimento, despidiendo el ox&iacute;geno excedente. Los animales ingieren vegetales o animales que comen vegetales. Los desperdicios animales &#8213;el esti&eacute;rcol, la orina y sus cuerpos cuando mueren&#8213; y los vegetales muertos son alimento de seres como los insectos, las bacterias y los hongos. Finalmente, todo se desmembra de nuevo en productos qu&iacute;micos gracias a los cuales florece una nueva generaci&oacute;n de vegetales. Un c&iacute;rculo perfecto, mantenido en movimiento por la energ&iacute;a solar. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Naturalmente, con el fin de mantener equilibrado este sistema, los vegetales y animales se ven obligados, en primer lugar, a resolver los problemas individuales para garantizar la supervivencia. Se hab&iacute;an topado con otro obst&aacute;culo en aquel mar primitivo: el veneno. A medida que las primeras plantas vegetales prosperaban, produc&iacute;an m&aacute;s ox&iacute;geno. Recuerda que la Tierra jam&aacute;s ha producido ox&iacute;geno libre, es decir en forma de gas. El ox&iacute;geno de la Tierra siempre hab&iacute;a estado combinado con otros &aacute;tomos de manera no peligrosa: por ejemplo, CO2, numerosos tipos de cristal y mineral. Pero el ox&iacute;geno libre y gaseoso era corrosivo y letal para todos los tipos de vida que se hab&iacute;an desarrollado en una atm&oacute;sfera de metano y amon&iacute;aco. Por ello, su mismo &eacute;xito parec&iacute;a amenazar la supervivencia. En este caso, convirtieron el problema en una gran soluci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Si eres una c&eacute;lula y te dan una mol&eacute;cula de az&uacute;car, tienes dos modos de extraer energ&iacute;a de ella. La forma primitiva consiste en fermentarla hasta convertirla en alcohol. Hasta la aparici&oacute;n del ox&iacute;geno, &eacute;se era el &uacute;nico modo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero el ox&iacute;geno te permite quemar el az&uacute;car. Aunque no mediante el fuego, el resultado final es el mismo: el az&uacute;car se desmembra en anh&iacute;drido carb&oacute;nico y agua, las mismas sustancias a partir de las cuales la c&eacute;lula vegetal forma el az&uacute;car en primer lugar. Lo que resulta sorprendente es que el m&eacute;todo del ox&iacute;geno produce diecinueve veces m&aacute;s energ&iacute;a que el de la fermentaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La primera c&eacute;lula que alcanz&oacute; la mutaci&oacute;n que hac&iacute;a trabajar el ox&iacute;geno sobre los az&uacute;cares (denominando az&uacute;cares a los gl&uacute;cidos, con el prop&oacute;sito de hacer m&aacute;s did&aacute;ctica la exposici&oacute;n; En consecuencia, siempre que digo az&uacute;cares me refiero a los compuestos org&aacute;nicos formados por &aacute;tomos de carbono, hidr&oacute;geno, otros elementos. Asimismo, los gl&uacute;cidos son conocidos con el nombre de hidratos de carbono) fue una c&eacute;lula vegetal. As&iacute;, obtuvo una extraordinaria ventaja, ya que s&oacute;lo necesitaba una diecinueveava parte de la ingesti&oacute;n de alimento que requer&iacute;a una c&eacute;lula dependiente de la fermentaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las c&eacute;lulas animales de la superficie llevaron a cabo independientemente el mismo avance sensacional, pero lleg&oacute; muy poco ox&iacute;geno a las comedoras de carro&ntilde;a del lecho oce&aacute;nico, y ahora sabemos que sus descendientes las levaduras y algunas bacterias siguen empleando la forma primitiva de desmembrar los az&uacute;cares sin ox&iacute;geno. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Todas las c&eacute;lulas del resto de las cosas vivientes utilizan la ruta del ox&iacute;geno hacia la energ&iacute;a, excepto cuando escasea, como ocurre en nuestros cuerpos cuando corremos muy aprisa y necesitamos energ&iacute;a con m&aacute;s rapidez que la empleada por el ox&iacute;geno para llegar a nuestros m&uacute;sculos. En estas emergencias empleamos el m&eacute;todo de fermentaci&oacute;n para desmembrar el az&uacute;car, hasta que podemos relajarnos y ofrecer al ox&iacute;geno la posibilidad de quemar el az&uacute;car hasta convertirlo en anh&iacute;drido carb&oacute;nico y agua. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La aparici&oacute;n del ox&iacute;geno en la atm&oacute;sfera ejerci&oacute; otros efectos. Filtr&oacute; la mayor parte de la radiaci&oacute;n letal del Sol, fen&oacute;meno que un d&iacute;a permitir&iacute;a que la vida colonizara la Tierra. Si hoy perdi&eacute;ramos ese precioso filtro de la atm&oacute;sfera, quiz&aacute; toda la vida perecer&iacute;a. Pero esa misma radiaci&oacute;n hab&iacute;a suministrado durante cientos de millones de a&ntilde;os amino&aacute;cidos al caldo, y dicha provisi&oacute;n hab&iacute;a comenzado a mermar debido a que una cantidad cada vez mayor de c&eacute;lulas vegetales los utilizaba. Las c&eacute;lulas animales y las comedoras de carro&ntilde;a s&oacute;lo se vieron indirectamente afectadas a ra&iacute;z de que obten&iacute;an los amino&aacute;cidos ingiriendo c&eacute;lulas vegetales. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las c&eacute;lulas vegetales resolvieron este problema con m&aacute;s mutaciones de su ADN, que les permiti&oacute; formar todos los amino&aacute;cidos a partir de su provisi&oacute;n de az&uacute;cares. Desde ese momento, todos los vegetales han sido autosuficientes, siempre que cuenten con sales minerales en su provisi&oacute;n de agua. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero nosotros, los humanos, s&oacute;lo podemos formar aproximadamente la mitad de los amino&aacute;cidos que necesitamos. El resto proviene de nuestro alimento. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El m&eacute;todo de vida del ox&iacute;geno ofreci&oacute; otra fuente de alimento para algunas c&eacute;lulas especiales comedoras de carro&ntilde;a. Con la ayuda del ox&iacute;geno, pod&iacute;an asimilar el amon&iacute;aco y el metano de la atm&oacute;sfera, digerirlo y convertirlo en nitr&oacute;geno, agua y anh&iacute;drido carb&oacute;nico.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;Nitr&oacute;geno? &iquest;Agua? &iquest;Anh&iacute;drido carb&oacute;nico? S&uacute;bitamente, el planeta se est&aacute; convirtiendo en un lugar muy conocido. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Estos dos grupos de mutaciones &#8213;el de la clorofila y el de la combusti&oacute;n de ox&iacute;geno&#8213; constituyeron la base de un modo de vida totalmente nuevo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Gracias a la clorofila, la cantidad de alimento que todo el planeta hab&iacute;a producido pod&iacute;a obtenerse en unos pocos kil&oacute;metros cuadrados de oc&eacute;ano. Y el ox&iacute;geno permit&iacute;a utilizar estas sustancias alimentarias con una eficacia diecinueve veces superior a la del m&eacute;todo anterior. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El peso total de la materia viva que la Tierra estaba en condiciones de sustentar en ese momento debi&oacute; multiplicarse cientos de millones de veces. Naturalmente, la cantidad de ADN en el planeta se multiplic&oacute; de manera similar. El laboratorio en que pod&iacute;an ocurrir las mutaciones era inmenso. La vida ya hab&iacute;a recorrido m&aacute;s de la mitad de su senda evolutiva, y ahora estaba preparada para acometer algunos progresos en verdad espectaculares..., en cuanto hubiera consolidado su posici&oacute;n reci&eacute;n conquistada.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La proliferaci&oacute;n, comienzo de la especializaci&oacute;n</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En este punto han transcurrido cuatro billones de a&ntilde;os en la historia de la Tierra. M&aacute;s precisamente, las cuatro quintas partes del tiempo transcurrido hasta hoy. El modo de vida unicelular se ha diseminado en amplia medida en mares, caletas poco profundas, charcas y marismas. A m&aacute;s ADN, mayores probabilidades de mutaciones. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La vida unicelular tiene ciertas desventajas. As&iacute;, es necesario vivir en el agua. Al estar obligada a permanecer en el agua, la c&eacute;lula corre grandes riesgos de ahogarse. Adem&aacute;s, no puede moverse con mucha rapidez ni llegar muy lejos para evitar ser ingerida por otras c&eacute;lulas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Existen dos formas de asegurarse contra estos riesgos. Una consiste en la pol&iacute;tica de la proliferaci&oacute;n. Los seres unicelulares pueden agruparse en colonias simples donde cada c&eacute;lula individual obtiene protecci&oacute;n, aunque debe cumplir las funciones de alimentaci&oacute;n, crecimiento y reproducci&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La otra forma constituye, para nosotros, un progreso evolutivo fundamental: la divisi&oacute;n del trabajo entre las c&eacute;lulas: un organismo multicelular. Aunque el ADN es el mismo para todas las c&eacute;lulas de un organismo multicelular, ciertas partes dejan de actuar, de modo que las c&eacute;lulas cumplen diferentes funciones como la recolecci&oacute;n y el transporte de alimento y la formaci&oacute;n del esqueleto.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los primeros seres multicelulares fueron como la obelia, conformada como un saco, con tent&aacute;culos m&oacute;viles alrededor de la boca, a trav&eacute;s de la cual puede expulsar los bocados indigeribles y otros productos de desecho.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El modelo corporal en forma de saco tiene limitaciones. La alimentaci&oacute;n es un proceso de captura en vez del tipo de sistema digestivo de l&iacute;nea de montaje: entrada por un extremo, salida por el otro. Todas las c&eacute;lulas deben encontrarse cerca de la gran charca formada en el interior del saco, pues, de lo contrario, mueren de inanici&oacute;n. Esto, adem&aacute;s, limita el tama&ntilde;o y el grado de complejidad. Contando s&oacute;lo con dos capas hasta el cuerpo, existen pocas posibilidades de movimientos musculares, de modo que suelen arraigar al fondo de la charca o flotar libremente (medusa).</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Un ordenamiento m&aacute;s prometedor fue el cuerpo en forma de tubo con dos aberturas, que permit&iacute;a la alimentaci&oacute;n continua. Todos los seres formados en torno a un aparato digestivo tubular poseen tres capas corporales b&aacute;sicas. Una interior, que transforma el alimento; una exterior, que recoge datos de ese exterior y se protege de &eacute;l; y una capa intermedia en la que puede formarse una cavidad para permitir los movimientos del cuerpo, confiri&eacute;ndole de este modo independencia.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Este ordenamiento produjo un gran aumento del tama&ntilde;o corporal y abri&oacute; inmensas posibilidades nuevas; pr&aacute;cticamente todos los seres multicelulares est&aacute;n organizados seg&uacute;n este modelo. En la capa media evolucion&oacute; un sistema sangu&iacute;neo para distribuir el ox&iacute;geno y digerir el alimento. Un sistema nervioso central condujo a una coordinaci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida de los movimientos, y los m&uacute;sculos unidos al esqueleto pod&iacute;an mover el cuerpo con mayor eficacia.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El ser unicelular ten&iacute;a una desventaja que, a trav&eacute;s del tiempo, se convirti&oacute; en una ventaja. Los seres unicelulares pueden reproducirse mediante la divisi&oacute;n, dando lugar a ingentes cantidades de copias: cantidad, pero no diversidad. Como los organismos multicelulares contaban con c&eacute;lulas especializadas, eran tan incapaces de dividirse como nosotros.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En vez de dividirse, deb&iacute;an reunirse c&eacute;lulas sexuales especiales para producir los v&aacute;stagos. La mezcla de los dos ADN cre&oacute; organismos buenos y malos, de los cuales sobrevivieron los m&aacute;s adaptables, mientras el resto dej&oacute; de existir. As&iacute; fue la primera reproducci&oacute;n sexual, y constituy&oacute; un gran aliciente para el cambio y la evoluci&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Para los vegetales y animales primitivos el agua costera poco profunda, las lagunas y los estuarios ofrec&iacute;an una amplia variedad de ambientes en los que pod&iacute;a evolucionar una rica diversidad de vegetales animales. Se han hallado f&oacute;siles de algas verdiazules que tienen 2 1/2 billones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad y que conservan su aspecto original. Otras colonias simples de algas que actualmente conocemos &#8213;como las espirogiras, los pediastrios y los volvox&#8213; flotan cerca de la superficie del agua, mientras que el musgo marino y la ulva o lechuga marina multicelular crecen en el fondo del mar. Los animales unicelulares han habitado el mar y las aguas dulces desde las &eacute;pocas m&aacute;s remotas. Los paramecios se mueven r&aacute;pidamente agitando min&uacute;sculas estructuras semejantes a pelos, y se alimentan de bacterias y otras c&eacute;lulas. La vorticela colonial se alimenta de modo semejante, pero est&aacute; sujeta al fondo de la charca. Los primeros animales realmente multicelulares eran parecidos a la obelia, que posee dos capas corporales y c&eacute;lulas especializadas en diversas funciones.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">M&uacute;ltiples laboratorios separados</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En la Tierra ocurren fen&oacute;menos en los que la vida no ejerce la menor influencia; seguir&iacute;an produci&eacute;ndose aunque todas las cosas vivientes desaparecieran de la noche a la ma&ntilde;ana... Tales fen&oacute;menos ocurr&iacute;an mucho antes de que la vida hubiese comenzado. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">P&aacute;rate junto a la orilla de cualquier mar y observa el oc&eacute;ano. Piensa en el suelo submarino, descendiendo debajo de las olas hasta el lecho oce&aacute;nico y elev&aacute;ndose en otro sitio, a trav&eacute;s de otra franja de olas hasta otra orilla, otro terreno. Podr&iacute;as pensar que no hay nada m&aacute;s s&oacute;lido que eso. Pero los continentes aparentemente s&oacute;lidos flotan en la roca de la corteza terrestre, que fluye como el hielo de un glaciar. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hace alrededor de 650 millones de a&ntilde;os, momento aproximado en que la vida animal comenz&oacute; a diversificarse, un grupo de placas de granito, en modo alguno conformadas como nuestros continentes actuales, comenzaron una prolongada unificaci&oacute;n que tard&oacute; unos doscientos millones de a&ntilde;os en completarse. El resultado fue un supercontinente, conocido en la actualidad como Pangea. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En esa &eacute;poca, hace 440 millones de a&ntilde;os, en que se form&oacute; el supercontinente, toda la vida animal y casi toda la vegetal estaba confinada al mar, los lagos y los r&iacute;os. Pero cuando Pangea comenz&oacute; a fragmentarse de nuevo, trescientos millones de a&ntilde;os despu&eacute;s, la vida se hab&iacute;a diseminado por toda la Tierra. La gran &eacute;poca de los dinosaurios estaba en su apogeo, pero los mam&iacute;feros y las aves, las plantas faner&oacute;gamas, los pastos y los &aacute;rboles todav&iacute;a no hab&iacute;an arraigado plenamente. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ant&aacute;rtida-India y Australia fueron las primeras placas en separarse, hace 140 millones de a&ntilde;os; Sudam&eacute;rica se diferenci&oacute; veinte millones de a&ntilde;os despu&eacute;s , en la misma &eacute;poca, la India se separ&oacute; de la Ant&aacute;rtida y comenz&oacute; a emigrar hacia Asia. Norteam&eacute;rica se apart&oacute; de Europa-Asia hace tan s&oacute;lo 65 millones de a&ntilde;os. Por &uacute;ltimo, la India se sold&oacute; con Asia hace treinta millones de a&ntilde;os, formando las imponentes cumbres del Himalaya. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Este tipo de separaciones y las barreras formadas por las nuevas cadenas monta&ntilde;osas y el mar se convirtieron en un nuevo acicate de la evoluci&oacute;n. En realidad, crearon m&uacute;ltiples laboratorios separados en los que el ADN proporcionar&iacute;a diversas respuestas a problemas semejantes. Es sorprendente cu&aacute;n parecida result&oacute; la mayor&iacute;a de esas distintas respuestas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Por ejemplo, entre los mam&iacute;feros existieron dos l&iacute;neas evolutivas primordiales: los conocidos placentarios, entre los que nos incluimos, y los marsupiales, que paren hijos muy inmaduros que completan su desarrollo al abrigo de la piel o la bolsa de sus madres. Los primeros mam&iacute;feros de Pangea fueron los marsupiales, que sobrevivieron en los antiguos continentes desprendidos de Sudam&eacute;rica y Australia. En otros sitios, los mam&iacute;feros placentarios, m&aacute;s eficaces, desplazaron a los marsupiales. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Sin embargo, en Australia existen versiones marsupiales del lobo y tambi&eacute;n de ratas y ratones. Todos han evolucionado en respuesta a los medios ambientes similares a los de su contrapartida placentaria, aunque tienen un antepasado totalmente distinto. La excepci&oacute;n es el canguro, cuyo equivalente placentario fue el caballo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La fragmentaci&oacute;n de Pangea no s&oacute;lo permiti&oacute; que la evoluci&oacute;n adoptara caminos distintos en el aislamiento, sino que el movimiento de los nuevos continentes foment&oacute; grandes cambios clim&aacute;ticos. Estos sucesos debieron de poner fin a un modo de vida que favorec&iacute;a a algunos vegetales y animales, pero cre&oacute; nuevas posibilidades para otros. De este modo, el ADN experimentaba constantemente, aunque con lentitud, condiciones nuevas que ofrec&iacute;an a las diversas mutaciones una posibilidad de &eacute;xito. La consecuencia es la inmensa diversidad de la vida en la Tierra de hoy.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los que reptaron hasta tierra firme trajeron consigo el mar</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En los tiempos en que el &uacute;nico oc&eacute;ano del globo acariciaba las riberas de una Pangea casi yerma 440 millones de a&ntilde;os atr&aacute;s, los seres que se formaron a partir del principio del tubo llevaron a cabo un progreso sorprendente. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Un grupo lleg&oacute; a alcanzar el estadio del pez, y estaba provisto de cabeza, ojos y otros &oacute;rganos de los sentidos, cola muscular, espina dorsal y aletas direccionales, cuyo control lo ejerc&iacute;a un sistema nervioso central. Semejante sistema favorec&iacute;a movimientos m&aacute;s veloces y mejor coordinados. Los depredadores m&aacute;s r&aacute;pidos fomentan presas m&aacute;s veloces: un caso de escalamiento evolutivo que perfecciona r&aacute;pidamente una forma corporal determinada. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El pez tambi&eacute;n pose&iacute;a un coraz&oacute;n con c&aacute;maras de bombeo y una entra&ntilde;a con compartimientos especializados para los diversos procesos de la digesti&oacute;n del alimento. Contaba con ri&ntilde;ones para filtrar los desechos de la sangre, con un h&iacute;gado que se ocupaba de la mayor parte de los ciclos qu&iacute;micos; y con &oacute;rganos sexuales masculino y femenino donde era almacenado el ADN de la generaci&oacute;n siguiente.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El acontecimiento m&aacute;s extraordinario reside en que la mayor&iacute;a de los desarrollos evolutivos de los vertebrados a partir de aquel momento han constituido meras variaciones de ese modelo b&aacute;sico del pez. Todos los &oacute;rganos de aquella lista tienen su contrafigura exacta en ti y en m&iacute;. Los huesos de la aleta del pez, por ejemplo, pueden rastrearse a trav&eacute;s de numerosas formas hasta los huesos de tus brazos y piernas. Incluso la mayor parte de los &oacute;rganos del pez se denominan del mismo modo que sus correspondientes humanos. En cuanto la vida encontr&oacute; un modelo v&aacute;lido, lo adapt&oacute; cada vez m&aacute;s a las circunstancias siempre cambiantes; rara vez anul&oacute; un modelo y comenz&oacute; de nuevo. Cuando la vida se traslad&oacute; a tierra firme, lo hizo con un cuerpo de pez adaptado.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Nos resulta dif&iacute;cil comprender qu&eacute; gran paso signific&oacute; que los seres se trasladaran a la tierra. En realidad, lo hicieron llevando consigo el mar. Incluso en la actualidad nuestro cuerpo est&aacute; interiormente ba&ntilde;ado por un fluido acuoso muy semejante a aquel mar primitivo. Los anfibios &mdash;los primeros seres en dar el primer gran paso&mdash; viv&iacute;an bajo la amenaza constante de secarse. Contaban con pulmones sencillos para obtener ox&iacute;geno y exhalar anh&iacute;drido carb&oacute;nico, y es posible que, parcialmente, respiraran a trav&eacute;s de su piel. La mayor&iacute;a se sent&iacute;a tan a sus anchas en el agua como en tierra, y todos regresaban al mar para aparearse.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Sin embargo, los que experimentaron el cambio vital de la respiraci&oacute;n acu&aacute;tica a la a&eacute;rea obtuvieron una extraordinaria recompensa. Con el correr del tiempo, mejores pulmones liberar&iacute;an a la piel de la tarea de respirar, y permitir&iacute;an que &eacute;sta se volviera resistente y gruesa: un s&oacute;lido escudo contra el peligro de secarse. Luego surgir&iacute;a como herencia un orbe nuevo, total y no saturado; un orbe colonizado por vegetales que carec&iacute;an de defensas contra los animales.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los vegetales fueron los primeros en colonizar la Tierra. Junto a las orillas de Pangea, las lagunas poco profundas y los lodazales se secaban constantemente. S&oacute;lo pod&iacute;an sobrevivir las c&eacute;lulas con capas protectoras resistentes. Estas c&eacute;lulas con frecuencia eran empujadas tierra adentro, hasta los lagos de agua dulce y los pantanos. All&iacute; evolucionaron hasta adoptar formas coloniales y luego multicelulares: hep&aacute;ticas, musgos y helechos. Las selvas c&aacute;lidas y h&uacute;medas florecieron, ofreciendo gran variedad de alimento y refugio para los primeros insectos y anfibios.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los amos durante cien millones de a&ntilde;os</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los primeros en resolver las dificultades de vivir en tierra fueron los reptiles, que lo consiguieron de manera espectacular. Gracias a la evoluci&oacute;n llegaron a tener pulmones m&aacute;s eficaces y un coraz&oacute;n perfeccionado, lo que les permiti&oacute; mantener en el cuerpo una buena provisi&oacute;n de sangre. La piel form&oacute; escamas callosas, aletas refrigerantes y caparaz&oacute;n. Asimismo, desarrollaron patas m&aacute;s largas, con lo que ganaron velocidad para la huida y la lucha.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A diferencia de los anfibios, encerraron el mar dentro de una c&aacute;scara de huevo correosa, protegiendo as&iacute; a la cr&iacute;a de los peligros de secarse. La inmensa extensi&oacute;n de la exuberante selva h&uacute;meda conten&iacute;a alimento para una gran variedad y cantidad de reptiles. Los herb&iacute;voros aumentaron de tama&ntilde;o, obligando a los depredadores a evolucionar hacia formas mayores y m&aacute;s feroces. Al final, una comunidad de gigantes invadi&oacute; Pangea.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los humildes heredar&aacute;n la Tierra</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Con frecuencia vemos a los dinosaurios como s&iacute;mbolos de fracaso, pero el hombre tendr&aacute; que sobrevivir otros 125 millones de a&ntilde;os para igualar su proeza. El motivo exacto por el cual estos reptiles ampliamente desarrollados desaparecieron sigue en el misterio.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Como en la actualidad los dinosaurios est&aacute;n totalmente extinguidos y su lugar ha sido ocupado por los mam&iacute;feros y las aves, solemos pensar que estos &uacute;ltimos han evolucionado despu&eacute;s de los dinosaurios. Pero no es as&iacute;. En realidad, el antepasado de los mam&iacute;feros, un peque&ntilde;o ser semejante a una rata, estaba vivo no mucho despu&eacute;s de que surgiera el primer dinosaurio.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero los reptiles ya hab&iacute;an aprovechado todas las opciones que el planeta pod&iacute;a ofrecerles; por esta causa, el mam&iacute;fero primitivo no ten&iacute;a modo de establecerse con fuerza. Mientras tanto, los reptiles segu&iacute;an especializ&aacute;ndose, volvi&eacute;ndose m&aacute;s grandes y m&aacute;s rigurosos y, a nuestros ojos, alcanzando formas m&aacute;s monstruosas, que culminaron en las figuras extraordinarias de los tiranosaurios y de los dinosaurios con cuernos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los reptiles contaban con dos grandes desventajas que, con el tiempo, se volver&iacute;an en su contra. Ten&iacute;an un cerebro pobre y eran incapaces de controlar la temperatura corporal. Un buen cerebro exige un suministro de sangre altamente desarrollado y una temperatura constante. Los seres que pueden controlar la temperatura corporal, como es el caso de mam&iacute;feros y aves, tambi&eacute;n han de quemar mucho alimento cuando hace fr&iacute;o y no hacer nada para mantener la temperatura. Este proceso requiere mucho ox&iacute;geno. Los reptiles, con sus pulmones primitivos, no pod&iacute;an obtener la cantidad de ox&iacute;geno necesaria. Los reptiles estaban viviendo una cantidad de tiempo suplementaria. Los ganadores del futuro viv&iacute;an modestamente entre ellos a la espera de las circunstancias adecuadas. Pero la espera ser&iacute;a prolongada. Los dinosaurios y los helechos y las plantas acu&aacute;ticas con que se alimantaban manten&iacute;an un equilibrio perfecto y mutuo; s&oacute;lo cuando el equilibrio fue seriamente perturbado se present&oacute; una posibilidad para los reci&eacute;n llegados.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La muerte de los dinosaurios sucedi&oacute; despu&eacute;s de haber dominado la Tierra durante cerca de 125 millones de a&ntilde;os, los dinosaurios desaparecieron de pronto. Sus parientes m&aacute;s cercanos son hoy los cocodrilos y las aves. Su extinci&oacute;n podr&iacute;a deberse al cambio clim&aacute;tico provocado por la separaci&oacute;n gradual de Pangea.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Mam&iacute;feros</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Con los mam&iacute;feros evolucion&oacute; el modelo corporal, adapt&aacute;ndose mejor a la vida en tierra firme. La ventaja suprema resid&iacute;a en su adaptabilidad al espectro m&aacute;s amplio de climas, del m&aacute;s caliente al m&aacute;s fr&iacute;o, del ecuador al polo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Esta ventaja era consecuencia de su capacidad de controlar la temperatura corporal. Los mam&iacute;feros poseen una piel cubierta de pelo y rica en gl&aacute;ndulas productoras de grasas que repelen el agua. Otras gl&aacute;ndulas suministran sudor, que se evapora para refrescarlos. Si sienten demasiado fr&iacute;o, pueden erizar la piel para recibir m&aacute;s aire..., algo as&iacute; como ponerse otro jersey. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El control de la temperatura adecuada produjo una maravillosa estabilidad interna que condujo al desarrollo m&aacute;s importante: el de un cerebro que permanec&iacute;a alerta incluso en los climas m&aacute;s fr&iacute;os. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La progenie de este animal requiere un calor constante, en consecuencia, no puede desarrollarse dentro de un huevo, donde la temperatura var&iacute;a frecuentemente y los productos de desecho se acumulan de continuo hasta la salida del cascar&oacute;n. Deb&iacute;an desarrollarse dentro de la madre, confiando en su sistema de control de la temperatura y de purificaci&oacute;n de la sangre. Algunas gl&aacute;ndulas sudor&iacute;paras de la piel desarrollaron una nueva funci&oacute;n: la producci&oacute;n de leche para alimentar a los reci&eacute;n nacidos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A medida que los mam&iacute;feros se diversificaban sobre la Tierra, en el aire las aves aprovechaban todas las oportunidades. Su dominio cada vez mayor del cielo las puso a salvo de los depredadores del terreno y les facilit&oacute; el acceso a la inmensa variedad de semillas, frutos e insectos de los &aacute;rboles. Conservaron el huevo del reptil, pero, al tener sangre caliente, pudieron transmitirle calor.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Han transcurrido casi dos billones de a&ntilde;os desde la creaci&oacute;n de la primera comunidad de c&eacute;lulas vegetales, animales y comedoras de carro&ntilde;a. Durante ese tiempo la naturaleza ha creado y actuado en innumerables oportunidades. El resultado ha sido una comunidad sorprendentemente compleja.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Prosperan los mam&iacute;feros, los helechos arborescentes han sido reemplazados por las con&iacute;feras, y con la evoluci&oacute;n de las faner&oacute;gamas se ha producido una gran diversificaci&oacute;n vegetal. Los bosques y las praderas, tal como hoy los conocemos, ofrecieron a los mam&iacute;feros nuevas oportunidades de alimento refugio. En las praderas, los reba&ntilde;os de animales de pastoreo soportaban una existencia dif&iacute;cil junto a los depredadores. Para sobrevivir, algunos desarrollaron patas m&aacute;s largas, trazando un modelo evolutivo como el del caballo moderno. Otros ganaron seguridad aumentando en tama&ntilde;o. El techo del bosque ofreci&oacute; seguridad y riqueza en forma de hojas y frutos a los &aacute;giles antepasados de los primates. Con excepci&oacute;n del murci&eacute;lago y el caballo, todas estas formas est&aacute;n extinguidas.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El hombre: de la materia al esp&iacute;ritu</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A medida que los mam&iacute;feros se diversificaban, lo distintos tipos evolucionaban aumentando la eficacia con la cual explotaban su medio ambiente espec&iacute;fico. Colmillos para los carn&iacute;voros, patas fuertes y aptas para correr para los animales herb&iacute;voros, y as&iacute; sucesivamente. Algunas variedades alcanzaron un &eacute;xito extraordinario, pero, a medida que se especializaban, se volv&iacute;an menos adaptables a los principales cambios de su medio ambiente. S&oacute;lo entre los primates, a salvo en las copas de los &aacute;rboles, pod&iacute;an producirse mejoras m&aacute;s generalizadas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las copas de los &aacute;rboles exigen una vista aguda para distinguir el alimento y los enemigos y para alcanzar un r&aacute;pido camino de huida a trav&eacute;s de un laberinto cuando amenaza alg&uacute;n peligro. Por este motivo, los ojos se trasladaron hasta la parte frontal de la cabeza, con el objeto de escrutar mejor la profundidad y la distancia. La visi&oacute;n en color, de la que carecen casi todos los dem&aacute;s mam&iacute;feros, fue perfeccionada. Los primates cuyo ADN se alter&oacute; para permitir estos cambios tuvieron m&aacute;s &eacute;xito. Y, en consecuencia, los centros &oacute;pticos de mayor tama&ntilde;o se volvieron normales. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Esta eficacia perfeccionada del centro &oacute;ptico condujo al desarrollo posterior de otras dos zonas del cerebro: una que procesaba la entrada y otra que controlaba la salida. En s&iacute;ntesis: ver, comprender, actuar. Entre los primates se produjo un gran aumento de las sendas entre el centro &oacute;ptico y los centros de juicio y planificaci&oacute;n y la coordinaci&oacute;n de movimientos. No ten&iacute;a sentido ver un camino de huida a trav&eacute;s de un laberinto de ramas si una de ellas no pod&iacute;a aguantar el peso. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">De este aumento de las sendas cerebrales surgi&oacute; ese rasgo especial que distingue a los primates del resto de los seres: la inteligencia. En realidad, la &uacute;nica diferencia entre el cerebro de los primates y el del resto de los mam&iacute;feros reside en la complejidad de sus sendas. Por ejemplo, la c&eacute;lula cerebral humana no es en s&iacute; m&aacute;s inteligente que la c&eacute;lula cerebral de un cerdo; sucede que est&aacute; mucho m&aacute;s rica y densamente interconectada con otras c&eacute;lulas cerebrales. Esta riqueza de interconexiones explica la entrada que permite que un humano tenga pensamientos que nunca se le ocurren a un jabal&iacute;. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Este aumento de la complejidad condujo al agrandamiento de la regi&oacute;n frontal del cerebro: la zona no alineada que procesa entradas de zonas especializadas como el centro &oacute;ptico y que posteriormente, en el hombre, se ocupar&aacute; de cuestiones como la iniciativa, el aprendizaje , sobre todo, la concentraci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La disminuci&oacute;n constante de los fuertes y huesudos lomos del cr&aacute;neo, que en otra &eacute;poca hab&iacute;an dado fuerza a las grandes mand&iacute;bulas a fin de facilitar la defensa, permiti&oacute; que &eacute;ste se modificara ante la necesidad de un cerebro de mayor tama&ntilde;o. Ello dio lugar a la frente alta, cuya amplitud se acent&uacute;a a medida que la evoluci&oacute;n se acerca al hombre. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La vida en las copas de los &aacute;rboles ten&iacute;a otra desventaja que, a trav&eacute;s del tiempo, se convirti&oacute; en ventaja: dificultaba la crianza de la progenie. Los cazadores con base en tierra, como leones y zorros, pueden producir grandes camadas de v&aacute;stagos casi inermes. Al nacer se mantendr&aacute;n a salvo en la guarida y aprender&aacute;n del exterior y de s&iacute; mismos mientras sus padres montan guardia. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero las madres primates, que necesitan movilidad para correr libremente entre las copas de los &aacute;rboles, s&oacute;lo pueden transportar en su interior uno o dos hijos por vez. Adem&aacute;s, los primates j&oacute;venes han de nacer lo suficientemente maduros y desarrollados como para aferrarse a sus madres y sobrevivir sin la protecci&oacute;n de un nido. El &eacute;xito en la crianza de estos pocos v&aacute;stagos exige mayores cuidados maternos. Suma estos cuidados al mayor poder cerebral de los primates y ver&aacute;s el despertar del amor y del complejo tipo de comunicaci&oacute;n que debi&oacute; conducir al poder de la palabra. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Para algunos, la vida en las copas de los &aacute;rboles present&oacute; otra facilidad. Poder bambolearse de rama en rama sin caer exige un buen pu&ntilde;o. Si el alimento incluye ra&iacute;ces arrancadas, frutos y nueces, es necesaria una acci&oacute;n bastante compleja del pulgar y los dedos. Si un bocado sabroso cae, hay que bajar mucho para recuperarlo. Para todas estas acciones se precisa una maravillosa coordinaci&oacute;n entre la mano y el ojo. Nuestra capacidad b&aacute;sica como art&iacute;fices y usuarios de herramientas se remonta a los d&iacute;as del pu&ntilde;o y a la destreza de nuestros antepasados de las copas de los &aacute;rboles. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hace aproximadamente diez millones de a&ntilde;os el clima se volvi&oacute; m&aacute;s fr&iacute;o. El per&iacute;odo glacial se acercaba y los enormes bosques que cubr&iacute;an la mayor parte de &Aacute;frica y bastante de Europa comenzaron a desaparecer. Entre los primates se contaba el ramapiteco, antepasado del hombre. Comenz&oacute; a aprovechar las nuevas oportunidades sobre el terreno y los espacios abiertos. Para &eacute;l y para nosotros signific&oacute; el comienzo de una gran aventura.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Lento, d&eacute;bil y vulnerable, pero pensante</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los humanos, apenas desarrollados en una cuarta parte, que descendieron de los &aacute;rboles cuando la llegada del per&iacute;odo glacial comenz&oacute; a amenazar los bosques, no pod&iacute;an seleccionar sus alimentos: compon&iacute;an su dieta ra&iacute;ces, frutos y todo animal peque&ntilde;o que se interpusiera en su camino (y no lograra escapar con la suficiente rapidez)... Esta variedad permit&iacute;a a aquellos seres competir con una gran cantidad de animales capaces de vivir en tierra firme durante decenas de millones de a&ntilde;os. No fue un comienzo sencillo. &iquest;Te molestar&iacute;as en cazar conejos compitiendo con manadas de perros salvajes? &iquest;O desenterrar&iacute;as ra&iacute;ces en lucha con jabal&iacute;es de largos colmillos y doscientos kilos de m&uacute;sculos y huesos? Recuerda que no puedes correr con tanta rapidez como los dem&aacute;s mam&iacute;feros, y que para un leopardo cazador o para cualquiera de los grandes felinos y c&aacute;nidos eres tan apetitoso como un gamo joven. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Resulta interesante observar c&oacute;mo se desempe&ntilde;an los dem&aacute;s primates que han descendido al suelo. Los chimpanc&eacute;s viven, por elecci&oacute;n, en el monte bajo y entre matorrales, y se trasladan a los &aacute;rboles cuando sobre ellos se cierne alg&uacute;n peligro. Los gorilas viven en el terreno, pero s&oacute;lo en bosques espesos o densos matorrales de monta&ntilde;a. Y los mandriles, que se separaron de nuestra l&iacute;nea evolutiva hace aproximadamente treinta millones de a&ntilde;os, viven en manadas forrajeras r&iacute;gidamente organizadas, y una disciplina muy estricta de tipo militar rige sus relaciones sociales. Ninguno de estos seres estuvo a favor del agresivo estilo del grupo cazador tan eficazmente puesto en pr&aacute;ctica por los c&aacute;nidos y algunos de los grandes felinos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ninguno, con excepci&oacute;n de los humanos primitivos... que tardaron muchos millones de a&ntilde;os en desarrollar un cerebro lo suficientemente grande como para compensar la falta de colmillos, velocidad y fuerza muscular. Esos humanos, apenas desarrollados en una cuarta parte hace entre diez y cinco millones de a&ntilde;os, estaban, pues, muy lejos de alcanzar un grado de evoluci&oacute;n satisfactorio. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Llevaban una existencia semejante a la del chimpanc&eacute;, sin alejarse demasiado de los &aacute;rboles, los matorrales altos o los acantilados a los que pod&iacute;an trepar para guarecerse y protegerse del peligro. Durante ese lapso comenzaron a evolucionar en dos tipos distintos de seres, que podr&iacute;amos denominar semihumanos: las dos formas de australopitecos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Uno de esos tipos nunca logr&oacute; superar la mitad del camino; se extingui&oacute; hace alrededor de un mill&oacute;n de a&ntilde;os, quiz&aacute;s aniquilado por el segundo tipo. Era una especie de hombre con cerebro de gorila. No pod&iacute;a caminar bien erecto, y probablemente se mov&iacute;a a cuatro patas cuando recorr&iacute;a cierta distancia. A juzgar por su dentadura, se nutr&iacute;a sobre todo de semillas, nueces y otros alimentos peque&ntilde;os y duros que era necesario moler para poder tragar y digerir. Se cree que era tan peludo como cualquiera de los dem&aacute;s simios. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El segundo tipo de individuo semihumano se encuentra directamente en la l&iacute;nea de nuestros antepasados. No se especializ&oacute; en la dieta ni, en principio, disfrut&oacute; del aumento espectacular de tama&ntilde;o del que goz&oacute; el primer tipo. No obstante, durante el mismo lapso, hace entre cinco y un mill&oacute;n de a&ntilde;os, desarroll&oacute; un cerebro como m&iacute;nimo una mitad mayor que el de sus primos semejantes a gorilas (a prop&oacute;sito: el cerebro totalmente humano es algo m&aacute;s del doble). </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Estos semihumanos, m&aacute;s peque&ntilde;os y parecidos a chimpanc&eacute;s, pose&iacute;an otros rasgos que a&uacute;n los aproximaban a la l&iacute;nea humana, a pesar de su incapacidad para caminar perfectamente erectos, como lo hacemos nosotros. Aunque empezaron siendo comedores de carro&ntilde;a y recolectores, poco despu&eacute;s adoptaron formas de caza m&aacute;s ambiciosas, hasta que fueron capaces de seguir la pista de una presa a distancias bastante alejadas de sus bases. &nbsp;Para conseguir su prop&oacute;sito, no pod&iacute;an confiar en el tipo de herramientas toscas que en caso de necesidad fabrican chimpanc&eacute;s y gorilas con ramas, piedras y cualquier objeto que encuentran. As&iacute;, se vieron obligados a confeccionar sus &uacute;tiles con antelaci&oacute;n, quiz&aacute;s un d&iacute;a o dos antes, y a transportarlos durante las incursiones de caza. Este avance implica un cerebro bastante desarrollado.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Como es l&oacute;gico, un desarrollo tan sorprendente no se da en forma aislada, sino que va acompa&ntilde;ado de muchos otros. Por ejemplo, del lenguaje. La caza en grupo a cargo de seres que carec&iacute;an de la velocidad, la fuerza y la dentadura de los c&aacute;nidos, habr&iacute;a sido dif&iacute;cil sin la capacidad de comunicarse. El lenguaje constituy&oacute; un progreso extraordinario. Desde su aparici&oacute;n, nada ha igualado su capacidad para relacionarse con el exterior.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&#8213;C&oacute;mo cruzaremos este r&iacute;o? </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&#8213;Coloquemos piedras para apoyar los pies. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&#8213;No, es muy profundo. Caminemos corriente arriba hasta encontrar un vado. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&#8213;Eso nos retrasar&iacute;a demasiado. Crucemos aquel tronco.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&#8213;Primero debemos comprobar si soporta al m&aacute;s pesado de nosotros.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Y as&iacute; sucesivamente. Quienes sostienen el di&aacute;logo anterior tardan menos de quince segundos en llevar a cabo cuatro experimentos mentales ante un problema del exterior real y en llegar a la mejor soluci&oacute;n sin moverse. Los seres sin lenguaje podr&iacute;an tardar varios d&iacute;as en realizar el mismo proceso. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Nuestra naturaleza actual ofrece algunas pistas fascinantes (y no son m&aacute;s que pistas) con respecto a los conflictos que pudieron surgir entre aquellos antepasados nuestros cuando tomaron por vez primera tan peligroso sendero.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Por ejemplo, si nos analizamos a nosotros mismos podemos encontrar dos caracter&iacute;sticas absolutamente contradictorias acerca de c&oacute;mo preferimos organizarnos. Por un lado, buscamos la f&eacute;rrea disciplina militar, tan acusada entre algunos mandriles, con sus r&iacute;gidas jerarqu&iacute;as masculinas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Por otro lado, tambi&eacute;n favorecemos el tipo de unidad familiar madre-padre y esa especie de &ldquo;democracia&rdquo; imparcial que es m&aacute;s caracter&iacute;stica de la manada de c&aacute;nidos cazadores. Una posibilidad se&ntilde;ala que comenzamos a avanzar hacia el modo de vida herb&iacute;voro, al aire libre, pero que fuimos derrotados por los mandriles. Su ADN se especializ&oacute; antes que el nuestro para este tipo de vida, por lo que alcanzaron el acostumbrado &eacute;xito instant&aacute;neo que acompa&ntilde;a a la especializaci&oacute;n. En ese momento, nuestros antepasados m&aacute;s primitivos adoptaron un nuevo rumbo, pero no antes de que cierto grado de militarismo hubiera quedado instalado en nuestra naturaleza. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">De todos modos, fue durante esa &eacute;poca cuando adoptamos la unidad familiar madre.padre como base de nuestro modo de vida. El tipo de organizaci&oacute;n de los mandriles, con hembras s&oacute;lo para unos pocos machos dominantes, no ofrec&iacute;a motivaciones suficientes para que todos los machos regresaran de las prolongadas, arduas y peligrosas expediciones de caza; s&oacute;lo la idea de que su familia lo esperaba y depend&iacute;a de &eacute;l pod&iacute;a estimular a cada macho. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Otro rasgo humano de esos semiparientes fue su costumbre de construir burdos refugios colgadizos con ramas. Quiz&aacute; fue una compensaci&oacute;n nocturna de la p&eacute;rdida del pelo corporal... o, mejor dicho, del acortamiento y la reducci&oacute;n de pelo que separa a los humanos de otros simios. Tambi&eacute;n cavaban agujeros para almacenar agua. Juntaban sal en vez de salir y saquearla cuando la necesitaban, como los dem&aacute;s animales.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hace aproximadamente un mill&oacute;n de a&ntilde;os, este segundo tipo de humanoide llev&oacute; a cabo la transici&oacute;n a la humanidad total. Se mantuvo erecto, dejando las manos totalmente libres para confeccionar y sujetar herramientas y para transportar y manipular objetos. No es sorprendente, por lo tanto, que lo llamemos Homo Erectus. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las herramientas que produjo el Homo Erectus eran mucho m&aacute;s potentes que las de su antepasado. Tall&oacute; agudas lanzas de madera, cuyas puntas quiz&aacute;s envenen&oacute;, como hacen los salvajes n&oacute;madas sudafricanos y los abor&iacute;genes de la actualidad. Tambi&eacute;n produjo hachas de mano con cabeza de piedra y empu&ntilde;adura de madera. Su descubrimiento m&aacute;s importante fue el fuego. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Este &uacute;ltimo descubrimiento condujo a dos progresos fundamentales. En cuanto estuvo en condiciones de cocinar, pudo buscar presas mucho mayores. Los primates no digieren f&aacute;cilmente m&uacute;sculos grandes crudos, y la posibilidad de cocerlos modific&oacute; la situaci&oacute;n. Adem&aacute;s, el fuego permiti&oacute; sobrevivir en las regiones m&aacute;s fr&iacute;as del planeta y soportar con facilidad las estaciones de temperatura m&aacute;s baja. Hasta ese momento, sus antepasados hab&iacute;an estado confinados al monte bajo y las praderas c&aacute;lidas y ecuatoriales del este el noroeste de &Aacute;frica. Pero el Erectus se disemin&oacute; por todo ese continente y luego avanz&oacute; por Europa y Asia.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Paralelamente a estos desarrollos se produjo un aumento masivo del tama&ntilde;o del cerebro humano. Hace un mill&oacute;n de a&ntilde;os, el cerebro de nuestros antepasados m&aacute;s inteligentes ten&iacute;a un poco m&aacute;s de la mitad del tama&ntilde;o del nuestro. Casi toda la capacidad que luego se desarroll&oacute; se localiza en la zona frontal, asiento de nuestra inteligencia. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En realidad, el cerebro humano fue m&aacute;s que asiento de la inteligencia, pues se ha convertido en el centro de la evoluci&oacute;n: el n&uacute;cleo del que emanar&aacute;n los principales procesos evolutivos del futuro.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">S&oacute;lo t&uacute; puedes preguntar por qu&eacute;</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Mientras nuestro ADN daba lugar al aumento de la destreza con el pulgar y los dedos, y hac&iacute;a crecer la capacidad cerebral y la inteligencia, el ADN de nuestros parientes m&aacute;s cercanos los simios tambi&eacute;n se modificaba. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El menos parecido a ti, el gib&oacute;n, se hab&iacute;a especializado en moverse con rapidez entre los &aacute;rboles. El orangut&aacute;n, mucho m&aacute;s lento que el gib&oacute;n, aument&oacute; su tama&ntilde;o al quedar libre de los depredadores. En el suelo, un grupo numeroso de gorilas ten&iacute;a poco que temer, mientras que los chimpanc&eacute;s hab&iacute;an formado grandes unidades familiares ruidosas y gregarias, capaces de dar la voz de alarma y alcanzar la protecci&oacute;n de los &aacute;rboles. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Te encuentras ligeramente m&aacute;s cerca del chimpanc&eacute; que de los dem&aacute;s primates. Y esta similitud se percibe en tu ADN. Si cogemos una cadena simple de ADN humano y la comparamos con la de un chimpanc&eacute;, la diferencia s&oacute;lo es del 2,5%; respecto al gorila es ligeramente mayor. Incluso en un aspecto en el que pareces haber cambiado el caminar erecto, tu ADN s&oacute;lo ha tenido tiempo de hacer la mitad del trabajo. Tenemos constantes problemas con la columna, las cavidades y las caderas, debido a que su modelo b&aacute;sico a&uacute;n se inclina con demasiada fuerza hacia el t&iacute;pico caminar a cuatro patas de los simios. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Tambi&eacute;n existen claras similitudes de conducta entre nosotros y los simios. Sus caras son sumamente m&oacute;viles, a diferencia de las m&aacute;scaras r&iacute;gidas de los dem&aacute;s mam&iacute;feros. Labios fuertemente apretados, pucheros, chasquidos con los labios, sonrisas, ojos fijos o desviados y movimientos de la frente que expresan placer, desconcierto, temor, agresi&oacute;n o sometimiento. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los gorilas adultos, aunque muy amantes de la paz, se golpean el pecho en se&ntilde;al de desaf&iacute;o. A los chimpanc&eacute;s les encanta producir mucho ruido palmoteando r&iacute;tmicamente, saltando sobre las patas o golpeando un &aacute;rbol hueco de la selva. Todos tienen llamadas diferentes de advertencia o de contacto mutuo. Son curiosos y retozones; aman a los j&oacute;venes tanto los ajenos como los propios y frecuentemente se tranquilizan entre s&iacute; cuid&aacute;ndose o toc&aacute;ndose. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Tanto en estos aspectos como en muchos otros, la diferencia entre los simios y t&uacute; s&oacute;lo es de grado. Lo que en realidad te distingue de los simios comenz&oacute; cuando los humanos desarrollaron el lenguaje. La diferencia real radica en dos modos de comprender lo que nos circunda: dos tipos distintos de inteligencia. Percibes igual que los simios cuando escuchas un acorde; es decir, no captas notas aisladas y las re&uacute;nes conscientemente, sino que te llega el acorde como un todo. Cuando caminas alrededor de un cuarto o dise&ntilde;as un modelo, aunque tus ojos se centren en un solo elemento, tu mente tiene conciencia de la cosa global: una vez m&aacute;s, como un todo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero mientras le&iacute;as el &uacute;ltimo p&aacute;rrafo empleabas un tipo de inteligencia muy distinto: una inteligencia que opera en una secuencia paso a paso, que construye cadenas de l&oacute;gica y raz&oacute;n. De modo que posees dos tipos de inteligencia: la que comprende las cosas como totalidad y la que opera paso a paso. Al primer tipo lo denominamos inteligencia hol&iacute;stica y al segundo, secuencial. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ning&uacute;n otro animal, ni siquiera nuestros primos m&aacute;s cercanos entre los simios los chimpanc&eacute;s, tiene tan bien desarrollado este tipo de inteligencia dual. Las personas con da&ntilde;os en los centros del lenguaje, que dependen del tipo de inteligencia secuencial, son incapaces de construir oraciones de m&aacute;s de diez palabras. Parece que diez palabras es el m&aacute;ximo que pueden abarcar con su inteligencia hol&iacute;stica; despu&eacute;s, pierden la pista. Es fascinante saber que si bien los chimpanc&eacute;s no han desarrollado la capacidad del habla, pueden aprender el lenguaje de los s&iacute;mbolos, pero no quebrar la barrera de las diez palabras</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Esta capacidad de pensamiento secuencial nos convierte en el &uacute;nico animal capaz de hacer la pregunta de &ldquo;&iquest;d&oacute;nde vengo&rdquo;?, para no hablar del intento de responderla.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Un ins&oacute;lito depredador</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El Homo Erectus cambi&oacute; tanto, entre 400.000 y 70.000 a&ntilde;os atr&aacute;s, que debemos considerarlo una nueva especie: el Homo Sapiens (hombre sabio), nombre que modestamente nos asignamos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El miembro m&aacute;s antiguo de esta nueva especie humana llamado hombre de Neandertal, en honor del valle alem&aacute;n donde por vez primera se encontraron sus restos, era bajo y fornido. Como el esquimal moderno, estaba adaptado para vivir en las regiones m&aacute;s fr&iacute;as de un planeta sometido al per&iacute;odo glacial. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Probablemente fue el primer hombre que cubri&oacute; su cuerpo para compensar la falta de pelo que el Homo Erectus le hab&iacute;a legado. Hizo sus ropas y tambi&eacute;n sus tiendas con las pieles de los animales que cazaba: desde mamuts hasta peque&ntilde;os ponies. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Tambi&eacute;n fue el primer hombre que enterr&oacute; a sus muertos con signos de veneraci&oacute;n; es decir, fue el primero en mostrar una conciencia espiritual detr&aacute;s o m&aacute;s all&aacute; de lo material que satisfac&iacute;a sus necesidades corporales. Si consideras que este aspecto espiritual de nuestra naturaleza es el que nos distingue de los animales, el hombre de Neandertal es el primero del que podemos tener la certeza de que era realmente humano. Aunque el volumen craneano total no es una pauta definitiva de la inteligencia, resulta interesante se&ntilde;alar que el cerebro del hombre de Neandertal era mayor que el del hombre moderno en un promedio del diez por ciento. Sol&iacute;a pensarse que fue aniquilado por su primo m&aacute;s agresivo &#8213;nosotros, hace 40.000 a&ntilde;os&#8213;, pero parece igualmente probable que las dos especies humanas se cruzaran hasta fundirse en esa misma &eacute;poca. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">De todos modos, el sucesor del hombre de Neandertal fue el de Cromagnon, famoso por su costumbre de pintar las paredes de las cuevas. Fundamentalmente, viv&iacute;a en peque&ntilde;as aldeas al abrigo de tiendas de piel sustentadas por huesos de mamut, un modo de vida muy semejante al de los indios norteamericanos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Era m&aacute;s alto que el hombre de Neandertal y mucho m&aacute;s parecido a nosotros. Su modo de vida tambi&eacute;n se asemejaba mucho m&aacute;s al nuestro. Parece probable que vistiera pieles toscamente confeccionadas y cubriera sus pies con cuero animal. Produjo herramientas muy refinadas de hueso y asta, adem&aacute;s de las tradicionales de piedra y madera. En estos &uacute;tiles se aprecia un grado mucho mayor de especializaci&oacute;n que en los del hombre de Neandertal, y consist&iacute;an en cuchillos, rastrillos, taladros, anzuelos para la pesca, arpones e incluso instrumentos para grabar.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Con su ayuda fabric&oacute; ornamentos y joyas, alcanzando altos niveles de artesan&iacute;a. Todav&iacute;a puede conmovernos la belleza y perfecci&oacute;n de su arte, preservado milagrosamente en cuevas como las de Lascaux y Altamira, cerca de la frontera de lo que ahora son Francia y Espa&ntilde;a. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En la l&iacute;nea evolutiva entre los humanos, en su cuarta parte, de hace diez millones de a&ntilde;os y nosotros, a estos cazadores artistas los tenemos a una m&iacute;nima distancia, si es que existe alguna. Todas las pruebas indican que eran id&eacute;nticos a nosotros f&iacute;sicamente, en capacidad e inteligencia. Lo que de veras nos separa es alrededor de 20.000 a&ntilde;os de evoluci&oacute;n cultural: el prolongado relato de nuestro crecimiento y del comercio y la civilizaci&oacute;n crecientes que lo sustentaron. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Nosotros, los que vivimos rodeados de los lujos del siglo, solemos pensar que la vida del cazador-recolector de alimentos era inc&oacute;moda, semisalvaje y muy breve. En realidad, de todos los modos de vida elegidos por los humanos, probablemente el del cazador-recolector sea el m&aacute;s simple. Incluso los salvajes n&oacute;madas del Kalahari, que habitan una de las regiones menos hospitalarias del planeta, cazan un promedio de s&oacute;lo dos horas diarias, y nunca superan las 32 semanales. Pero ingieren tantas prote&iacute;nas como el ciudadano ib&eacute;rico o norteamericano medio (m&aacute;s que el brit&aacute;nico o el alem&aacute;n, y en todas las comunidades de salvajes n&oacute;madas alrededor del 10% de la poblaci&oacute;n supera los sesenta a&ntilde;os. En s&iacute;ntesis, alcanzan un nivel de vida, de salud y de longevidad comparable al nuestro en la sociedad industrial; pero lo logran sin capital, en una semana laboral muy reducida. No es sorprendente que durante el 99% de nuestro tiempo sobre la Tierra nosotros, los humanos, hayamos llevado la vida sencilla, reconfortante, satisfactoria y ociosa del cazador.recolector. El misterio reside en que nos hayamos consagrado a otro modo de existencia. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Parte de la explicaci&oacute;n debe encontrarse en el aumento de la poblaci&oacute;n. Cuando los depredadores cazan en su territorio hasta el punto que la provisi&oacute;n de alimento comienza a mermar, se produce una reacci&oacute;n natural e inevitable. El hambre y las enfermedades frenan de manera grave a la poblaci&oacute;n, y entonces la presa tiene la posibilidad de recuperarse. Desde luego, todo el ciclo podr&iacute;a recomenzar, pero si en verdad se trata de un ciclo y las dos poblaciones permanecen equilibradas durante largos per&iacute;odos, se descubrir&aacute; que ambas se mantienen relativamente constantes. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero los humanos no somos sencillamente depredadores. Poseemos una caracter&iacute;stica totalmente nueva en la prolongada historia global de la evoluci&oacute;n: una inteligencia secuencial, la capacidad de razonar, recordar y pensar l&oacute;gicamente en el futuro. Entre quienes experimentaron los primeros acicates del hambre a medida que la caza mermaba debi&oacute; de haber uno, y probablemente hubo muchos, que comenz&oacute; a pensar con seriedad en domesticar y reunir en reba&ntilde;os sus propias presas en lugar de cazarlas en estado salvaje. Incluso es posible que la costumbre haya surgido del rescate casual de ciervos o conejos j&oacute;venes y hu&eacute;rfanos, que luego fueron conservados como favoritos, se&ntilde;uelos o hasta para desempe&ntilde;ar un papel en los rituales m&aacute;gicos destinados a propiciar la caza. En la actualidad pueblos de Europa y de &Aacute;frica, como los lapones y los masai, viven del pastoreo. Este sistema destruye el equilibrio natural de las tierras v&iacute;rgenes, pero permite que una cantidad mucho mayor de humanos ocupe el mismo fragmento de tierra. El modo de vida pastoril, que incluye desde el pastoreo de ovejas hasta su crianza en granjas, fue nuestro primer paso hacia un g&eacute;nero de existencia a&uacute;n m&aacute;s sedentario: la agricultura.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El primer hombre que enterr&oacute; a sus muertos</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El hombre de Neandertal, el Homo Sapiens m&aacute;s antiguo, fue el primero que enterr&oacute; a sus muertos. &Eacute;stos eran colocados en trincheras poco profundas bajo una pila de piedras. Probablemente los hombres de Neandertal fueron tambi&eacute;n los primeros en producir vestimentas con pieles de animales. Sus sencillas herramientas &#8213;lanzas, clavas, martillos y hachas&#8213; se utilizaron, principalmente, para la caza. Esos &uacute;tiles eran colocados en las tumbas junto a los muertos.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Adaptaci&oacute;n de la naturaleza a sus necesidades</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Probablemente fue el aumento de la poblaci&oacute;n &nbsp;lo que nos oblig&oacute;, hace aproximadamente 10.000 a&ntilde;os, a adoptar la vida sedentaria del agricultor. Si son necesarios unos 45.000 m2 para mantener a un cazador-recolector &nbsp;y unos 4500 para satisfacer &nbsp;pastor, un agricultor y su familia pueden arregl&aacute;rselas con menos de 225 m2 . M&aacute;s importante a&uacute;n: un agriculcultor provisto de un arado de madera y bueyes no s&oacute;lo puede cultivar 225 sino 3000 m2. Puede producir un inmenso excedente capaz de alimentar a un gran poblaci&oacute;n no agr&iacute;cola. Todos est&aacute;n en condiciones de acumular bienes y de almacenar grano, independiz&aacute;ndose de los caprichos cotidianos de la naturaleza de un modo que el cazador-recolector de alimentos nunca lograr&iacute;a.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;No te resulta conocido ese fen&oacute;meno? &iquest;Acaso no &nbsp;es exactamente lo que sucedi&oacute; cuando las c&eacute;lulas vivas descubrieron la artima&ntilde;a de la clorofila? Por &uacute;ltimo, esa revoluci&oacute;n condujo a grandes organismos multicelulares. De modo semejante, la revoluci&oacute;n descrita desemboc&oacute; en grandes organizaciones polifac&eacute;ticas: ciudades, Estados, naciones y civilizaciones.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Excedentes, especialistas y civilizaci&oacute;n</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;Qu&eacute; necesita un agricultor primitivo para lograr m&aacute;s eficacia? Un arado de metal en vez de uno de madera. Recipientes fuertes para mantener el grano seco y evitar que se agusane. Alguien que cave y maneje las acequias de irrigaci&oacute;n o drenaje. Alguien que muela el grano. Todos estos servicios corresponden a los especialistas, que s&oacute;lo pueden existir si el agricultor logra producir un excedente, o sea alimentos para s&iacute; y para dichos especialistas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los excedentes son atractivos, en especial para quienes no los poseen. Los agricultores nunca fueron inmunes durante mucho tiempo al robo casual o al saqueo organizado de la guerra. Por ende, la necesidad siguiente consisti&oacute; en la creaci&oacute;n de una fuerza policial y un ej&eacute;rcito. En el momento que la sociedad alcanza esta etapa de organizaci&oacute;n, se vuelve demasiado compleja para ser regida informalmente. En los viejos tiempos pod&iacute;as decir: &ldquo;hazme un buen arado y te dar&eacute; tres sacos de grano despu&eacute;s de la cosecha&rdquo;, pero ahora hab&iacute;a demasiadas personas para salir adelante con esa especie de sencillo sistema de trueque. Deb&iacute;an hallar un distintivo que todos pudieran aceptar como de valor equivalente a tantos granos o tantas horas de trabajo. El distintivo fue el dinero. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Gracias a que era liviano y f&aacute;cilmente transportable, el dinero promovi&oacute; en seguida el comercio entre zonas donde el trueque habr&iacute;a sido imposible. Una extensa red de comunicaciones creci&oacute; con sorprendente velocidad (piensa que antes la evoluci&oacute;n hab&iacute;a operado con extrema lentitud), sobre todo en Asia Menor y Pr&oacute;ximo Oriente, cuna de la mayor&iacute;a de estos nuevos avances. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A estos cambios materiales correspondi&oacute; una evoluci&oacute;n intelectual paralela. Los logros decisivos fueron la invenci&oacute;n de la escritura y de las matem&aacute;ticas. La escritura es el ADN de la civilizaci&oacute;n, como el habla es su ARN. El testimonio oral es vulnerable. Si alguien olvida o modifica una parte vital de ese testimonio, la verdad se pierde definitivamente. Del mismo modo, en los comienzos de la vida, cuando el ADN deb&iacute;a producir prote&iacute;nas y actuar como almac&eacute;n de la herencia, si era da&ntilde;ado por el uso el testimonio se perd&iacute;a para siempre. Pero el testimonio escrito fue m&aacute;s seguro, m&aacute;s perdurable, y no se borraba ni se modificaba espont&aacute;neamente, al igual que las espirales de ADN enroscadas sin riesgo en el n&uacute;cleo de la c&eacute;lula. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las matem&aacute;ticas no tienen parang&oacute;n con otro sistema, aunque ofrecieron mayor exactitud a nuestros conocimientos. En los asuntos econ&oacute;micos, contribuyeron a precisar las posibilidades lucrativas de los excedentes, y de este modo impidieron que los recursos valiosos fueran dilapidados. Con el tiempo, las matem&aacute;ticas nos ayudar&iacute;an a mejorar nuestros saberes acerca de las estrellas, el Universo y lo inmediato. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Todo paso dado en la senda del conocimiento ofrec&iacute;a nuevas posibilidades de progreso. Por cierto, el fomento de la riqueza posibilit&oacute;, que las aldeas y las ciudades sustentaran a un n&uacute;mero cada vez mayor de especialistas. Todo nuevo especialista, a su vez, aportaba su saber y sus descubrimientos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A semejanza de un complejo organismo vivo, la ciudad se convirti&oacute; en un recipiente en el que la rica interacci&oacute;n de la agricultura, el comercio, la administraci&oacute;n, la ley, la banca, la ciencia, el ocio... y una multitud de especialidades gener&oacute; poderes cada vez mayores y una comprensi&oacute;n m&aacute;s amplia. En el organismo viviente rodeado de piel, lo que denominamos vida es el bullicio de las interacciones qu&iacute;micas y f&iacute;sicas; en una ciudad envuelta en ladrillos y argamasa, la vida es el bullicio de las interacciones humanas en todos esos campos diversos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero, como hemos visto, los organismos vivientes se alimentan entre s&iacute;. Las ciudades y las civilizaciones hacen lo mismo. As&iacute;, el comercio, que podr&iacute;a haber comenzado por un simple intercambio de herramientas a orillas de una charca, termin&oacute; por extenderse hace seiscientos a&ntilde;os desde China a la lejana Groenlandia. En efecto, segu&iacute;a la gran ruta de la seda, hasta el Mediterr&aacute;neo, y luego continuaba por las antiguas rutas vikingas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En la actualidad no existe ninguna naci&oacute;n en el planeta que no intercambie, directa o indirectamente, alguna mercanc&iacute;a con el resto de los pa&iacute;ses. El comercio va acompa&ntilde;ado de nueva ciencia, nuevas ideas y nuevas capacidades; en suma, se trata de un indefinido proceso de intercambio y mejora. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La marcha de la civilizaci&oacute;n jam&aacute;s ha configurado un proceso paralelo. Nuestra civilizaci&oacute;n occidental recibi&oacute; un golpe casi decisivo cuando la antigua Roma cay&oacute; ante el ataque de los b&aacute;rbaros. Durante m&aacute;s de un milenio retornamos a modos de vida anteriores y mucho m&aacute;s simples: ciudades m&aacute;s peque&ntilde;as, reinos aislados, menos especialistas, excedentes alimentarios reducidos y un volumen de comercio enormemente disminuido. M&uacute;ltiples aportes de las culturas griega y romana quedaron relegados. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Relegados, pero no perdidos. Como el ADN de una c&eacute;lula inactiva, aquellos conocimientos permanecieron guardados en bibliotecas de la mitad oriental del Imperio romano, donde m&aacute;s tarde fueron descubiertos y perfeccionados por los sabios &aacute;rabes. Cuando Europa redescubri&oacute; aquellos conocimientos, se produjo un gran resurgimiento de la civilizaci&oacute;n que, finalmente, abarc&oacute; casi todo el globo, un resurgimiento que todav&iacute;a contin&uacute;a. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hace unos pocos siglos nuestra civilizaci&oacute;n alcanz&oacute; una nueva etapa alentadora o, si lo prefieres, experiment&oacute; un conjunto de mutaciones. Descubri&oacute; un nuevo fundamento de la civilizaci&oacute;n: la energ&iacute;a en lugar de los excedentes alimentarios o, mejor dicho, adem&aacute;s de tales excedentes. La energ&iacute;a se convirti&oacute; en el principal fundamento del nuevo tipo de civilizaci&oacute;n: la industrial. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&Eacute;sta imprimi&oacute; un gran impulso a los procesos que, a lo largo de siglos, ven&iacute;an oper&aacute;ndose en el coraz&oacute;n de la civilizaci&oacute;n. La cantidad total de conocimientos que gener&oacute; provoc&oacute; un enorme aumento del n&uacute;mero de especialistas encargados de mantener todo el complejo en funcionamiento. Esto condujo a una sorprendente mejora de la comunicaci&oacute;n. En nuestra &eacute;poca, ambos procesos avanzan a una velocidad cada vez mayor, sin final previsible. Lo cierto es que nos encontramos en un punto en el que podr&iacute;amos afirmar que el intercambio de informaci&oacute;n es m&aacute;s importante para la tarea de nuestra civilizaci&oacute;n, incluso para su supervivencia, que el intercambio de bienes materiales. Muchos han denominado ese fen&oacute;meno la segunda revoluci&oacute;n industrial: una revoluci&oacute;n de la informaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Al proyectar este modo de vida industrial no nos comportamos de un modo distinto al de aquellas primeras c&eacute;lulas que evolucionaron en el caldo del planeta primitivo. Seguimos el camino m&aacute;s simple. Aparentemente, la Tierra pose&iacute;a bienes incalculables en combustibles f&oacute;siles y minerales, y cont&aacute;bamos con la tecnolog&iacute;a para explotarlos, del mismo modo que el caldo parec&iacute;a encerrar bienes no menos incalculables en alimento para que aquellas primeras c&eacute;lulas se nutriesen. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Sabemos lo que les sucedi&oacute; a las c&eacute;lulas. Se quedaron sin bienes y tuvieron que inventar el modo de producirlos. Y ahora nuestra civilizaci&oacute;n comienza a estrellarse contra el mismo tipo de obst&aacute;culo.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La amplia diversidad del hombre</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Mucho antes de que nos asent&aacute;ramos como agricultores nos hab&iacute;amos diseminado por todo el globo. Desde hace aproximadamente 500.000 a&ntilde;os, el hombre ha ocupado Europa, Asia y &Aacute;frica. Comparado con otros animales, su velocidad de expansi&oacute;n es realmente fant&aacute;stica, sobre todo si recuerdas que aunque comenzamos como cazadores de pradera, poco despu&eacute;s invadimos bosques, montes e incluso las tierras congeladas del &Aacute;rtico. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los reducidos grupos de cazadores y sus familias que se asentaron como consecuencia de esas grandes oleadas de expansi&oacute;n, no se alejaron mucho de su localidad de origen. Una persona puede vivir y morir sin haber salido nunca de un c&iacute;rculo cuyo radio mide treinta kil&oacute;metros. Estos c&iacute;rculos en los que se mueve la gente tambi&eacute;n definen las zonas en las que se puede seleccionar compa&ntilde;ero. En s&iacute;ntesis, aunque nuestra especie se disemin&oacute; por todo el planeta, sus individuos se afincaron r&aacute;pidamente en una gran cantidad de poblaciones reproductoras m&aacute;s o menos aisladas. &iquest;Qu&eacute; efecto ejerci&oacute; eso en el arsenal humano de ADN? </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El arsenal de ADN de toda especie obtiene inevitablemente la variedad a trav&eacute;s de la mutaci&oacute;n. &Eacute;sta es moldeada por dos fuerzas en oposici&oacute;n; en este sentido, no somos distintos de los dem&aacute;s animales. Una fuerza es la selecci&oacute;n natural de aquellas mutaciones que presentan una ventaja ante un medio ambiente determinado. Nada puede impedirlo. Si mantienes separadas durante el tiempo necesario dos poblaciones de una especie, evolucionar&aacute;n apart&aacute;ndose entre s&iacute;, y se convertir&aacute;n en dos subespecies , m&aacute;s tarde, en dos especies separadas, incapaces ya de entrecruzamiento. La fuerza opuesta proviene del cruce de dos poblaciones que tienden a separarse, por lo que sus ADN se mezclan y se preserva la capacidad de cruzamiento. Durante la mayor parte de nuestro tiempo como especie mundial predomin&oacute; la primera de estas fuerzas. Los grupos de diversas regiones del planeta se diferenciaron entre s&iacute; y desarrollaron arsenales separados de ADN. Pero en el &uacute;ltimo milenio o quiz&aacute;s en los dos &uacute;ltimos, la tendencia se ha invertido: el cruzamiento entre las razas contribuye a preservar la amplia diversidad del arsenal de ADN para nuestra especie en su conjunto. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las diferencias entre las razas son, en su mayor parte, superficiales: color, tipo de pelo, grupo sangu&iacute;neo, caracter&iacute;sticas faciales y estatura, pero es probable que todas ofrezcan alguna ventaja ante medios ambientes determinados. Tomemos como ejemplo el color. Probablemente el hombre primitivo era de piel oscura. A medida que se disemin&oacute; y se asent&oacute; en diversas partes del planeta, el color de su piel se modific&oacute; gradualmente ante las diversas cantidades de rayos ultravioleta de la luz solar. Una cantidad equilibrada de esos rayos es esencial para nosotros. Act&uacute;an en las capas intermedias de la piel y producen vitamina D, de la que carece la mayor&iacute;a de los alimentos, con excepci&oacute;n del h&iacute;gado de algunos peces. El exceso de vitamina D es tan peligroso como su carencia. En las zonas tropicales las radiaciones ultravioleta son muy intensas, de modo que una piel oscura ofrece protecci&oacute;n. En las regiones septentrionales son muy d&eacute;biles, ya que en su mayor parte han sido filtradas durante el largo viaje de la luz a trav&eacute;s de la atm&oacute;sfera; por eso una piel clara absorbe con m&aacute;s facilidad la cantidad necesaria. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">De este modo, los m&uacute;ltiples matices del color de la piel en todo el planeta se adecuan para producir la cantidad necesaria de vitamina D. Existen algunas excepciones: los esquimales, por ejemplo, son un pueblo septentrional de piel oscura que recibe la cantidad de vitamina D que necesita de sus abundantes provisiones de pescados. Los chinos, por otro lado, tienen una piel m&aacute;s clara, que contiene una sustancia especial que refleja parte de la luz solar mientras absorbe suficiente vitamina D. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Estas diferencias, y algunas otras, nos han llevado a intentar clasificar al hombre en tres grupos principales que constituyen otras tantas razas: los mongoloides, los negroides y los blancos.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Eres pariente de todos</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Tienes dos progenitores, cuatro abuelos, ocho bisabuelos..., y esto si s&oacute;lo te remontas a tres generaciones. Rem&oacute;ntate treinta generaciones (750 a&ntilde;os) y habr&aacute;s reunido m&aacute;s de un bill&oacute;n de ascendientes en l&iacute;nea directa. Imposible. En aquel momento ni siquiera la poblaci&oacute;n mundial era tan numerosa. Naturalmente, debi&oacute; producirse tanto cruzamiento entre tus antepasados como el que existi&oacute; entre ellos y todos los dem&aacute;s. No obstante, el c&aacute;lculo demuestra que todos estamos emparentados y que compartimos un inmenso acopio de ADN. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La informaci&oacute;n que especifica tu identidad b&aacute;sica se encuentra codificada en tu parte de ese ADN. Las letras del alfabeto del ADN no nos interesan, pues lo que importa es la informaci&oacute;n que esas letras revelan al juntarse en palabras, oraciones o p&aacute;rrafos; cada una describe alg&uacute;n aspecto de tu cuerpo, como el color de tus ojos y del pelo. A estas unidades funcionales de ADN las denominamos genes. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los genes se presentan por parejas. La mitad de todos tus pares de genes provienen de tu padre y la otra, de tu madre. Por lo general, un gen de cada par predomina sobre el otro. Esto explica por qu&eacute; te puedes parecer m&aacute;s a tu madre que a tu padre o al contrario. Del mismo modo, puedes parecerte a tu abuela o a tu abuelo o, incluso, a ascendientes m&aacute;s remotos, ya que portas sus genes. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Toda generaci&oacute;n nueva de individuos porta nuevas combinaciones de viejos genes. Es como si cada uno de nosotros recibiera una nueva mano de barajas de un inmenso mazo que es mezclado para cada generaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">De tus miles y miles de genes, el 90% es pr&aacute;cticamente id&eacute;ntico a los de todos los seres humanos (es decir, las diferencias resultan de una sutileza tal, que s&oacute;lo preocupan al cirujano especializado en trasplantes; constituyen el tipo de diferencia que te llevar&iacute;a a rechazar el ri&ntilde;&oacute;n o el injerto de piel de cualquier otra persona).</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los genes son pr&aacute;cticamente iguales para todos, pues nos hacen humanos en lugar de cualquier otro animal o vegetal. Del 10% restante, la mitad ser&aacute; id&eacute;ntica a todos los humanos de tu sexo: son los genes que te definen macho o hembra. S&oacute;lo el &uacute;ltimo % se presentar&aacute; en las m&uacute;ltiples variedades que te convierten en ti mismo y en ninguna otra persona; son los genes que especifican el color, los ojos, el pelo, los rasgos... y todas las dem&aacute;s caracter&iacute;sticas que te hacen ser exclusiva y singularmente . </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Si observaras de nuevo ese &ldquo;5% singular&rdquo; y lo comparases con los genes de los dem&aacute;s miembros de tu familia, sin duda muchos ser&iacute;an exactamente los mismos. Pero no pienses que esto reduce tu singularidad, y recuerda que existen much&iacute;simos miles de genes dentro de ese 5%, por lo que existe un campo de diferencias bastante amplio. Pues bien; si comparas los &ldquo;5% singulares&rdquo; de tu padre y de tu madre, encontrar&aacute;s muchas m&aacute;s diferencias entre ellos que las existentes entre el tuyo y el de un hermano o hermana. Si tu madre y tu padre no nacieron en el mismo pa&iacute;s, es muy poco probable que est&eacute;n &iacute;ntimamente emparentados, y por eso su 5% parecer&aacute; muy distinto. Si llevamos el ejemplo anterior a un extremo, podr&iacute;an pertenecer a razas distintas, como las que hemos visto antes. Por otro lado, tu madre y tu padre podr&iacute;an haber nacido en el mismo pueblo, en cuyo caso es posible que est&eacute;n emparentados, en consecuencia, portan muchos m&aacute;s genes semejantes. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Este &uacute;ltimo caso habr&iacute;a sido m&aacute;s frecuente en la Edad Media. En esa &eacute;poca la mayor&iacute;a de las personas s&oacute;lo pod&iacute;an elegir para casarse entre un pu&ntilde;ado de compa&ntilde;eros, lo que significaba que una gran cantidad de genes simplemente volv&iacute;an a combinarse en una localidad. Pero desde entonces se ha producido un incremento tan grande de la movilidad sobre todo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes pueden elegir su compa&ntilde;ero entre much&iacute;simos m&aacute;s individuos. La consecuencia de ello es una inmensa mezcla de material gen&eacute;tico que en otra &eacute;poca se mantuvo totalmente separado. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Otro resultado de esta mezcla, como puede corroborar cualquier especialista en reproducci&oacute;n vegetal o animal, es que casi siempre mejora el vigor de la raza. Este fen&oacute;meno incluso tiene nombre: vigor h&iacute;brido. Tambi&eacute;n podr&iacute;as denominarlo fraternidad humana, puesto que la mezcla de nuestros ADN impide que nos dividamos en especies distintas.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las diferencias que contribuyen a que t&uacute; seas t&uacute;</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En cierto sentido, los seres humanos siempre hemos sido m&aacute;s vulnerables que cualquier otro animal. As&iacute;, producimos hijos que tardan quince o m&aacute;s a&ntilde;os en alcanzar la madurez suficiente para valerse por s&iacute; mismos. Durante todo ese tiempo, necesitan del cuidado de ambos progenitores, que, en consecuencia, han de permanecer juntos y no buscar experiencias nuevas y distintas con otros compa&ntilde;eros. Pero siempre hemos sido seres amantes de la novedad y la aventura, llenos de curiosidad, dispuestos a la b&uacute;squeda constante de experiencias. &iquest;C&oacute;mo se conciliaron estas dos caracter&iacute;sticas? La soluci&oacute;n consisti&oacute; en lograr que la diferencia entre los progenitores es decir, su sexualidad, fuera estimulante y reconfortante. Algo tan b&aacute;sico pod&iacute;a unir a dos seres tan inteligentes y conscientes de s&iacute; como la hembra y el macho humanos.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hombre mujer: distintas necesidades, exigencias diferentes</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las diferencias entre hombres y mujeres son, en sus or&iacute;genes, sumamente pr&aacute;cticas y realistas. Para comprenderlas debemos remontarnos a los d&iacute;as en que aquellos seres, humanos s&oacute;lo en su cuarta parte, comenzaban a separarse del resto de los simios en la pradera africana. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Por entonces, la diferencia entre los sexos era mucho menor; probablemente ambos se dedicaban al saqueo en busca de alimentos, y quiz&aacute; la progenie s&oacute;lo depend&iacute;a materialmente de sus padres durante uno o dos a&ntilde;os. Pero a medida que aquel ser se dedicaba a la caza y ganaba en inteligencia, la brecha entre macho y hembra comenz&oacute; a ensancharse gradualmente. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A mayor inteligencia, mayor cerebro. Esto constituy&oacute; un problema para la hembra, ya que, cuanto mayor era el cerebro, m&aacute;s dificultades ten&iacute;a la cabeza del beb&eacute; para encajar en la regi&oacute;n p&eacute;lvica durante el nacimiento. Este problema se resolvi&oacute; parcialmente haciendo nacer al beb&eacute; en una etapa m&aacute;s temprana que la acostumbrada entre los primates, y aumentando la anchura de las caderas de la hembra (a pesar de eso, el encaje sigue siendo m&aacute;s acusado que en otros primates). </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Para no golpearse la cadera cuando bambolea el brazo, el codo de la mujer tuvo que desalinearse un poco m&aacute;s que el del hombre. Esto la volvi&oacute; menos adecuada para el lanzamiento, y sus caderas m&aacute;s anchas le restaron velocidad en las carreras cortas o largas. Por eso se convirti&oacute; en una cazadora menos eficaz que el macho. Adem&aacute;s, su beb&eacute;, nacido prematuramente a juzgar por las pautas anteriores, necesitaba una lactancia mucho m&aacute;s prolongada. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Con la adopci&oacute;n de la caza se llev&oacute; a cabo una divisi&oacute;n del trabajo diferente. Los dos sexos casi se vieron obligados a adoptar papeles distintos: el hombre se convirti&oacute; en cazador y la mujer en recolectora de alimento y criadora de los hijos en la base. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Al mismo tiempo, se desarrollaron lazos estables entre los machos y las hembras. Aqu&eacute;llos ayudaban a &eacute;stas durante el parto, aseguraban la protecci&oacute;n de sus hijos y les suministraban alimento. Esa pareja tambi&eacute;n foment&oacute; la confianza entre los machos. Ya no compet&iacute;an por las atenciones de las hembras en un grupo promiscuo, y se sent&iacute;an lo suficientemente seguros como para unirse en prolongadas expediciones de caza. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En ese momento el macho y la hembra estaban m&aacute;s separados que antes, de modo que las diferencias sexuales comenzaron a desempe&ntilde;ar un papel importante al reforzar el v&iacute;nculo y hacer que el macho regresara, fueran cuales fuesen las excitaciones que el ancho planeta pod&iacute;a ofrecer. A diferencia del resto de los mam&iacute;feros, la hembra humana ha desarrollado la capacidad de gozar del sexo en cualquier momento, incluso cuando est&aacute; encinta. En realidad, aquellos cambios que se producen en otros primates y que excitan al macho s&oacute;lo en la &eacute;poca en que la hembra est&aacute; en condiciones de concebir, por ejemplo el olor y la coloraci&oacute;n, han desaparecido casi por completo en las hembras humanas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El hecho de caminar con las patas traseras tambi&eacute;n modific&oacute; las preferencias sexuales de los humanos. Los dem&aacute;s primates suelen copular igual que los perros, es decir que el macho monta a la hembra desde atr&aacute;s. Los humanos, con su porte erecto, encuentran m&aacute;s sencillo el contacto frente a frente. Aunque la chimpanc&eacute; y la gorila se echan a veces de espalda y el macho se agacha entre sus patas, nunca se apoya sobre el cuerpo de la hembra como los humanos. Probablemente el sexo frente a frente fue el resultado de las posiciones naturales de descanso de los humanos, y debi&oacute; de hacer todav&iacute;a m&aacute;s &iacute;ntima la relaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Junto a este cambio al sexo frontal, parece posible que los pechos de la hembra se hayan hinchado para parecerse a las dos nalgas que el resto de las hembras primates presentan a los machos antes de la copulaci&oacute;n. Sus rostros se volvieron m&aacute;s delicados y sus labios m&aacute;s redondos. En contraste, la barba del macho adopt&oacute; una forma distinta. A medida que ambos sexos perd&iacute;an el vello corporal, el contacto piel con piel se volvi&oacute; m&aacute;s excitante que el de pelo con pelo. El cl&iacute;toris de la mujer (algo parecido a un min&uacute;sculo pene oculto no lejos de la vagina) se torn&oacute; sumamente sensible y desempe&ntilde;&oacute; un papel fundamental en su goce del sexo. Una suave fricci&oacute;n tanto en el pene como en el cl&iacute;toris puede producir oleadas de hipertensi&oacute;n arterial que dan como resultado la sensaci&oacute;n m&aacute;s intensa del placer f&iacute;sico: el orgasmo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&Eacute;sas fueron las formas en que la naturaleza ciment&oacute; el v&iacute;nculo entre los padres para ofrecer al hijo la familia segura y proveedora de todo, que necesitaba durante mucho m&aacute;s tiempo que los v&aacute;stagos de otras especies. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cuanto m&aacute;s tend&iacute;a hacia las pautas de conducta y al antiguo modelo corporal de los simios, el humano resultaba menos atractivo para su compa&ntilde;ero. La hembra era la que pon&iacute;a en juego m&aacute;s recursos. Si no lograba seducir a su compa&ntilde;ero para que regresara de la prolongada y ardua expedici&oacute;n de caza, probablemente ella y sus hijos tendr&iacute;an problemas. En s&iacute;ntesis, las tendencias al retroceso o a la ausencia de cambio con relaci&oacute;n a las dem&aacute;s especies fueron r&aacute;pidamente extirpadas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Sin embargo, a pesar de la responsabilidad com&uacute;n de los hijos, ambos sexos ten&iacute;an necesidades en alguna medida distintas, y la supervivencia de la especie en su conjunto planteaba exigencias diferentes al macho y a la hembra. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las mujeres eran m&aacute;s importantes que los hombres para la supervivencia de la especie. Muchos hombres pod&iacute;an morir antes de que su per&iacute;odo de fertilidad entrara en declive, pero no ocurri&oacute; lo mismo con las mujeres. Si alguien deb&iacute;a llevar a cabo alguna acci&oacute;n arriesgada, temeraria o peligrosa para ayudar a sacar al grupo de alguna dificultad, mejor que lo hicieran los hombres j&oacute;venes. Y era mucho mejor que las mujeres fueran seres m&aacute;s sensibles, cautos y previsores, que divisaban a lo lejos ramas rotas y hoyos. Debido a que los j&oacute;venes estaban m&aacute;s expuestos a la posibilidad de la muerte, los grupos en los que pronto se aparearon con muchachas de su misma edad fueron vulnerables y tuvieron menos &eacute;xito que aquellos en los que las j&oacute;venes se un&iacute;an a hombres mayores. Este segundo tipo de grupo presentaba otras dos ventajas. Los hombres mayores sol&iacute;an ser supervivientes de peligros pasados, tanto de la caza como de la pol&iacute;tica tribales decir, pose&iacute;an el tipo de caracter&iacute;sticas que confieren el &eacute;xito a sus descendientes. Las hembras ten&iacute;an m&aacute;s a&ntilde;os f&eacute;rtiles ante s&iacute; y pod&iacute;an disfrutarlos con mayor seguridad.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Naturalmente, esas muchachas se sent&iacute;an menos atra&iacute;das por los encantos f&iacute;sicos de sus compa&ntilde;eros que por su posici&oacute;n social, mientras que para los hombres el atractivo resid&iacute;a en la juventud y en el tipo de belleza f&iacute;sica que acompa&ntilde;a una salud robusta. Los grupos que se orientaron a trav&eacute;s de estas preferencias tuvieron m&aacute;s &eacute;xito que los otros, y por eso sus pautas se convirtieron, andando el tiempo, en la norma humana. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La mayor&iacute;a de las dem&aacute;s diferencias entre los hombres y las mujeres se estableci&oacute; durante aquellos 600.000 a&ntilde;os de caza y recolecci&oacute;n de alimentos. Nuestros 10.000 a&ntilde;os de agricultura y vida urbana apenas han sido suficientes para modificar caracter&iacute;sticas tan arraigadas. Por ejemplo, como cazadores vagabundos, los hombres ser&iacute;an superiores en la producci&oacute;n y el empleo de herramientas, especialmente para la caza, y en el trazado mental de mapas. Eran m&aacute;s altos, m&aacute;s veloces y f&iacute;sicamente m&aacute;s fuertes. Su vida se divid&iacute;a en per&iacute;odos de extremo agotamiento durante la caza y largos d&iacute;as ociosos de relajamiento, narraciones, danzas o descanso. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La vida de la mujer como recolectora de alimentos era m&aacute;s regular. Mientras que en la mayor&iacute;a de las tribus cazadoras los hombres act&uacute;an en grupos peque&ntilde;os o solos, las mujeres salen a recolectar alimento en grupos grandes y conversadores. Los hombres han de estar preparados para el momento en que la presa decide moverse; como los vegetales no dictan el juego de este modo, las mujeres tienen una rutina m&aacute;s ordenada y estable. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Como cazador, el hombre maduraba f&iacute;sicamente con m&aacute;s rapidez, y la mujer, como criadora de hijos, maduraba m&aacute;s temprano en su inteligencia y emociones. Era m&aacute;s expresiva, l&oacute;gica y sociable que el hombre medio. Las mujeres tambi&eacute;n necesitaban m&aacute;s paciencia que los hombres, ya que las exigencias del cuidado de los ni&ntilde;os las ocupaban, en principio, d&iacute;a y noche. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Es posible que los hombres fueran especialmente dominantes entre nuestros antepasados m&aacute;s antiguos, pero, a medida que la humanidad evolucion&oacute;, la mujer lleg&oacute; a desempe&ntilde;ar un papel cada vez m&aacute;s relevante en la direcci&oacute;n de los asuntos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Desde luego que no se ha preservado artificialmente la plena validez, en nuestras actuales circunstancias, de la mayor&iacute;a de los atributos que evolucionaron para fortalecer y mantener de por vida el v&iacute;nculo existente entre los padres, en el seno del grupo cazador.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El amor se aprende pronto en la vida</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Todo lo que vive transmite una especie de c&oacute;digo de supervivencia a la generaci&oacute;n siguiente; por lo general, como ocurre con la capacidad del ave para construir un nido, est&aacute; contenido en la &ldquo;caja fuerte&rdquo; de su ADN. Algunos seres, en especial los de inteligencia rudimentaria, transmiten unas pocas y &uacute;tiles capacidades extra: los chimpanc&eacute;s ense&ntilde;an a sus cr&iacute;as a hurgar con ramitas los mont&iacute;culos de termes para extraer los insectos suculentos que contienen, pero lo m&aacute;s importante es que un peque&ntilde;o chimpanc&eacute; aprender&aacute; de su madre el modo de comunicarse y &ldquo;amar&rdquo;. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Para los humanos, el aprendizaje es a&uacute;n m&aacute;s vital. Nuestro ADN nos provee de un cuerpo, una mente y unos pocos programas b&aacute;sicos. El modo en que los desarrollamos y los aplicamos depende totalmente de lo que nos es transmitido del aprendizaje de generaciones anteriores lo que designamos herencia cultural, y si se nos introduce en este aprendizaje en el orden, momento y modo adecuados. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las gatas colocan a sus cr&iacute;as a la luz del sol en un momento determinado. Si ese momento pasa, permanecer&aacute;n ciegas el resto de sus d&iacute;as. Los beb&eacute;s humanos tambi&eacute;n tienen momentos determinados de aprendizaje. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Como beb&eacute; debes ser alzado y acunado; se te debe hablar y sonre&iacute;r, se ha de bromear y jugar contigo... M&aacute;s tarde se te leer&aacute;, recompensar&aacute; y corregir&aacute;, y se razonar&aacute; contigo..., casi siempre con una paciencia infinita. Entre tus compa&ntilde;eros debes aprender a desempe&ntilde;ar papeles que quiz&aacute; m&aacute;s tarde tomes en serio: polic&iacute;as y ladrones, doctores y enfermeras y madres y padres. Posteriormente, debes aflojar los lazos &iacute;ntimos con tus padres para poder entablar nuevas relaciones. Quiz&aacute; necesites rebelarte y luchar, perdonar y hacer las paces muchas veces hasta que, finalmente, salgas a enfrentar el entorno adulto con mente abierta y receptiva, probando muchas cosas nuevas antes de tomar decisiones tajantes. Una persona modelo que atravesara esas fases sin dificultades podr&iacute;a ser idealista, generosa, compasiva y desprendida. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Una persona que se perdiera en alg&uacute;n punto del camino podr&iacute;a mostrar el aspecto negativo de estas cualidades y parecer egoc&eacute;ntrica, dogm&aacute;tica, introvertida y antisocial. Sin embargo, la mayor&iacute;a de las personas poseen una extra&ntilde;a mezcla de rasgos positivos y negativos. La persona modelo y la totalmente incapaz de amar constituyen casos ins&oacute;litos.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Normas seg&uacute;n la naturaleza</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Todos tenemos dragones que vencer. En nuestra herencia existen muchas cuestiones que debemos suprimir o reformar, con el prop&oacute;sito de poder vivir m&aacute;s armoniosamente. Nuestro ADN evolucion&oacute; con el fin de prepararnos para vivir en una pradera subtropical en grupos peque&ntilde;os y al amparo de refugios toscos. Pero a medida que nuestra poblaci&oacute;n aumentaba, tuvimos que imponer diversos c&oacute;digos de conducta para garantizar la supervivencia. Con el prop&oacute;sito de que un n&uacute;cleo humano siga siendo fuerte y vigoroso, las lealtades grupales y el v&iacute;nculo entre los padres deben ser reforzados. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Entre los c&oacute;digos m&aacute;s antiguos debieron contarse los destinados a impedir la procreaci&oacute;n consangu&iacute;nea. Pr&aacute;cticamente todas las sociedades proh&iacute;ben, por ejemplo, la copulaci&oacute;n entre hermano y hermana, padre e hija o madre e hijo. En grado menor, suele impedirse el matrimonio entre primos y primas o el de t&iacute;os y t&iacute;as con sobrinas y sobrinos. Este acoplamiento aumenta en gran medida la posibilidad de anormalidades hereditarias y la muerte prematura. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Estas leyes tambi&eacute;n contribuyeron a crear una sociedad armoniosa, ya que fomentaron matrimonios , en consecuencia, relaciones cooperativas y amistosas entre grupos m&aacute;s amplios. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Posteriormente, cuando comenzamos a vivir en grupos a&uacute;n m&aacute;s numerosos pueblos y ciudades, las lealtades para con el grupo peque&ntilde;o fueron menos vitales para la supervivencia. Pero en esa sociedad m&aacute;s amplia, con sus nuevas diversiones y oportunidades, el v&iacute;nculo entre los padres corr&iacute;a un riesgo mayor, aunque se hab&iacute;a vuelto m&aacute;s importante para la protecci&oacute;n y la educaci&oacute;n de los hijos. De ah&iacute; que se introdujeran nuevos c&oacute;digos de conducta destinados a atenuar el conflicto entre nuestra sexualidad y nuestras necesidades de llevar vidas ordenadas dentro de la comunidad. Por ejemplo, en algunas sociedades el tab&uacute; del contacto f&iacute;sico con extra&ntilde;os exige elaboradas justificaciones, incluso para el m&aacute;s inocente de los roces accidentales. Asimismo, la conducta menos inhibida, autorizada entre amigos y parientes, est&aacute; regida por normas complejas: apretones de mano, besos en la mejilla y as&iacute; sucesivamente. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La mayor&iacute;a de las leyes, los tab&uacute;es, los mitos y las leyendas tradicionales est&aacute;n enlazados con los profundos conflictos que surgen en la adolescencia y la primera juventud. La adolescencia comienza cuando nuestro ADN desencadena una serie de cambios fundamentales en nuestra estructura f&iacute;sica y mental. Esos cambios generan sentimientos que nunca m&aacute;s volver&aacute;n a ser experimentados con la misma intensidad: idealismo, ambici&oacute;n, romanticismo, esp&iacute;ritu aventurero y gusto por la acci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El macho joven, con su naturaleza cazadora y errante, est&aacute; menos dispuesto que la hembra a tomar seriamente la responsabilidad de producir descendencia. Muchas sociedades han inventado complicados rituales y ceremonias de iniciaci&oacute;n que deben cumplirse antes de que los j&oacute;venes puedan ocupar su sitio junto a los adultos. Con el objeto de prepararlos para esta transici&oacute;n, se narran leyendas a los ni&ntilde;os desde muy peque&ntilde;os. El efecto de dichos relatos ser&aacute; reforzado posteriormente por las leyes religiosas y comunitarias. Las leyendas se refieren a personas que deben cumplir misiones imposibles, enfrentar la muerte en m&uacute;ltiples ocasiones, sufrir opresiones y privaciones inenarrables para alcanzar un premio lejano pero espl&eacute;ndido, etc&eacute;tera. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En todo el orbe existen leyendas acerca de una hermosa doncella prisionera de un drag&oacute;n. El heroico joven que la rescate debe demostrar que es apto para cortejarla, someti&eacute;ndose a pruebas casi insuperables. Por &uacute;ltimo, a pesar de los graves obst&aacute;culos, mata al drag&oacute;n y lleva a la doncella consigo para vivir felices. El amor que entonces sent&iacute;an, despu&eacute;s de una postergaci&oacute;n tan prolongada, se consideraba m&aacute;s noble, puro y elevado que el que habr&iacute;an sentido si hubiesen buscado una satisfacci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida y f&aacute;cil.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Acto de amor</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En el reino animal, la actividad sexual parece ser primordialmente funcional. Precede a la generaci&oacute;n de nuevos v&aacute;stagos y suele desarrollarse s&oacute;lo cuando la hembra es f&eacute;rtil. Pero la evoluci&oacute;n humana ha transformado este acto esencialmente instintivo en una de las fuentes de uni&oacute;n m&aacute;s intensas e importantes nuestra vida. Como su finalidad evolutiva consist&iacute;a en reforzar el v&iacute;nculo entre los padres a fin de mantenerlos unidos para que lleven a cabo la crianza de los hijos, result&oacute; m&aacute;s estimulante para una uni&oacute;n a largo plazo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En realidad, suele ser m&aacute;s que estimulante, pues el placer se extiende mucho m&aacute;s all&aacute; de las sensaciones f&iacute;sicas inmediatas. As&iacute;, proporciona un modo de comunicaci&oacute;n directo con la persona amado del otro sexo. Este acto b&aacute;sicamente sencillo puede entra&ntilde;ar sutilezas y posibilidades que inspiran respeto. No es un acto tan s&oacute;lo sexual sino un aut&eacute;ntico acto de amor.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ser singular</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La forma con que hemos abordado el sexo no oscurece ni frustra en modo alguno su funci&oacute;n b&aacute;sica, consistente en mezclar el ADN de dos miembros de la misma especie e intentar, de esta forma, diversas combinaciones de genes. Toda criatura es una prueba viviente de una determinada combinaci&oacute;n de genes. Todo gen que haya sufrido una mutaci&oacute;n ventajosa fomentar&aacute; el &eacute;xito del individuo que lo posee. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El &eacute;xito podr&iacute;a medirse en funci&oacute;n de la cantidad de descendientes que deja un individuo. Si la ventaja de dicho gen se mantiene durante varias generaciones, terminar&aacute; por formar parte de la herencia com&uacute;n de esa poblaci&oacute;n, finalmente, de la especie: tal es el mecanismo de la evoluci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El sistema funciona de la siguiente manera. Si todo el ADN de una de tus c&eacute;lulas fuera alineado en una hilera medir&iacute;a cerca de un metro ochenta. En esa longitud hallar&iacute;as la multitud de genes que especifican todos los detalles de tu cuerpo. Para que esa inmensa longitud quepa en el n&uacute;cleo de una c&eacute;lula es necesaria una envoltura muy delicada. El ADN se enrosca varias veces para ser lo suficientemente peque&ntilde;o. En realidad, la longitud ha quedado reducida, m&aacute;s o menos, al espesor de esta letra l. Esta min&uacute;scula longitud se divide en 46 longitudes a&uacute;n m&aacute;s peque&ntilde;as llamadas cromosomas, cada una de las cuales contiene miles de genes. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los cromosomas aparecen por pares. Cada uno posee forma y tama&ntilde;o caracter&iacute;sticos, aunque los dos elementos del par son muy semejantes y portan genes id&eacute;nticos o muy similares. La excepci&oacute;n la constituye el par de cromosomas que determina el sexo. Los hombres cuentan con un cromosoma Y muy corto que forma el par con otro cromosoma de tama&ntilde;o normal. Las mujeres poseen un par de cromosomas X de id&eacute;ntico aspecto. De modo que t&uacute; cuentas con 23 pares de cromosomas: un miembro de cada par proviene de tu madre y el otro, de tu padre. Para cada gen de un cromosoma (con excepci&oacute;n del par XY) existe un equivalente en el otro cromosoma del par. Esto significa que tienes dos copias de cada uno de los muchos millares de genes. Los dos genes de un par controlan juntos un proceso &uacute;nico de la c&eacute;lula, como, por ejemplo, el que decide el color que tendr&aacute;n los ojos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las c&eacute;lulas que se convierten en c&eacute;lulas sexuales &#8213;el &oacute;vulo de la hembra y el esperma del macho&#8213; son completamente distintas, debido a que cada una s&oacute;lo contiene veintitr&eacute;s cromosomas, uno de cada uno de los distintos pares. El conjunto de veintitr&eacute;s se produce a partir del conjunto de 46 mediante un proceso especial. En realidad, un miembro de cada uno de los veintitr&eacute;s pares es seleccionado al azar del grupo normal. Tu padre contaba con veintitr&eacute;s cromosomas de su padre (tu abuelo) y un grupo similar de su madre (tu abuela). Te transmiti&oacute; veintitr&eacute;s, pero fue una variable &ldquo;casual&rdquo; (causalmente providencial) la procedencia de los cromosomas de cada abuelo. Una complicaci&oacute;n mayor surge a ra&iacute;z de que cuando las c&eacute;lulas sexuales son producidas, los cromosomas con frecuencia intercambian partes, de modo que probablemente tienen cromosomas que provienen en parte de un abuelo y en parte, del otro. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los cromosomas X e Y son ligeramente distintos. La mitad de las c&eacute;lulas esperm&aacute;ticas reciben un cromosoma Y y el resto uno X, pero todos los &oacute;vulos de la hembra tienen un cromosoma X. Cuando un espermatozoide y un &oacute;vulo se unen durante la fecundaci&oacute;n, los dos grupos de veintitr&eacute;s constituyen el complemento &iacute;ntegro de 46 cromosomas. Si el espermatozoide portaba el cromosoma Y, el beb&eacute; ser&aacute; var&oacute;n; si portaba el cromosoma X, ser&aacute; ni&ntilde;a. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Aunque esto es bastante simple, por qu&eacute; dos hermanos o dos hermanas son distintos y no id&eacute;nticos, como algunos gemelos? Eso se debe a que si bien reciben la mitad de los genes del padre y la mitad de la madre, cada ni&ntilde;o es dotado de proporciones notablemente distintas y azarosas de genes de los cuatro abuelos.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Uno m&aacute;s uno igual a uno</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En tu cuerpo existen alrededor de cincuenta trillones de c&eacute;lulas. Todas surgieron a partir de una sola. Cumplen una diversidad de funciones tan inmensa, que enumerarlas obligar&iacute;a a escribir m&aacute;s de una docena de libros de letra peque&ntilde;a. Pero toda la informaci&oacute;n necesaria para construir y situar esas c&eacute;lulas en los sitios adecuados y en cantidad suficiente estaba contenida en dos millon&eacute;simas de una millon&eacute;sima de una onza (28,35 g) de ADN, la mitad proveniente de tu madre y la otra, de tu padre. De alg&uacute;n modo, ese mismo paquete min&uacute;sculo tambi&eacute;n conten&iacute;a la informaci&oacute;n que determina tu modo de caminar, la velocidad de tu pensamiento, si eres bueno para las matem&aacute;ticas, la m&uacute;sica o la mec&aacute;nica...; incluso si eres alegre u hosco por naturaleza. Algunas personas consagran toda su vida a estudiar estas cuestiones y siguen manifestando asombro ante tales maravillas.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La aventura comienza cuando la futura madre desprende un &oacute;vulo, a veces m&aacute;s, de uno de sus dos ovarios. Los &oacute;vulos son alternativamente desprendidos de uno de los dos ovarios a intervalos de unos veintiocho d&iacute;as. Si el &oacute;vulo no es fertilizado por un espermatozoide, desciende por un prolongado tubo, trompa de Falopio, hasta el &uacute;tero, y luego sale por la vagina. El revestimiento del &uacute;tero, que se espesa y se recubre con una rica provisi&oacute;n de vasos sangu&iacute;neos preparados para recibir los &oacute;vulos fertilizados, se rompe, produciendo la p&eacute;rdida mensual de sangre conocida como menstruaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Para ser fertilizado, el &oacute;vulo debe encontrarse con el espermatozoide en la trompa que va del ovario a la matriz. Los espermatozoides inician su itinerario en la vagina, cuando el hombre experimenta un orgasmo y eyacula aproximadamente el volumen de un dedal (4 a 5 cc) de semen. Este se compone de unos 350 millones de espermatozoides individuales que flotan en un fluido pegajoso y transl&uacute;cido, rico en az&uacute;cares por su energ&iacute;a. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los espermatozoides provienen de los test&iacute;culos, y el fluido se origina en las dem&aacute;s gl&aacute;ndulas en su camino hacia el exterior. Los test&iacute;culos operan bas&aacute;ndose en el principio de la seguridad num&eacute;rica. Te&oacute;ricamente, un solo espermatozoide basta para fecundar un &oacute;vulo. Los test&iacute;culos producen unos 350 millones de espermatozoides en cada eyaculaci&oacute;n. Como es l&oacute;gico, la calidad se resiente. Alrededor de una cuarta parte de esos espermatozoides nunca comienza a nadar. Y de aquellos que lo hacen, una s&eacute;ptima parte, m&aacute;s o menos, sufren alguna anormalidad: dos cabezas, cola corta o alg&uacute;n defecto semejante. Lo cual carece de importancia, ya que todav&iacute;a restan unos 250 millones de espermatozoides capaces de vivir y en condiciones de comenzar el largo viaje hacia el &oacute;vulo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los espermatozoides son tan peque&ntilde;os, que los veinte cent&iacute;metros que distan entre la vagina y el &oacute;vulo equivalen a seis largos kil&oacute;metros para un individuo. Aunque agitan sus colas vigorosamente, son nadadores lentos e ineficaces, y es muy probable que emprendan la marcha en direcci&oacute;n equivocada. Adem&aacute;s, la vagina es ligeramente &aacute;cida, lo cual no favorece mucho a los espermatozoides, lo mismo que la pel&iacute;cula, levemente alcalina, que recubre tanto la pared del &uacute;tero como las trompas de Falopio. Evidentemente, los espermatozoides necesitan ayuda para alcanzar su meta. El semen contiene sustancias que estimulan la pared muscular del &uacute;tero para que produzca movimientos. Estas ondas de contracci&oacute;n transportar&aacute;n un m&iacute;nimo de algunos miles de espermatozoides hasta las aberturas de las dos trompas, pero s&oacute;lo cerca de la mitad se encontrar&aacute; en la misma parte de la c&eacute;lula reproductora. Entonces sus movimientos natatorios activos ayudan a abrirse paso como por un t&uacute;nel en torno a la membrana protectora de la c&eacute;lula reproductora. La fecundaci&oacute;n tiene efecto en cuanto un espermatozoide penetra la membrana y &eacute;sta se endurece de inmediato, impidiendo la entrada de todos los dem&aacute;s. Luego, los veintitr&eacute;s cromosomas del espermatozoide se unen con los veintitr&eacute;s del &oacute;vulo, y el ADN de ambos est&aacute; en condiciones de iniciar su trabajo: especificar todos los detalles f&iacute;sicos del nuevo beb&eacute; que se desarrolla.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En las trompas de Falopio, al salir del ovario, el &oacute;vulo maduro ingresa en la trompa de Falopio. Suaves contracciones y el palpitar de min&uacute;sculos pelos de la pared del interior del tubo empujan la c&eacute;lula embrionaria hacia el &uacute;tero. El espermatozoide y el &oacute;vulo se encuentran en lo alto de la trompa de Falopio donde tiene efecto la fecundaci&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cada test&iacute;culo contiene numerosos conductos muy enroscados, que quiz&aacute;s alcancen un kil&oacute;metro y medio de longitud, en los que todos los d&iacute;as se producen millones de espermatozoides. Con la pubertad, los test&iacute;culos secretan una hormona que provoca el crecimiento del vello corporal y facial, y determina que el tono de voz se vuelva m&aacute;s grave.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Todos los meses uno de los ovarios libera un s&oacute;lo &oacute;vulo maduro. En ese momento, la bolsa protectora en la que madur&oacute; el &oacute;vulo secreta hormonas, preparando as&iacute; el cuerpo de la madre para un posible embarazo. Otras hormonas producidas por los ovarios controlan el desarrollo de los caracteres femeninos y los pechos, que servir&aacute;n para amamantar a los ni&ntilde;os.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las ves&iacute;culas seminales producen un fluido que se une con el de la pr&oacute;stata, rodea los espermatozoides y los transporta fuera del pene. Este fluido act&uacute;a como la fuente de energ&iacute;a de los espermatozoides en su viaje hacia el &oacute;vulo.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La gl&aacute;ndula prost&aacute;tica secreta la mayor parte del fluido transl&uacute;cido y pegajoso, el semen, que rodea y mantiene los espermatozoides.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Se divide y vence</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El desarrollo del beb&eacute; se cuenta, generalmente, a partir del momento en que el &oacute;vulo comienza a madurar en el ovario materno. Tambi&eacute;n &eacute;se es el momento en el que su per&iacute;odo menstrual previo concluye, de modo que resulta f&aacute;cil calcular la fecha. El &oacute;vulo maduro puede quedar fecundado en cualquier momento, entre el duod&eacute;cimo y el vig&eacute;simo d&iacute;a. Aqu&iacute; tomaremos como ejemplo el primer caso. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cuando los dos grupos de ADN se han unido en el &oacute;vulo o embri&oacute;n, como deber&aacute; denominarse, &eacute;ste se divide en dos c&eacute;lulas. En ocasiones, esas c&eacute;lulas se separan por completo, y entonces cada una de ellas podr&iacute;a producir un beb&eacute;; puesto que su ADN es id&eacute;ntico, ser&iacute;an gemelos monozig&oacute;ticos (los gemelos bizig&oacute;ticos se producen cuando la madre libera simult&aacute;neamente dos &oacute;vulos y ambos son fertilizados por espermatozoides distintos). </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El &oacute;vulo fecundado desciende por la trompa a lo largo de tres d&iacute;as hasta alcanzar el &uacute;tero, dividi&eacute;ndose todo el tiempo de modo que forma un peque&ntilde;o racimo de c&eacute;lulas semejante a una mora de tama&ntilde;o microsc&oacute;pico. As&iacute; llega al &uacute;tero, cuyo revestimiento ha vuelto a endurecerse, a la vez que se ha enriquecido con vasos sangu&iacute;neos preparados para sustentar a un embri&oacute;n. Despu&eacute;s de otras divisiones celulares ya hay c&eacute;lulas suficientes para comenzar a formar los diversos elementos del embri&oacute;n de beb&eacute;. La mayor&iacute;a emigran hacia el exterior para formar la pared externa de una esfera hueca; el resto conforma una masa en un extremo de esa esfera, que pocos d&iacute;as despu&eacute;s queda encajada en el revestimiento del &uacute;tero. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La parte exterior de la esfera crece r&aacute;pidamente, digiriendo el revestimiento del &uacute;tero para alimentar la masa de c&eacute;lulas del interior de la esfera, que llegar&aacute;n a convertirse en el aut&eacute;ntico embri&oacute;n. La invasi&oacute;n de las c&eacute;lulas alimenticias en el revestimiento del &uacute;tero prosigue, pero terminar&aacute; por estabilizarse y formar la placenta, que es una esponjosa placa de carne densamente entrelazada con vasos sangu&iacute;neos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El embri&oacute;n en desarrollo est&aacute; conectado con la placenta por medio del cord&oacute;n umbilical. &Eacute;ste se convierte en la &uacute;nica uni&oacute;n, en cabo salvavidas que la madre tiende al embri&oacute;n. A trav&eacute;s del cord&oacute;n umbilical, por medio de la placenta, el alimento y el ox&iacute;geno vitales para el embri&oacute;n en crecimiento son absorbidos de la sangre de la madre, en tanto que los productos de deshecho viajan en direcci&oacute;n contraria. En este momento, el saco amni&oacute;tico &#8213;una bolsa grande y llena de fluido&#8213; protege al beb&eacute;. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Al principio se distinguen las tres capas b&aacute;sicas de c&eacute;lulas a partir de las cuales evolucionaron todos los animales complejos: la interior, que configura la entra&ntilde;a; la exterior, que forma la piel, y la sumamente importante capa intermedia que origina, de hecho, todos los &oacute;rganos y tejidos. Despu&eacute;s de alcanzar ese estadio, el ADN prosigue la realizaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s sutil, de las diferentes regiones. Por ejemplo, s&oacute;lo un grupo de c&eacute;lulas de esa sencilla comunidad embrionaria comienza a proyectar el primer tejido, semejante al nervioso, de lo que constituir&aacute; la m&eacute;dula espinal, en tanto otro forma las membranas que se convertir&aacute;n en la boca y el ano: los extremos del tubo a cuyo alrededor todo se va a organizar.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El coraz&oacute;n de un pez y el pu&ntilde;o de un mono</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Desde el momento en que el &oacute;vulo comienza a madurar hasta el d&iacute;a en que nace el beb&eacute;, &eacute;ste s&oacute;lo pasa cuarenta semanas en el interior del &uacute;tero de su madre; cuarenta semanas para pasar de una c&eacute;lula a m&aacute;s de un trill&oacute;n, para desarrollar un cuerpo, miembros, cabeza, todas las regiones internas, m&uacute;sculos y nervios que funcionen coordinadamente, pulmones con una superficie total de 2,7 m y los cimientos de un cerebro que, un d&iacute;a, podr&aacute; crecer hasta competir con los de Shakespeare o Einstein. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las primeras ocho semanas transcurren proyectando todos los sistemas b&aacute;sicos: rostro y cerebro, coraz&oacute;n y vasos sangu&iacute;neos, entra&ntilde;as y &oacute;rganos digestivos, del sexo y de la excreci&oacute;n. Durante esta etapa, el ADN repite pr&aacute;cticamente su propia historia evolutiva. El coraz&oacute;n, por ejemplo, se inicia en el modelo de pez y atraviesa los estadios anfibio y reptil antes de adoptar, alrededor del d&iacute;a 42, el t&iacute;pico modelo de mam&iacute;fero. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El joven embri&oacute;n incluso tiene aberturas para branquias, al igual que un pez. En realidad, la arteria que ahora lleva sangre a cabeza y la arteria principal de tu coraz&oacute;n se han desarrollado a partir de los vasos sangu&iacute;neos que, en otro momento, terminaban en aberturas a modo de branquias. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En cuanto los sistemas b&aacute;sicos quedan proyectados, la tarea siguiente consiste en desarrollarlos hasta el punto en que puedan comenzar a funcionar. Como es natural, el coraz&oacute;n ya funciona a toda marcha, pues no se desarrollar&iacute;a nada m&aacute;s si no existiera un buen suministro sangu&iacute;neo. Durante las diez semanas que siguen, todo se afina y se pone en marcha. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los nervios y los m&uacute;sculos se coordinan para realizar movimientos deliberados y, hacia el final, muy elegantes. Ya en la duod&eacute;cima semana, el feto puede fruncir el ce&ntilde;o, apretar el pu&ntilde;o, oponer el pulgar al resto de los dedos y mover independientemente los codos y las mu&ntilde;ecas. Con objeto de que los m&uacute;sculos tengan un agarradero firme, desarrolla huesos resistentes en lugar del fr&aacute;gil cart&iacute;lago de su esqueleto m&aacute;s primitivo. Comienza a tragar parte del fluido que lo rodea, lo cual contribuye al desarrollo de los &oacute;rganos digestivos.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En esta etapa su rostro no es s&oacute;lo humano, sino que est&aacute; diferenciado, incluso puede mostrar un parecido familiar. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cerca del fin del cuarto mes alcanza un peso de 93 g y una talla de 17 cm. Es ya, por tanto, demasiado grande para encajar dentro de los protectores huesos de la cadera de la madre, cuyo vientre comienza a mostrar la primera hinchaz&oacute;n a medida que su v&aacute;stago crece. En el momento en que ella comienza a percibir sus movimientos, el beb&eacute; ha cumplido la mitad de su vida fetal. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La segunda mitad del tiempo que permanece en su interior est&aacute; consagrado a los &uacute;ltimos toques, que le otorgar&aacute;n una independencia corporal absoluta, especialmente el aumento de peso y de tama&ntilde;o. Los postreros detalles se suman a todos los sistemas en funcionamiento. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Durante el quinto y el sexto mes comienza a dormir y a despertar como un reci&eacute;n nacido. Respira el fluido que lo rodea, lo que le permite desarrollar y ejercitar sus pulmones en crecimiento. Tiene hipo, a veces durante media hora, e indudablemente su madre puede sentirlo. Responde al ruido y la vibraci&oacute;n transmitidos a trav&eacute;s del vientre. Por ejemplo, acusa el traqueteo de un coche, un tren o un grifo que deja caer agua sobre la ba&ntilde;era mientras la madre se asea. El beb&eacute; nada mucho, dando frecuentes volteretas en el fluido. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">A&uacute;n le queda por recorrer un corto trecho del sendero evolutivo. Por ejemplo, a los siete meses su pu&ntilde;o es tan potente como el de una cr&iacute;a de mono; mucho m&aacute;s poderoso que al nacer. Tambi&eacute;n le crece una pelusa espesa y suave llamada lanugo, que si bien puede conservarla al nacer, desaparece poco despu&eacute;s. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hacia el final agrega una cantidad de grasa para aislarse del fr&iacute;o que encontrar&aacute; al abandonar la tibieza envolvente del &uacute;tero. En las &uacute;ltimas semanas, crece literalmente m&aacute;s que su atestado aposento. Ya no puede moverse ni dar volteretas como sol&iacute;a, y se acomoda cabeza abajo. Esta es la mejor posici&oacute;n, pues su cr&aacute;neo es romo y redondo y tiene la misma circunferencia que sus hombros y sus nalgas, de modo que encaja perfectamente para abrirse paso por el canal de nacimiento.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En los ojos se han formado los cristalinos y las retinas, y comienzan a aparecer los p&aacute;rpados. Las ventanas de la nariz se han acercado, y debajo de la boca han comenzado a desarrollarse las estructuras externas de los o&iacute;dos. Ya pueden distinguirse los pulgares del resto de los dedos de las manos.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Resulta dif&iacute;cil nacer</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las horas del parto suelen ser dif&iacute;ciles para la madre pero, al menos, &eacute;sta ha tenido tiempo de prepararse. Para el beb&eacute; debe de ser un esfuerzo absoluto y sin tregua. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Toda su vida ha permanecido ingr&aacute;vido, tibio y flotando en el fluido. S&uacute;bitamente, el fluido desaparece. Y las tibias paredes de su hogar comienzan a contraerse y a empujarlo hacia abajo. Eso es nuevo. Tambi&eacute;n ha dejado de ser ingr&aacute;vido. Imagina que experimentas por primera vez la sensaci&oacute;n de peso. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Luego cae. Baja y baja hacia un lugar mucho m&aacute;s apretado y angosto. Nunca ha sentido nada semejante. Presiones y golpes por todos los lados. Otra sensaci&oacute;n nueva: fr&iacute;o. En la cabeza, la frente, las orejas. Luego, luz. Es cegadora. Le da&ntilde;a los ojos. Sonido puro. Los ruidos le llegaron siempre muy remotos y apagados, pero ahora son cortantes y est&aacute;n cerca. El aire se arremolina sobre la piel. Estremecimiento. Contacto &aacute;spero. Las cosas son &aacute;speras, le aprietan el cuerpo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cu&aacute;ntas sensaciones conjugadas en un mismo momento. Tensiones como &eacute;stas pronto alterar&iacute;an cualquier mente madura. Pero es probable que despu&eacute;s de unos gritos vigorosos y alg&uacute;n forcejeo el beb&eacute; succione las primeras gotas de leche tibia y caiga en un sue&ntilde;o apacible. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Es bueno que la mente y el cuerpo de un beb&eacute; sean tan robustos, sobre todo si piensas en la carrera de gigantescos obst&aacute;culos que le aguarda.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los ojos y los o&iacute;dos se han abierto, la nariz est&aacute; completamente formada y la boca tiene labios. Se ha desarrollado una lengua rudimentaria, y en las mand&iacute;bulas reci&eacute;n formadas han aparecido las cavidades dentales. Las huellas digitales son visibles en los pulgares en el resto de los dedos. Ahora el embri&oacute;n parece un humano adulto en miniatura.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Al nacer descubres</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Las percepciones que rodearon al beb&eacute; durante el nacimiento pronto se organizan en su mente, puesto que el ADN humano construye un cerebro ya programado para enfrentarse con tales situaciones. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Todo comienza con las nuevas sensaciones: el contacto con las manos de la madre, el sabor de la leche, el olor de la comida, los sonidos del hospital o de la casa y un caos de visiones de techos, luces y rostros. Tambi&eacute;n se experimentan desde muy temprano sensaciones que nosotros sabemos que son internas: el ruido en los o&iacute;dos al tragar, el placer de un est&oacute;mago satisfecho, la molestia que ocasionan los gases, las se&ntilde;ales de las articulaciones, que informan, por ejemplo, que se tiene el codo doblado o el brazo estirado. No sabemos con certeza si la mente de un beb&eacute; distingue entre sensaci&oacute;n interna y externa, pero s&iacute; nos consta que varios receptores &#8213;ojos, o&iacute;dos, nariz, papilas gustativas, nervios perceptores del calor y del fr&iacute;o, nervios del contacto y de las sensaciones internas&#8213; transforman las sensaciones en min&uacute;sculos impulsos el&eacute;ctricos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Dichos impulsos viajan a trav&eacute;s de millones de fibras nerviosas y descargan la energ&iacute;a en los billones de c&eacute;lulas cerebrales.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Tambi&eacute;n sabemos que el cerebro est&aacute; constituido como un ordenador, en forma de un sistema de reconocimiento de configuraciones. Pero el cerebro es m&aacute;s que un ordenador o, al menos, m&aacute;s que cualquier ordenador que seamos capaces de construir en el presente o en un futuro previsible, ya que organiza el caos de sensaciones puras en configuraciones, de las cuales se sirve para reconocer formas simples del exterior. Despu&eacute;s, clasifica las formas simples en complejas (superconfiguraciones). Posteriormente, puede continuar reconociendo las superconfiguraciones del exterior, organiz&aacute;ndolas en hiperconfiguraciones&hellip;</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Y as&iacute; sucesivamente, superando niveles progresivos de orden sin descansar jam&aacute;s, sin decir nunca &ldquo;misi&oacute;n cumplida&rdquo;. El cerebro del beb&eacute; aprende, en primer lugar a ver. Est&aacute; rodeado de radiaciones, desde ondas de radio hasta rayos c&oacute;smicos. Pero jam&aacute;s lograr&aacute; percibir los rayos c&oacute;smicos de energ&iacute;a intensa que surgen del espacio ultraterrestre y que atraviesan la atm&oacute;sfera, y a &eacute;l mismo, sumergi&eacute;ndose en la Tierra. Nunca percibir&aacute; las ondas de radio que lo atraviesan sin dejar huellas en su conciencia. S&oacute;lo la estrecha banda del espectro que llamamos luz visible despierta los nervios de sus ojos (otra min&uacute;scula parte del espectro es registrada por su piel como calor. Algunos grupos de sus c&eacute;lulas oculares sensibles a la luz ya est&aacute;n entrecruzadas y se comunican con el cerebro, de tal modo que unas responden a l&iacute;neas verticales y otras a l&iacute;neas horizontales u onduladas, a movimientos en un sentido o en otro, y as&iacute; sucesivamente. Todos estos grupos de c&eacute;lulas necesitan de la pr&aacute;ctica, y aquellos nervios deben coordinarse con los que informan a los m&uacute;sculos oculares de cu&aacute;ndo, d&oacute;nde y c&oacute;mo deben moverse. Es un aprendizaje de enorme complejidad, que utiliza siempre, no obstante, las configuraciones del lo real como materia prima. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El cerebro del beb&eacute; est&aacute; siendo provisto de abundante informaci&oacute;n. Oye que un tordo canta junto a la ventana; siente la tersura y calidez del lomo de un gato; huele una rosa que sostienen bajo su nariz. Todav&iacute;a ignora que se trata de un tordo, un gato o una rosa, lo que s&iacute; sabe es que oye, siente y huele: su ADN se ha ocupado de ello. De alg&uacute;n modo el beb&eacute; tiene que seleccionar esta informaci&oacute;n entre la multitud de otros impulsos enviados a su cerebro. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;Este viaje de descubrimientos sensoriales alcanza alg&uacute;n punto terminal? Dir&iacute;amos que no. El Universo est&aacute; plet&oacute;rico de descubrimientos excitantes, y cada uno contiene su propia recompensa. A medida que el beb&eacute; comienza a manipular el exterior inmediato, como un juego, su cerebro recoge datos y los organiza en configuraciones de nociones. Aparta cosas, las acerca, las levanta, las siente y las deja caer; grita y observa qui&eacute;n llega, sonr&iacute;e, es mecido, balbucea, siente y oye c&oacute;mo los labios y la lengua modulan el sonido. Durante todo el tiempo penetra la informaci&oacute;n sobre estas y otras actividades a trav&eacute;s de los ojos y los o&iacute;dos, de la lengua, los m&uacute;sculos y la piel, sumando configuraciones, confirmando algunas, desechando otras, unificando algunas, componiendo superconfiguraciones...</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Organizas el entorno en tu cabeza</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El beb&eacute; crece. Al principio exist&iacute;a en un universo elemental dictado por su ADN, un entorno que carec&iacute;a de distinciones sutiles, a pesar de que formas y contornos estaban all&iacute; desde los comienzos. A medida que crece aprende a embellecer su universo primario dot&aacute;ndolo de significado, apreciando los matices. Aprende sobre formas, colores y sensaciones. Aprende a reconocer objetos y a emplear utensilios. Las configuraciones que se formaron en su cerebro poco despu&eacute;s del nacimiento y durante su primer a&ntilde;o de vida se convierten en los filtros a trav&eacute;s de los cuales crea su propia vida interior. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hasta que se halla en condiciones de hablar y de comprender, su capacidad y su inteligencia son muy semejantes a las de una cr&iacute;a de chimpanc&eacute; de la misma edad. Puesto que un beb&eacute; de chimpanc&eacute; est&aacute; f&iacute;sicamente mucho m&aacute;s maduro en el momento del nacimiento, al principio un beb&eacute; humano queda rezagado. Pero entre el segundo y el tercer a&ntilde;o de vida lleva a cabo la transici&oacute;n hacia un nuevo reino al que ning&uacute;n chimpanc&eacute; puede seguirlo: el reino del lenguaje. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Naturalmente, ha comenzado a usar palabras m&aacute;s temprano, tanto individuales como en grupos simples. Pero para hacerlo no necesita utilizar su inteligencia singularmente humana. Desde las primeras semanas en el &uacute;tero, su ADN lo ha conducido a lo largo de la senda evolutiva desde el pez hasta el hombre, y &eacute;ste es el &uacute;ltimo paso. El ni&ntilde;o desarrolla el tipo de inteligencia que separa al hombre del resto de los seres vivientes: la inteligencia secuencial. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El hemisferio izquierdo de su cerebro se convierte en la sede de la nueva inteligencia secuencial, en la regi&oacute;n que puede enfrentar nociones l&oacute;gicas y frases complejas, una idea tras otra, conjuntos de palabras o n&uacute;meros... </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El hemisferio derecho constituye el centro donde se manejan ideas y configuraciones, donde la imagen no se divide en partes sino que es vista como totalidad. Con esta regi&oacute;n hol&iacute;stica del cerebro, el ni&ntilde;o eval&uacute;a el tama&ntilde;o y la forma de los objetos y el modo en que se relacionan espacialmente entre s&iacute;. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">All&iacute; tambi&eacute;n encuentra el camino hasta la casa de un amigo, la escuela o un sendero que atraviesa el bosque... En definitiva, los miles de mapas mentales que todos portamos en nuestras mentes. Tambi&eacute;n reconoce los rostros con su hemisferio hol&iacute;stico, y gracias a &eacute;ste acaba por apreciar la m&uacute;sica. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ambos hemisferios funcionan sustent&aacute;ndose mutuamente. Cada uno contribuye con un elemento distinto a la inteligencia de un ni&ntilde;o, y ambos desempe&ntilde;an un papel al ayudarlo a clasificar y organizar el entorno, as&iacute; como a encontrar su lugar en &eacute;l.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Con sus dos hemisferios conjugados, ambos tipos de inteligencia pronto le permiten procesar datos de una ingente cantidad de fuentes que no est&aacute;n a disposici&oacute;n de otros animales: digamos, por ejemplo, los libros y la televisi&oacute;n y, por encima de todo, la conversaci&oacute;n con adultos y amigos de su misma edad. Se trata de un proceso &ldquo;infinito&rdquo; de interacci&oacute;n y de observaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En las ni&ntilde;as de su misma edad el hemisferio secuencial se desarrolla con m&aacute;s rapidez. Son m&aacute;s h&aacute;biles para los idiomas y para establecer una relaci&oacute;n l&oacute;gica. Pero alrededor de los trece a&ntilde;os, el var&oacute;n se actualiza. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La primera d&eacute;cada de vida de un ni&ntilde;o consiste casi exclusivamente en el aprendizaje: correr, saltar, trepar, nadar, descubrir lo bien que funciona su cuerpo; desobedecer y descubrir hasta qu&eacute; punto pueden ser el&aacute;sticas las reglas; jugar a pap&aacute;s y mam&aacute;s o a polic&iacute;as y ladrones o a terr&aacute;queos y marcianos; averiguar c&oacute;mo ser&iacute;a ser otro; leer, hacer preguntas, escuchar a escondidas y descubrir la existencia de algo m&aacute;s all&aacute; de la propia experiencia inmediata; fabular, escuchar cuentos de hadas, leer tebeos y comparar esto con los reinos fant&aacute;sticos e imaginarios... </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Esta es la &eacute;poca en que se forman las configuraciones b&aacute;sicas de su personalidad. Tambi&eacute;n en esta etapa aprende a desempe&ntilde;ar los papeles sociales b&aacute;sicos con arreglo a los cuales deber&aacute; actuar cuando crezca. Desde los tres a&ntilde;os sabe que es var&oacute;n, y esta informaci&oacute;n sobre su identidad sexual, su g&eacute;nero esencial, jam&aacute;s podr&aacute; apartarse de &eacute;l. En este punto no existen grandes rebeld&iacute;as. Todav&iacute;a su yo es demasiado peque&ntilde;o para mostrarse agresivo. Comprende muy poco el entorno como para sentir la confianza suficiente para querer modificarlo. Pero el yo siempre se expande y la confianza crece. Pronto llegar&aacute; el momento de llevar a la pr&aacute;ctica ese aprendizaje y esa comprensi&oacute;n.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Organizas el entorno fuera de ti</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Alrededor de los trece a&ntilde;os, los dos tipos de inteligencia han reunido los materiales necesarios para iniciar la construcci&oacute;n de una nueva modalidad de lo interno. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Los cambios f&iacute;sicos que se producen estimulan intensamente este proceso. As&iacute;, con el comienzo del funcionamiento de las c&eacute;lulas sexuales, se origina la producci&oacute;n de espermatozoides en los varones y la maduraci&oacute;n de los &oacute;vulos en las chicas. La voz del muchacho se vuelve m&aacute;s grave, crecen el vello facial y corporal, y su esqueleto aumenta de tama&ntilde;o y sustenta m&uacute;sculos m&aacute;s vigorosos. En las muchachas se desarrollan los pechos, se ensanchan las caderas y crece el vello p&uacute;bico. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ahora ambos se parecen m&aacute;s a los adultos, tanto en el aspecto mental como en el f&iacute;sico, aunque no lo bastante como para ingresar plenamente en el entorno adulto. Se trata de una &eacute;poca dif&iacute;cil, con un pie en el territorio infantil y el otro en el de los adultos. El adolescente consagra estos a&ntilde;os a comprometerse con ideas y causas y al intento de descubrir qui&eacute;n es, qu&eacute; defiende y de d&oacute;nde viene. Este reino interno ya no es el reino infantil de la fantas&iacute;a. Se trata de un reino aut&eacute;ntico y singularmente propio.mp Ya tus directores del Opus Dei pueden decirte &#8213;si lo ven&#8213; que desde toda la eternidad tienes vocaci&oacute;n de numerario para siere siempre.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Esa singularidad se debe a que nunca se ha producido ni nunca volver&aacute; a darse esa exacta combinaci&oacute;n de ADN, a menos que tenga un hermano gemelo monozig&oacute;tico. E incluso en este caso su segunda l&iacute;nea de herencia, la herencia cultural, ser&aacute; distinta. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Como es obvio, no todos los elementos de su reino interno son singulares. Del mismo modo que comparte la mayor&iacute;a de sus genes con todos los seres humanos, la mayor parte de los elementos de su nuevo reino interno son comunes a todas las personas que participan de la misma herencia cultural.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Empero, se sumar&aacute; de alg&uacute;n modo a la provisi&oacute;n com&uacute;n &#8213;la herencia cultural&#8213; empleando sus dotes singulares. Quiz&aacute; contribuya con ideas totalmente nuevas o reelabore viejas nociones, d&aacute;ndoles mayor utilidad. Tal vez no se trate de ideas espec&iacute;ficamente intelectuales, sino que podr&iacute;an referirse al deporte, la m&uacute;sica, la mec&aacute;nica, la pol&iacute;tica o el espect&aacute;culo: en definitiva, el vasto espectro de la actividad humana. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El despliegue de estas posibilidades se relaciona con la nueva madurez de su cerebro, madurez sustentada en un m&iacute;nimo de diez a&ntilde;os de interacci&oacute;n entre sus dos tipos de inteligencia. Las ideas sencillas que asimil&oacute; pueden unirse a su experiencia para crear mentalmente conceptos m&aacute;s refinados. Por ejemplo, la idea de la rotaci&oacute;n. Cuando era m&aacute;s peque&ntilde;o alcanz&oacute; una buena comprensi&oacute;n corporal de lo que significa &ldquo;dar vueltas y vueltas&rdquo; hasta marearse: ruedas, tiovivos, discos, peonzas... </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ahora estos datos significan algo m&aacute;s abstracto y universal: conceptos que incluyen los movimientos planetarios e ideas sobre la rotaci&oacute;n y el tiempo..; incluso el tipo de rotaci&oacute;n que caracteriza el helicoide de ADN. Despu&eacute;s podr&aacute; relacionar rotaci&oacute;n con giro, con revoluci&oacute;n y con las ideas m&aacute;s abstractas sobre revoluci&oacute;n, como, por ejemplo, un cambio radical en arte, ciencia o pol&iacute;tica. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En s&iacute;ntesis, el advenimiento de la mente humana adulta constituye otro ejemplo de la materia original del Universo actuando de un modo ins&oacute;lito. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Antes de que existiera algo semejante a la mente humana, una nueva mutaci&oacute;n beneficiosa tardaba generaciones en cuajar... , probablemente, mucho m&aacute;s tiempo en expandirse. Pero gracias a la mente humana es posible cimentar en pocos a&ntilde;os, o incluso en menos tiempo, una idea, una t&eacute;cnica o un sistema nuevo. Estas ideas o sistemas nuevos crean, al mismo tiempo, algo nuevo, en lo que nace la siguiente generaci&oacute;n. &Eacute;sta reelabora eso nuevo &#8213;la nueva herencia cultural&#8213; y le suma su provisi&oacute;n de ideas. Toda generaci&oacute;n nueva reelabora, suma, reelabora, suma... </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En cierto modo, la evoluci&oacute;n ha cambiado de velocidad. Al actuar a trav&eacute;s de la mente y sus concreciones en lugar de hacerlo a trav&eacute;s del ADN, ha acelerado y ampliado inmensamente su campo de acci&oacute;n.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Y aqu&iacute; est&aacute;s t&uacute;...</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Dios te hab&iacute;a pensado desde toda la eternidad, y aqu&iacute; est&aacute;s t&uacute;: un ordenamiento complejo y singular de aquellos residuos c&oacute;smicos que fueron arrojados hace quince billones de a&ntilde;os. Est&aacute;s aqu&iacute; en una &eacute;poca que te permite analizar dichos residuos, rastrear sus configuraciones, organizarlas y, probablemente, modificarlas. Este mismo libro despliega una configuraci&oacute;n que un d&iacute;a, un d&iacute;a cualquiera, podr&iacute;a cambiar. Quiz&aacute; seas t&uacute; mismo quien la cambie. Tu singularidad consiste en la posibilidad de que seas el &uacute;nico ser capaz de reconocer este hecho. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Retornemos una vez m&aacute;s a nuestro relato. Los productos qu&iacute;micos simples, inmersos en un caldo pobre de una Tierra yerma, combin&aacute;ndose y dividi&eacute;ndose, formaron azarosamente una combinaci&oacute;n que tuvo la capacidad de reproducirse mediante el consumo de energ&iacute;a y mol&eacute;culas del caldo circundante. Llamamos vida a este proceso. Aquella combinaci&oacute;n es el ADN. El mismo proceso ha producido, operando durante los &uacute;ltimos tres billones de a&ntilde;os, las incalculables especies vivientes y extinguidas que componen el espect&aacute;culo de la vida sobre la Tierra: cambio azaroso en el ADN, peque&ntilde;os recept&aacute;culos y remansos en los que las oportunidades no explotadas ofrecen al reci&eacute;n llegado la posibilidad de establecerse precariamente... Despu&eacute;s, la feroz competencia para sobrevivir en los grandes sistemas estables que determinan si el reci&eacute;n llegado conserva su condici&oacute;n de extra&ntilde;o, se une al gran conjunto... o se extingue. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">El resultado ha originado dos tipos de progreso completamente distintos. Uno de ellos ha conducido a la perfecta adaptaci&oacute;n a un conjunto espec&iacute;fico de condiciones: bacterias que s&oacute;lo prosperan en ciertas charcas de aguas casi hirvientes, mohos que s&oacute;lo crecen en tanques de combustible de aviaci&oacute;n, peces que no pueden existir salvo en aguas subterr&aacute;neas, vegetales y moluscos que necesitan fango caliente y alcalino... Estas son unas pocas entre los miles de criaturas especializadas y maravillosamente adaptadas. El otro tipo de progreso es exactamente el opuesto. Rechaza toda especializaci&oacute;n, todo extremo. Se centra en progresos de car&aacute;cter general, del tipo que conviene a vegetales y animales para aprovechar mejor casi cualquier medio ambiente. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Estos progresos son los que podr&iacute;amos denominar corriente fundamental de la evoluci&oacute;n. Abarcan toda la escala, desde la capacidad de aprehender la energ&iacute;a solar, pasando por la capacidad de trasladarse, hasta formar seres multicelulares, desarrollar el tubo g&aacute;strico en lugar de un conducto en forma de saco, as&iacute; como sistemas circulatorios y nerviosos, esqueletos, la vista, el tacto y otros sentidos, la supervivencia fuera del agua, la sangre caliente, una inteligencia en desarrollo, la confecci&oacute;n de utensilios, el poder de la palabra, la civilizaci&oacute;n... </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En esa lista hay algo extra&ntilde;o. Bosqueja un progreso uniforme en el desarrollo general de las cosas vivas. Cada paso adelante ayuda a sus poseedores a sobrevivir globalmente, no s&oacute;lo en tal o cual entorno particular. Marca una l&iacute;nea uniforme de complejidad y perfeccionamiento crecientes, culminando en la inteligencia humana y sus consecuencias. Estas vienen representadas en los tres &uacute;ltimos puntos de la lista: la confecci&oacute;n de utensilios, el poder de la palabra y la civilizaci&oacute;n. Asimismo constituyen las excepciones, ya que no est&aacute;n especificadas por el ADN. Son una especie de antorcha que debe transmitirse de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n: conforman nuestra herencia cultural. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Con el surgimiento del hombre, la evoluci&oacute;n dio un giro repentino en una nueva direcci&oacute;n. Durante cerca de tres billones de a&ntilde;os, el proceso hab&iacute;a sido accidental y autom&aacute;tico, siguiendo sus propias leyes intr&iacute;nsecas de autoperfeccionamiento. Entonces, de s&uacute;bito, apareci&oacute; el hombre. Durante la mayor parte de nuestros dos o tres millones de a&ntilde;os sobre la Tierra, nuestra inteligencia se limit&oacute; a estar a un paso de la extinci&oacute;n. Pero con el invento de la agricultura y el desarrollo de la civilizaci&oacute;n, que condujeron a los &uacute;ltimos descubrimientos de la ciencia, todas las cosas &ldquo;despegaron&rdquo; realmente. Esto s&oacute;lo comenz&oacute; hace alrededor de diez mil a&ntilde;os. &ldquo;De s&uacute;bito&rdquo; no pasa de ser una expresi&oacute;n convencional para designar este per&iacute;odo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Imagina que la vida no tiene m&aacute;s que doce horas de antig&uuml;edad. Comenz&oacute; m&aacute;s o menos a la hora del desayuno &#8213;digamos a las ocho&#8213; y ahora son cerca de las ocho de la tarde. En ese lapso hay 43.200 segundos. Pues bien: el hombre aparece en los &uacute;ltimos doce, y la civilizaci&oacute;n y la alborada de la historia documentada ocupan la &uacute;ltima d&eacute;cima del &uacute;ltimo segundo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La Tierra debi&oacute; atravesar muchos momentos notables durante su larga vida, pero el m&aacute;s memorable tiene que ser este &uacute;ltimo brev&iacute;simo giro: el momento en que esa materia siseante arrojada hacia el exterior a causa del Big Bang se organiz&oacute;, finalmente, en una configuraci&oacute;n que le hizo tomar conciencia de s&iacute;. A partir de ese momento, continu&oacute; profundizando su sorprendente historia. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Lo que la hace a&uacute;n m&aacute;s sorprendente es que, por lo que sabemos, esta conciencia es &uacute;nica. Cierto, hay tantos billones de planetas en el Universo en los cuales la vida es posible, que resulta casi impensable que s&oacute;lo la Tierra haya logrado tal prodigio. Pero si nos limitamos a nuestros conocimientos, debemos admitir que hasta el presente no hemos detectado ninguna se&ntilde;al concreta de vida inteligente m&aacute;s all&aacute; de nuestro planeta; por lo que sabemos, estamos solos. Resulta pavoroso comprender que quiz&aacute; sea este el &uacute;nico lugar del Universo en que la materia adquiri&oacute; de s&uacute;bito la nueva facultad: la conciencia. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Si nos limitamos a nuestros conocimientos, tambi&eacute;n debemos admitir que este relato no contiene toda la verdad. Esto se debe a que el tipo de verdad que abordamos aqu&iacute; nunca puede ser considerado definitivo. Siempre hay tiempo para mejorar los detalles de lo que ya suponemos saber. A&uacute;n m&aacute;s importante y estimulante, todo descubrimiento nuevo abre mayores zonas al asombro. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Nadie vio el Big Bang, los fragmentos del Universo volando aisladamente ni el gas que giraba con lentitud y se condensaba hasta formar las estrellas y los planetas. Nadie estuvo presente cuando la Tierra comenz&oacute; a calentarse casi hasta alcanzar el punto de fusi&oacute;n y a enfriarse luego en distintas capas cristalinas. Nadie observ&oacute; las mol&eacute;culas que erraban y se un&iacute;an en el &ldquo;caldo&rdquo; primitivo. Pero &iquest;por qu&eacute; estamos convencidos de que esta secuencia determinada de los acontecimientos es la m&aacute;s probable, a la luz de nuestros conocimientos actuales incompletos? </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Tomemos como ejemplo el Big Bang. La prueba proviene de nuestra experiencia acerca de c&oacute;mo se comportan las part&iacute;culas at&oacute;micas en gigantescas m&aacute;quinas desintegradoras de &aacute;tomos; de mediciones de la luz desde galaxias lejanas, que demuestran que se alejan; y de la observaci&oacute;n de las ondas de radio que conforman la radiaci&oacute;n general de fondo del espacio, lo que indica que hace billones de a&ntilde;os se produjo una inmensa explosi&oacute;n. En la actualidad, la teor&iacute;a que relaciona m&aacute;s adecuadamente estos acontecimientos diversos en una sola explicaci&oacute;n es la teor&iacute;a del Big Bang. Pero esto no garantiza su validez y algunos astr&oacute;nomos sostienen que otras explicaciones son, al menos, posibles. De modo que prep&aacute;rate para enterarte de que la teor&iacute;a del Big Bang ha sido reemplazada por otra idea que postula una explicaci&oacute;n m&aacute;s satisfactoria y amplia de los hechos conocidos.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">No obstante, otras partes del relato se basan en pruebas mucho m&aacute;s consistentes. Por ejemplo, la evoluci&oacute;n. Charles Darwin fue el primero en postular esa teor&iacute;a en 1859. Las observaciones efectuadas desde entonces s&oacute;lo han hecho que la consideremos m&aacute;s probable. Hemos podido presenciar una versi&oacute;n acelerada de la evoluci&oacute;n simple funcionando en el laboratorio. &iquest;Recuerdas el experimento de Stanley Miller? Gracias al descubrimiento de los componentes del ADN &#8213;realizado recientemente, en 1953, por Francis Crick y James D. Watson&#8213; podemos incorporar una explicaci&oacute;n de sus mecanismos paso a paso. De modo que resultar&iacute;a muy sorprendente que la teor&iacute;a evolutiva fuera reemplazada por alguna explicaci&oacute;n totalmente distinta. Pero esto no significa que los detalles sean definitivos. En consecuencia, s&oacute;lo podemos hacer una suposici&oacute;n inteligente acerca de lo que ocurri&oacute; con exactitud en el seno del &ldquo;caldo&rdquo; primigenio. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Por lo tanto, esta es una explicaci&oacute;n que podr&iacute;amos considerar que se adecua al estado actual de los conocimientos y a los hechos observables. Cuenta con muchos predecesores que se remontan hasta los testimonios m&aacute;s antiguos. Todos han sido parcialmente err&oacute;neos. Algunas de las configuraciones que afirmaban ver desaparecieron, sencillamente, cuando miramos desde m&aacute;s cerca. Muchos de sus descubrimientos &ldquo;definitivos&rdquo; se convirtieron en simples cabezas de playa hacia una nueva e inmensa regi&oacute;n interior de conocimientos. Hace mucho tiempo que los problemas que ellos consideraron definitivamente insolubles han dejado de desconcertar incluso a nuestros m&aacute;s j&oacute;venes estudiantes. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Acaso esta exposici&oacute;n es distinta? Claro que no. Dentro de algunos siglos la mayor&iacute;a de los adolescentes, si hojearan alg&uacute;n ejemplar, sonreir&iacute;an en una docena de puntos por nuestra ignorancia. Quiz&aacute;s algo que lleves a cabo en el transcurso de tu vida contribuya a esa sonrisa.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;Por qu&eacute; existe algo en vez de nada?</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Seg&uacute;n el principio antr&oacute;pico, todo est&aacute; pensado y orientado para la existencia del hombre. Desde que las personas comprendieron que las estrellas no pertenecen a este cosmos sino que est&aacute;n en alguna esfera remota de otro, mucho m&aacute;s all&aacute; del alcance de la honda o de la flecha, m&aacute;s all&aacute; de todos nuestros sentidos excepto el de la visi&oacute;n..., desde entonces hemos preguntado &ldquo;&iquest;por qu&eacute;?&rdquo;.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La pregunta es tan insistente que no nos atrevemos a dejarla sin respuesta. Cada generaci&oacute;n la ha respondido en los t&eacute;rminos que mejor se adecuaban a todo lo que sab&iacute;a sobre la vida. As&iacute;, las estrellas son los ojos de los esp&iacute;ritus, el adorno de las vestimentas de un monarca, un augurio del futuro, si logramos interpretar correctamente sus movimientos... Durante la mayor parte de nuestra historia hemos acallado la pregunta facilitando este tipo de respuestas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Lo &uacute;nico que no nos atrevimos a decir fue: No lo sabemos, tratemos de averiguarlo. En realidad, no ten&iacute;amos la menor idea del modo de comenzar a averiguar. Debido a que eran definitivas, esas respuestas anulaban toda investigaci&oacute;n posterior. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hace unos pocos cientos de a&ntilde;os, inmediatamente despu&eacute;s que algunos audaces navegantes europeos demostraran que el orbe era muy distinto a todas las concepciones previas que de &eacute;l se ten&iacute;an, personas de muy diversos tipos comenzaron a comprender que era provechoso reconocer su ignorancia &ldquo;y pronunciar aquellas palabras desafiantes: &ldquo;Tratemos de averiguarlo. As&iacute; naci&oacute; la ciencia moderna. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En nuestros d&iacute;as avanzamos bajo esta nueva perspectiva. Cuando realizamos un descubrimiento personal, la primera pregunta que hacemos es: &ldquo;&iquest;Se ajusta a nuestras teor&iacute;as actuales o estoy en algo nuevo?&rdquo; En realidad, nos sentir&iacute;amos m&aacute;s estimulados si el descubrimiento demoliera por completo alguna creencia existente en lugar de apoyarla. Nos resulta dif&iacute;cil reconocer que esta actitud es muy nueva. Por cierto, la mayor&iacute;a de las personas que han vivido la consideran peligrosa y, probablemente, insana. Para ellas, la primera pregunta habr&iacute;a sido: &ldquo;Veamos c&oacute;mo puede adecuarse este descubrimiento a nuestras ideas actuales&rdquo;. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero siguen vigentes esos por qu&eacute; fundamentales a los que no podemos responder: &ldquo;Averig&uuml;emos&rdquo;. No hay modo de averiguarlo. Al leer el relato del desarrollo de la vida a partir de una mezcla de caldo con cristales y gas, al verla desplegarse con todos sus maravillosos detalles, qui&eacute;n dejar&aacute; de ser estimulado por el asombro, de sustraerse a preguntar ese por qu&eacute; imposible de responder? &iquest;Por qu&eacute; ocurri&oacute;? &iquest;Por qu&eacute; hubo algo?</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">No se trata de una pregunta sobre los mecanismos del Universo, ya que este tipo de interrogante siempre nos devuelve al callej&oacute;n sin salida de un hecho observable. Por ejemplo, la pregunta &ldquo;&iquest;por qu&eacute; el agua moja?&rdquo; nos remonta inmediatamente a una cadena de mecanismos hasta que alcanzamos la siguiente afirmaci&oacute;n: Se trata de un hecho observable que el hidr&oacute;geno y el ox&iacute;geno combinados de este modo forman una mol&eacute;cula con tales y cuales propiedades. Si sigues preguntando &ldquo;&iquest;por qu&eacute;?&rdquo;, vas m&aacute;s all&aacute; del mecanismo, hacia los reinos de la intencionalidad. Por eso cuando preguntamos &iquest;por qu&eacute;? con relaci&oacute;n al Universo, intentamos averiguar cu&aacute;l es su intenci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Una intenci&oacute;n implica una conclusi&oacute;n de alg&uacute;n tipo, un logro, un punto de llegada. De modo que si el Universo tiene una intenci&oacute;n, tambi&eacute;n tiene un punto final: el momento en que aqu&eacute;lla es alcanzada. En s&iacute;ntesis, cuando preguntas &ldquo;&iquest;por qu&eacute; existe el Universo?&rdquo;, se supone que &eacute;ste tiene una finalidad. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En tal caso, carece de sentido pedir una respuesta a los cient&iacute;ficos o a todo aquel que extraiga sus respuestas del estudio de lo mensurable, palpable, visible, f&iacute;sico y qu&iacute;mico, puesto que todav&iacute;a nadie ha encontrado prueba concluyente alguna de que este Universo pueda alcanzar un punto de llegada. Aunque as&iacute; ocurriera, no existen leyes que determinen que un fin implica una intenci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Ciertamente, cambiar&aacute; este ordenamiento determinado de la materia del interior del Universo. Si la gravedad gana la pugna por invertir la expansi&oacute;n del Universo, aproximadamente dentro de veinticinco billones de a&ntilde;os la materia del Universo dejar&aacute; de viajar hacia afuera y pasar&aacute; cuarenta billones de a&ntilde;os m&aacute;s desandando el sendero hasta que todo caiga en un punto, donde se convertir&aacute; en&hellip; lacosaparalaquenotenemosnombre. Si en ese momento todo comienza de nuevo, ser&aacute; porque est&aacute; en su misma naturaleza hacerlo; no podr&iacute;a dejar de comenzar otra vez, del mismo modo que el agua no puede &ldquo;dejar&rdquo; de mojar. Para un observador c&oacute;smico &#8213;un ser de pura conciencia, carente de materia , en consecuencia, capaz de permanecer fuera del Universo material mientras &eacute;ste cayera&#8213;, nuestra pregunta sobre el por qu&eacute; y la intenci&oacute;n se convertir&iacute;a en una pregunta sobre el por qu&eacute; del mecanismo, y acabar&iacute;a en el acostumbrado callej&oacute;n sin salida del hecho observable. Pero nosotros nunca podremos observarlo. Tendr&iacute;amos que aceptar su palabra &#8213;la del observador c&oacute;smico o, como dir&iacute;amos los creyentes, Su Palabra&#8213; respecto a este hecho. Para quienes tenemos Fe, la Palabra de Dios es la m&aacute;s digna de cr&eacute;dito. Gracias a ella sabemos que todo lo cre&oacute; por amor. Nosotros, cuando tenemos un bien, por ejemplo la vida, queremos comunicarlo a otros. Es lo que hizo Dios al crearnos. Quiso que hubiera unas criaturas a su imagen y semejanza, que, como &Eacute;l, pudieran transmitir vida.</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La vida avanza constantemente hacia una crisis</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cuando percibimos que algo sucede all&aacute; afuera, y vemos que muestra una tendencia al desarrollo, utilizamos mec&aacute;nicamente esta comprensi&oacute;n para responder a la pregunta: &ldquo;y despu&eacute;s, &iquest;qu&eacute;?&rdquo; No podemos dejar de hacerlo, tanto en lo que se refiere a nimiedades (podr&eacute; cruzar la calle antes de que pase ese coche) como en lo que concierne a cuestiones m&aacute;s importantes (la hostilidad creciente entre las naciones provocar&aacute; la guerra). Ahora que hemos advertido una configuraci&oacute;n en nuestra evoluci&oacute;n y descubierto el mecanismo b&aacute;sico del proceso, &iquest;podemos utilizarlo para que nos ayude a predecir hacia d&oacute;nde vamos?</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La respuesta es tajante: no. Esta negaci&oacute;n se mantiene si buscamos alg&uacute;n tipo de futuro inevitable que acontecer&aacute; a pesar de todo. Si la historia de la evoluci&oacute;n tiene alg&uacute;n significado para nosotros, &eacute;ste reside en que nos ense&ntilde;a que el azar, lo fortuito, la suerte, o como prefieras llamarlo, ha desempe&ntilde;ado un papel primordial en cada nuevo estadio. Hasta la perfecci&oacute;n de una rosa debe su existencia al &ldquo;azar&rdquo; providencial. Lo mismo se aplica al cerebro humano con su capacidad sorprendente para indagar sus propios or&iacute;genes y para crear ideas, belleza y m&aacute;quinas. Al remontarnos en la evoluci&oacute;n podemos discernir configuraciones que parecen inevitables, pero esto se debe a que ahora estamos en condiciones de captar la conexi&oacute;n entre acontecimientos anteriores y posteriores. Pero si buscamos semejanzas en lugar de certezas, la historia de la evoluci&oacute;n contiene numerosos indicios &uacute;tiles. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En primer lugar, veremos que, a pesar de su furibundo bullicio, la vida es b&aacute;sicamente ociosa. Siempre aborda el camino m&aacute;s f&aacute;cil que se presenta. Si hay bastante alimento, tal como ocurr&iacute;a con el caldo primitivo, las cosas vivientes lo aprovechan. En efecto, nunca hacen el esfuerzo extraordinario de producirlo por s&iacute; mismas. Esto no es necesario hasta que estalla una crisis alimentaria. En ese preciso momento se produce la mutaci&oacute;n adecuada..., con &ldquo;suerte&rdquo; providencial. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">La vida avanza constantemente hacia una crisis. Se instala en un rinc&oacute;n, y luego, cuando parece que no hay salida, en el ADN se produce un cambio equivalente a la modificaci&oacute;n de la estructura del edificio. El rinc&oacute;n ya no es un rinc&oacute;n, el camino se despeja y nuevamente emprendemos la marcha hacia el pr&oacute;ximo rinc&oacute;n, hacia la crisis siguiente. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En este momento, la humanidad se aproxima a una de estas crisis. Resulta sorprendentemente similar a la que afront&oacute; la vida primitiva cuando el alimento preparado que conten&iacute;a el caldo comenz&oacute; a escasear. Nuestro &ldquo;caldo&rdquo; es la corteza terrestre, un dep&oacute;sito de materias primas para nuestro tipo de civilizaci&oacute;n. Hoy nuestro sustento depende por completo de esa provisi&oacute;n de combustibles y minerales. La diferencia reside en que la crisis vital del caldo primitivo se produjo a causa del tipo de ADN que entonces formaba parte de las cosas vivas. Pero nuestra crisis no est&aacute; tan directamente ligada a nuestro ADN. Nuestra crisis es el resultado de nuestro otro tipo de herencia: la evoluci&oacute;n cultural. Es nuestra civilizaci&oacute;n, m&aacute;s que la vida misma, la que se encuentra directamente en peligro, pero ambas est&aacute;n muy entrelazadas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Nos encontramos en esta encrucijada porque utilizamos nuestros cerebros, porque asimilamos el valor potencial de las materias primas y de los combustibles de la Tierra, y porque luego escogimos el camino m&aacute;s f&aacute;cil: la explotaci&oacute;n indiscriminada. Por este motivo la &ldquo;mutaci&oacute;n&rdquo;que nos sacar&aacute; con suerte, siempre con la &ldquo;suerte&rdquo; de la divina providencia que gobierna el Universo) del rinc&oacute;n en que nos hemos instalado no se parecer&aacute; a la del ADN. Ser&aacute; una &ldquo;mutaci&oacute;n&rdquo; en la configuraci&oacute;n de nuestra evoluci&oacute;n cultural y depender&aacute; de que, una vez m&aacute;s, utilicemos el cerebro. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Pero la lecci&oacute;n del caldo primitivo sigue teniendo validez, aunque el car&aacute;cter de la &ldquo;mutaci&oacute;n&rdquo; pueda ser muy distinto. Cuando todas las provisiones f&aacute;cilmente asequibles se agotaron, las cosas vivas tuvieron que volverse hacia la &uacute;nica fuente de energ&iacute;a constante, regular y segura que este planeta ha conocido, y debieron acumularla con objeto de crear nuevas provisiones, en este caso de alimento. Pero eso no fue todo: m&aacute;s tarde, las cosas vivientes tuvieron que encontrar un modo de equilibrar todo el proceso, de forma tal que los &aacute;tomos de carbono, hidr&oacute;geno y ox&iacute;geno se un&iacute;an para formar az&uacute;cares con la misma rapidez con que se desmembraban nuevamente en agua y anh&iacute;drido carb&oacute;nico preparados para su reutilizaci&oacute;n, una otra vez. A la vida le faltaba descubrir el truco del reciclaje de las materias, que luego emplear&iacute;a tan persistentemente. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Nosotros tendremos que enfrentarnos con la misma situaci&oacute;n. Naturalmente, el caldo primitivo obten&iacute;a su energ&iacute;a del Sol. Recuerda que irradia hacia la Tierra una energ&iacute;a dos millones de veces superior a las necesidades energ&eacute;ticas actuales de la humanidad. Por ello debemos encontrar alg&uacute;n modo directo de acumular esa energ&iacute;a. Probablemente ya lo hemos encontrado. En la actualidad existen cientos de grupos humanos consagrados a esa tarea. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">En s&iacute;ntesis, no nos enfrentamos a un problema energ&eacute;tico insoluble. Tampoco existe un problema alimentario insalvable. Adem&aacute;s, sabemos de qu&eacute; manera podemos lograr el reciclaje del resto de las materias primas. Hasta hoy la provisi&oacute;n de la corteza terrestre sigue siendo abundante, y lo mismo ocurre con las materias primas demasiado baratas para que el reciclaje se convierta en un proceso beneficioso. Pero cuando la provisi&oacute;n escasee realmente, el reciclaje se har&aacute; cargo de la situaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Quiz&aacute;s no estemos ante un problema de poblaci&oacute;n, en el sentido de que existe una diferencia entre el n&uacute;mero de personas que la Tierra puede sustentar y la cantidad mucho menor a la que podr&iacute;a ofrecer una existencia placentera, porque la mayor parte est&aacute; despoblada . Pero tampoco este problema es insoluble, puesto que si suficientes personas decidieran que hubiese una cantidad mayor de habitantes, viviendo seg&uacute;n la ley natural creada por Dios, se favorecer&iacute;a una vida mucho m&aacute;s grata, aunque lo que en realidad pretenden los gobiernos sometidos a la ONU es lo contrario con el genocidio del aborto, y sus imposiciones de control de la natalidad. Lo cierto es que no nos enfrentamos con problemas que no seamos capaces de resolver, si ponemos en juego nuestra herencia cultural actual que prescinde de la herencia cristiana. </span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;Hacia d&oacute;nde vamos?</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;Qu&eacute; podemos decir del futuro a largo plazo? Si damos por sentado que resolveremos nuestros problemas materiales, &iquest;cu&aacute;l ser&aacute; el pr&oacute;ximo paso previsible de nuestro desarrollo? Siempre y cuando nos ocupemos de per&iacute;odos relativamente breves en t&eacute;rminos evolutivos &mdash;por ejemplo, menos de un mill&oacute;n de a&ntilde;os&mdash;, ser&aacute; un desarrollo sustentado en la herencia cultural y no basado en el ADN. Una vez m&aacute;s, podemos ver el surgimiento de una clara configuraci&oacute;n. Al principio, toda la Tierra depend&iacute;a de la interacci&oacute;n de ingentes cantidades de energ&iacute;a durante un prolongad&iacute;simo espacio de tiempo. La energ&iacute;a sigue siendo esencial para la vida, pero hemos presenciado un aumento constante de la eficacia con que se la utiliza. &iquest;Recuerdas que el cambio de la fermentaci&oacute;n a la respiraci&oacute;n de ox&iacute;geno produc&iacute;a diecinueve veces m&aacute;s energ&iacute;a de las mismas sustancias alimentarias? Aqu&eacute;l s&oacute;lo fue un paso m&aacute;s a lo largo del camino. El cerebro humano supuso otro gran salto adelante, en la medida en que s&oacute;lo utiliza unos pocos vatios de energ&iacute;a. Pero su potencial es tan vasto que resulta incalculable. Ahora podemos vislumbrar los inicios de otros cambios que quiz&aacute; causen un impacto a&uacute;n m&aacute;s profundo en nuestro modo de utilizar la energ&iacute;a. Todo est&aacute; vinculado al tratamiento que demos a la informaci&oacute;n. Recuerda que el surgimiento del lenguaje nos permiti&oacute; emitir y recibir informaci&oacute;n cada vez m&aacute;s compleja. La escritura fue el siguiente paso extraordinario en virtud de que a partir de ella la informaci&oacute;n pod&iacute;a almacenarse fuera del cuerpo humano. Actualmente, grandes cantidades de informaci&oacute;n pueden ser almacenadas en min&uacute;sculos dispositivos y transmitidas alrededor del planeta en pocos segundos. Las sociedades del porvenir se basar&aacute;n en un intercambio creciente de informaci&oacute;n con una p&eacute;rdida cada vez menor de tiempo y energ&iacute;a. Esta complejidad de la informaci&oacute;n en constante expansi&oacute;n alterar&aacute; nuestra herencia cultural modificando el modo en que nos comportamos, vivimos e, incluso, pensamos.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Una vez m&aacute;s nos volvemos hacia el almac&eacute;n original de informaci&oacute;n: la mol&eacute;cula de ADN. Comenzamos a observarla del mismo modo que un pintor estudia su caja de pinturas. Podemos modificar la mol&eacute;cula de ADN de tal modo que construya aquello para lo que la programamos? &iquest;Podr&iacute;amos obtener de ella alimento, ordenadores o un nuevo tipo humano capaz de vivir en un planeta de otro sistema solar de otra galaxia? Ya existen en preparaci&oacute;n experimentos destinados a modificar algunas de las formas m&aacute;s simples del ADN &mdash;las de la bacteria&mdash; de modos ignorados por la naturaleza. Probablemente transcurrir&aacute;n muchas d&eacute;cadas antes de que podamos producir alg&uacute;n efecto determinado que nos hayamos propuesto. Pero ahora que sabemos que qu&iacute;micamente es posible modificar los genes individuales, &iquest;qu&eacute; impedir&aacute; que un ser con nuestra curiosidad y nuestro entusiasmo por los experimentos lo intente?</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&iquest;Y qu&eacute; nos impedir&aacute; m&aacute;s tarde poblar el exterior, sembrando de vida las estrellas? &iquest;Acaso no ser&iacute;a una prolongaci&oacute;n directa de todo cuanto ha ocurrido con anterioridad? Aunque fu&eacute;ramos los &uacute;nicos seres inteligentes del Universo, &iquest;qu&eacute; puede impedirnos cubrirlo por completo? </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&ldquo;Y cre&oacute; Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre&oacute;; var&oacute;n y mujer los cre&oacute;. Y los bendijo Dios, y les dijo: &mdash;Creced, multiplicaos&rdquo; (Gn 1, 27-28).</span></p><p><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Vocabulario</span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&Aacute;cidos nucleicos. Est&aacute;n compuestos por cadenas de nucle&oacute;tidos. El ADN y el ARN son &aacute;cidos nucleicos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">ADN Sigla que significa &aacute;cido desoxirribonucleico. Suele formarse cuando dos cadenas complementarias de nucle&oacute;tidos &aacute;cidos nucleicos se unen en espiral formando un helicoide doble. Todo organismo viviente posee su cadena singular de ADN, en la que est&aacute;n registradas todas sus caracter&iacute;sticas. El orden de los nucle&oacute;tidos especifica la variedad de prote&iacute;nas diversas que singularizan cada cosa viviente. Todas las c&eacute;lulas de un organismo contienen el conjunto completo de cadenas de ADN apretadamente enroscadas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Algas. Plantas acu&aacute;ticas. Primera forma de vida que utiliz&oacute; clorofila para absorber energ&iacute;a de la luz solar. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Amino&aacute;cido. Una de las primeras mol&eacute;culas que se form&oacute; en la Tierra primitiva. Todas las prote&iacute;nas se originan en los veinte tipos distintos de amino&aacute;cidos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Anfibios. Primeros vertebrados que abandonaron el mar. Viven tanto en la tierra como en el agua, donde generalmente aovan. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Animal Los animales sobreviven ingiriendo vegetales o aliment&aacute;ndose de otros animales que a su vez ingieren vegetales. ARN. Sigla que significa &aacute;cido ribonucleico. El ARN es el agente del ADN. Principalmente se ocupa de la formaci&oacute;n de las prote&iacute;nas especificadas por el ADN en la c&eacute;lula. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&Aacute;tomo. La unidad m&aacute;s peque&ntilde;a en que puede dividirse un elemento conservando sus caracter&iacute;sticas. Los &aacute;tomos est&aacute;n formados por protones, neutrones y electrones. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Bacterias. Organismos unicelulares muy simples y peque&ntilde;os que se alimentan de otras c&eacute;lulas, provocando su descomposici&oacute;n. Tambi&eacute;n se las denomina comedoras de carro&ntilde;a. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">B&iacute;pedos. Animales provistos de dos patas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">C&eacute;lula. La unidad m&aacute;s simple de vida. Todas las cosas vivientes est&aacute;n compuestas por c&eacute;lulas, desde el alga unicelular hasta el ser humano, que posee cincuenta trillones de c&eacute;lulas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Cromosoma. En toda c&eacute;lula humana, con excepci&oacute;n de la sexual, existen 46 cromosomas que contienen todo el ADN &#8213;todos los genes&#8213; que especifica las caracter&iacute;sticas de un individuo. Las c&eacute;lulas sexuales &#8213;los espermatozoides y los &oacute;vulos&#8213; s&oacute;lo poseen 23 cromosomas, de tal modo que cuando se unen en el momento de la fecundaci&oacute;n la primera c&eacute;lula del nuevo ser humano cuenta con 46 cromosomas.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Electrones. Se cuentan entre las part&iacute;culas fundamentales de la materia. Con carga el&eacute;ctrica negativa, m&aacute;s peque&ntilde;os que los protones y los neutrones, giran alrededor del n&uacute;cleo de un &aacute;tomo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Elemento. En la naturaleza s&oacute;lo existen 92 elementos. Cuando sus &aacute;tomos se separan durante los procesos de fusi&oacute;n y fisi&oacute;n nucleares, es posible reducirlos a sustancias m&aacute;s b&aacute;sicas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Energ&iacute;a nuclear. Ingentes cantidades de energ&iacute;a nuclear son liberadas cuando peque&ntilde;os &aacute;tomos se unen, durante la fusi&oacute;n nuclear, o cuando &aacute;tomos grandes se separan, durante la fisi&oacute;n nuclear. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Especie. Los animales que forman una especie son semejantes y pueden reproducirse entre s&iacute;, fen&oacute;meno que no suele darse con miembros de otras especies. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Espermatozoide. Min&uacute;scula c&eacute;lula sexual masculina que se produce en los test&iacute;culos. Cuando un hombre experimenta un orgasmo eyacula alrededor de 350 millones de espermatozoides.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Evoluci&oacute;n. Proceso gradual mediante el que la rica variedad de vida que hoy existe sobre la Tierra se desarroll&oacute;, a trav&eacute;s de la selecci&oacute;n natural, a partir de las primeras c&eacute;lulas vivientes. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Fermentaci&oacute;n. La mayor&iacute;a de los organismos utilizan ox&iacute;geno para desmembrar el alimento y extraer su energ&iacute;a. La fermentaci&oacute;n constituye un modo poco eficaz de separar mol&eacute;culas alimentarias. Fue utilizada por todas las formas de vida antes de que la atm&oacute;sfera de la Tierra se saturara de ox&iacute;geno. En la actualidad, s&oacute;lo las levaduras y algunas bacterias dependen de ella. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Fosfato. Sal mineral. Es uno de los elementos constitutivos b&aacute;sicos del ADN. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Fusi&oacute;n nuclear. S&oacute;lo se produce a una temperatura sumamente elevada &#8213;millones de grados&#8213;, y durante este proceso los n&uacute;cleos de los &aacute;tomos se separan forman nuevos n&uacute;cleos. Si los protones y los neutrones del interior de los nuevos n&uacute;cleos est&aacute;n lo suficientemente apretados se fusionan, emitiendo energ&iacute;a durante el proceso. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Gen. Unidad fundamental de la herencia. El ADN de cada c&eacute;lula humana porta los millares de genes que especifican todas las caracter&iacute;sticas de un individuo. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Gravedad. Todas las part&iacute;culas de materia del Universo se atraen mutuamente a causa de la fuerza de la gravedad. Esta &uacute;ltima no s&oacute;lo nos mantiene aferrados al suelo, sino que tambi&eacute;n mantiene a los planetas en &oacute;rbita alrededor del Sol y a &eacute;ste describiendo una &oacute;rbita en torno del centro gal&aacute;ctico. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hongos. No pueden producir alimento, como los vegetales. Desmembran y absorben los cuerpos muertos de otras formas de vida. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Hormona. Muchas gl&aacute;ndulas del cuerpo producen hormonas. &Eacute;stas son sustancias qu&iacute;micas que circulan por el torrente sangu&iacute;neo y regulan el comportamiento de determinados &oacute;rganos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Inteligencia. Capacidad de adaptar en todo momento la conducta a los cambios del medio ambiente. Existen dos tipos de inteligencia. La hol&iacute;stica comprende las situaciones como totalidad, pero no puede aislarlas. La secuencial es el tipo de inteligencia que razona y construye cadenas l&oacute;gicas. S&oacute;lo los seres humanos poseen esta inteligencia. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">L&iacute;pidos. Sustancias grasas que flotan sobre el agua. Delgadas capas de l&iacute;pidos formaron las membranas de las primeras c&eacute;lulas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Mam&iacute;feros. Vertebrados de sangre caliente, cubiertos de pelo que contribuye a que mantengan las temperaturas corporales. La mayor&iacute;a acarrea a su progenie en el interior del cuerpo en lugar de aovar. El reci&eacute;n nacido se alimenta de la leche materna. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Materia. Toda sustancia que, de alg&uacute;n modo, podamos tocar, sentir o experimentar. Toda la materia est&aacute; compuesta por &aacute;tomos. Tiene peso, ocupa espacio puede ser l&iacute;quida, s&oacute;lida o gaseosa. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Menstruaci&oacute;n. Todos los meses crece en el &uacute;tero de la hembra humana un nuevo revestimiento preparado para la llegada de un fecundado. Si ning&uacute;n &oacute;vulo es fecundado, la pared del &uacute;tero sangra y el revestimiento se desprende para pasar por la vagina durante el proceso de la menstruaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Mol&eacute;cula. Grupo estable de &aacute;tomos. Por ejemplo, una mol&eacute;cula de agua contiene dos &aacute;tomos de hidr&oacute;geno y uno de ox&iacute;geno. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Mutaci&oacute;n. Cambio azaroso en el ADN. Aunque la mayor parte de las mutaciones son perniciosas, una proporci&oacute;n min&uacute;scula explica el progreso evolutivo a trav&eacute;s de la selecci&oacute;n natural. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Neutr&oacute;n. Part&iacute;cula fundamental de la materia cuya masa es igual a la de un prot&oacute;n. Se encuentra en el n&uacute;cleo de todos los &aacute;tomos con excepci&oacute;n del de hidr&oacute;geno, carece de carga el&eacute;ctrica.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">N&uacute;cleo. Cuerpo central de toda c&eacute;lula viviente. Contiene el ADN. El n&uacute;cleo de un &aacute;tomo es la masa con carga positiva compuesta por protones y neutrones. El n&uacute;cleo contiene la mayor parte de la masa de un &aacute;tomo y s&oacute;lo una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de su volumen. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Nucle&oacute;tido. Los az&uacute;car-fosfatos y las bases nucle&oacute;tidas se combinan para formar nucle&oacute;tidos. Las cadenas de nucle&oacute;tidos forman el &aacute;cido nucleico. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Organismo Toda cosa viviente uni o multicelular. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Orgasmo. Culminaci&oacute;n de un acto sexual que provoca una intensa sensaci&oacute;n de placer. Cuando el macho experimenta el orgasmo, eyacula esperma. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">&Oacute;vulo. Los ovarios de una hembra humana producen un &oacute;vulo por mes. La c&eacute;lula tarda alrededor de ocho d&iacute;as en bajar por una trompa de Falopio hasta el &uacute;tero, lapso en que puede ser fecundada. Si esto no ocurre, atraviesa el &uacute;tero y la vagina. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Primates. Orden de los mam&iacute;feros que incluye simios, monos hombre. El hombre tiene alma y cuerpo.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Prote&iacute;nas. Las m&uacute;ltiples prote&iacute;nas, diversas entre s&iacute;, se forman con cadenas de amino&aacute;cidos. Son responsables de las caracter&iacute;sticas y el funcionamiento de todas las c&eacute;lulas vivas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Prot&oacute;n. Part&iacute;cula fundamental de la materia que se encuentra en el n&uacute;cleo de todos los &aacute;tomos. Tiene carga el&eacute;ctrica positiva. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Radiaci&oacute;n. Energ&iacute;a transmitida en forma de calor, luz o rayos de radio de un cuerpo a otro. La Tierra recibe radiaciones del Sol y las estrellas. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Reptiles. Los pulmones bien desarrollados y la piel correosa permitieron que los reptiles alcanzaran el &eacute;xito como los primeros vertebrados que vivieron permanentemente en tierra. Ponen huevos con c&aacute;scaras protectoras, de los que salen v&aacute;stagos bien formados. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Selecci&oacute;n natural. Se produce durante la evoluci&oacute;n. Es el proceso que conduce a la perduraci&oacute;n de aquellos animales y vegetales mejor adaptados para sobrevivir reproducirse en sus ambientes espec&iacute;ficos. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Vegetal. &Uacute;nica forma de vida capaz de capturar la energ&iacute;a del Sol y utilizarla para producir su propio alimento. En el proceso despide ox&iacute;geno. Por este motivo, los animales dependen de los vegetales para obtener el alimento el aire que respiran. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Vertebrados. Animales dotados de esqueleto. </span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Vida. Todo organismo, unicelular o multicelular, que puede crecer y reproducirse a s&iacute; mismo est&aacute; dotado de vida.</span></p><p style="text-align: justify;" dir="ltr"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: medium;">Visi&oacute;n beat&iacute;fica. Es el conocimiento inmediato de Dios que en el cielo gozan los esp&iacute;ritus ang&eacute;licos y las almas de los justos.</span></p><p><br /><br /><br /><br /><br /><br /></p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Wed, 18 Mar 2015 11:28:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://javiercervigonruckauer.blogia.com/2011/022501.php</link><guid isPermaLink="true">https://javiercervigonruckauer.blogia.com/2011/022501.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <p style="text-align: center;"><strong>Demostraci&oacute;n cient&iacute;fica de la existencia de Dios </strong></p> <p style="text-align: center;"><strong>(1)</strong></p> <p style="text-align: center;">&nbsp;</p> <p style="text-align: center;">(Independientemente de la Revelaci&oacute;n</p><p style="text-align: center;">y de cualquier otra creencia religiosa)</p> <p style="text-align: center;">&nbsp;</p> <p style="text-align: center;">Introducci&oacute;n: posibilidad</p> <p>&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;<strong>La existencia de Dios se puede demostrar v&aacute;lida y cient&iacute;ficamente <em>a </em><em>posteriori</em>.</strong></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Argumentaci&oacute;n.</p> <p style="text-align: justify;">Demostraci&oacute;n <strong><em>a </em><em>posteriori</em></strong> es aquella que procede a partir de algo que es posterior a aquello que se quiere conocer o demostrar, v.gr. que procede de los<strong> </strong>efectos al conocimiento de su causa.</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Es as&iacute;</strong> que la existencia de Dios se puede demostrar v&aacute;lida y cient&iacute;ficamente a partir de sus efectos,</p> <p style="text-align: justify;"><strong>luego</strong> la existencia de Dios se puede demostrar v&aacute;lida y cient&iacute;ficamente <strong>a posteriori</strong>.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">La <strong>premisa mayor</strong> es la definici&oacute;n misma de la demostraci&oacute;n <strong>a posteriori.</strong></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">La <strong>premisa menor </strong>se prueba porque,</p> <p style="text-align: justify;">a) se dan en el mundo algunos seres y hechos que se nos presentan y los conocemos como algo causado, como e&shy;fectos, y como tales,</p> <p style="text-align: justify;">b) tienen una causa propia y adecuada, y</p> <p style="text-align: justify;">c) esto basta para llegar a conocer v&aacute;lida y cient&iacute;ficamente la existencia de Dios a partir de sus efectos.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">En efecto:</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">a) <strong>La existencia de algunos seres</strong>, que son verdaderamente algo <strong>causado</strong> -<strong>efectos</strong>- nos consta, en primer lugar, porque tienen evidentemente algunos caracteres o modos de ser que implican una esencial de&shy;pendencia de otro ser, de una causa, porque, v.gr., comienzan a existir, pasan de la potencia al acto, obran por un fin sin conocimiento de ese fin, etc. (como explico en otro libro acerca de la causa &uacute;ltima y de los principios primeros y m&aacute;s universales de la realidad, y en otro que resulta ser una teor&iacute;a cr&iacute;tica del conocimiento) que nos a&shy;seguran el valor objetivo de nuestro conocimiento de tales seres co&shy;mo como algo causado.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">b) Que tales seres <strong>tienen una causa propia y adecuada</strong> nos consta por el <strong>principio de causalidad</strong>, que en el libro sobre la causa &uacute;ltima y los principios primeros y m&aacute;s universales de la realidad formulo como exigencia de la realidad contingente,<sub> </sub>y cuyo valor objetivo establezco y defiendo tanto en ese sobre los principios primeros y m&aacute;s universales de la realidad como en el espejo de la realidad que es mi teor&iacute;a cr&iacute;tica del conocimiento.&shy; (La frase "que nos conste por el principio de causalidad que tales seres tienen una causa propia y adecuada" no es una frase sin conformidad con la realidad).</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">c) Que <strong>basta esto</strong> para llegar a <strong>conocer v&aacute;lida y cient&iacute;ficamente la existencia de Dios</strong>, se explica y prueba as&iacute; porque</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">i. )&nbsp; tales efectos exigen la existencia de una causa propia y adecuada, que es Dios, y</p> <p style="text-align: justify;">ii. )&nbsp; el proceso demostrativo que se establece a partir de los efectos hasta llegar a su causa -Dios- es un proceso v&aacute;lido y cient&iacute;fico y <em>a posteriori</em>.</p> <p style="text-align: justify;">En efecto:</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">1)&nbsp;<strong>Todo efecto necesariamente requiere una causa</strong>, porque efecto es aquello que es causado, que comienza a existir, y nada puede comenzar a existir por s&iacute; mismo, sino en virtud de otro, en cuanto es causado por otro, que se llama <strong>causa</strong>;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">2)&nbsp;<strong>todo efecto requiere una causa suficiente y adecuada</strong>, pues nada puede existir sin raz&oacute;n suficiente y adecuada. Si es causado por otro, y este otro a su vez depende de otro ser al producir su efecto, no es la causa propia y adecuada de su efecto; y por tanto hay que recurrir a este otro ser, a esa otra causa, para explicar la existencia del efecto. Pero, si esta otra causa es causada a su vez, tampoco es su causa adecuada, habr&iacute;a que recurrir a otras y as&iacute; sucesivamente, hasta llegar a su causa suficiente y adecuada;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">3) ahora bien <strong>ninguna causa finita puede ser causa adecuada de ning&uacute;n efecto</strong>. Las causas intr&iacute;nsecas -material y formal- dependen de la causa eficiente y final en el ejercicio de su causalidad (como explico en el dicho libro en el que trato de los principios primeros y m&aacute;s universales de la realidad); las causas eficientes finitas dependen de otra causa que las haga pasar de la potencia al acto, y ninguna causa final finita puede ser causa final &uacute;ltima y adecuada,</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">4)&nbsp;<strong>ni puede ser causa adecuada de alg&uacute;n efecto una serie finita o infinita de causas finitas</strong>, puesto que cada una depender&iacute;a de otra en el ejercicio de su causalidad y no habr&iacute;a ni en ninguna ni en el conjunto de ellas raz&oacute;n suficiente de tal efecto;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">5) luego en este proceso de b&uacute;squeda de la causa adecuada de un efecto hay que llegar necesariamente a una causa que no depende de otra en el ejercicio de su causalidad, sino que tenga en s&iacute; la raz&oacute;n suficiente de su propia causalidad, y sea <strong>causa y raz&oacute;n suficiente y adecuada</strong> de la causalidad de las dem&aacute;s causas y de la existencia del efecto. Y esta causa, como veremos, es Dios.</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">d) Y este proceso demostrativo, del efecto a la causa propia adecuada, es un proceso demostrativo <strong>v&aacute;lido</strong>, <strong>cient&iacute;fico</strong> y <strong><em>a posteriori</em></strong><em>.</em></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">1)&nbsp;<strong>v&aacute;lido</strong>, pues se basa en el <strong>principio de causalidad</strong>, que tiene verdadero valor objetivo y universal, como demuestro en los dos libros anteriormente citados;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">2)&nbsp;<strong>cient&iacute;fico</strong>, pues procede a partir de unos hechos y principios verdaderos, ciertos y evidentes, y una tal demostraci&oacute;n es una <strong>demostraci&oacute;n cient&iacute;fica</strong>, que nos proporciona un conocimiento cierto y evidente de la existencia de Dios, y por sus causas, no ontol&oacute;gicas, sino l&oacute;gicas, <em>in ordine cognitionis:</em> lo <em>ve</em> el entendimiento, no los ojos; es evidencia, pero mediata.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">3)&nbsp;<strong><em>a posteriori</em></strong>, puesto que procede de los efectos a la demostraci&oacute;n de su causa,</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">luego a partir de los efectos se puede demostrar v&aacute;lida y cient&iacute;ficamente la existencia de Dios; y, como tal demostraci&oacute;n es <em>a posteriori</em>, luego la existencia de Dios se puede demostrar v&aacute;lida y cient&iacute;ficamente <em>a posteriori</em>.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Conclusiones provisionales.</strong></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">1. Luego son <strong>falsos</strong>, tanto el agnosticismo total y parcial, como el tradicionalismo y fide&iacute;smo, que ense&ntilde;an que la existencia de Dios no se puede demostrar v&aacute;lida y cient&iacute;ficamente.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">2. Luego es inv&aacute;lida toda demostraci&oacute;n <em>quasi a priori</em> (como el argumento ontol&oacute;gico), como quiera que se proponga, sea a partir del concepto de Dios como "<em>id quo maius non potest</em>" (San Anselmo), o como ser perfect&iacute;simo (Descartes) o como ser posible (Leibniz).</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">3) Luego el <strong>fundamento remoto</strong> de la demostraci&oacute;n de la existencia de Dios <strong><em>a posteriori</em></strong> es el valor objetivo de nuestro conocimiento; y su fundamento pr&oacute;ximo el valor objetivo del principio de causalidad.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">4) Luego el <strong>proceso general</strong> de la demostraci&oacute;n de la existencia de Dios <strong>a posteriori</strong> es este:</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">a) se ha de partir de la existencia de alg&uacute;n ser o de alg&uacute;n hecho que nos sea bien conocido (no imperfecta, ni parcial, ni arbitraria, ni interesada, ni subjetivamente, ni por manipulaci&oacute;n o adoctrinamiento -"educaci&oacute;n para la ciudadan&iacute;a"-, ni por votaci&oacute;n democr&aacute;tica -"ley del aborto&shy;-, etc.) no solamente en cuanto tal, sino en cuanto a algo <strong>causado</strong>;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">b) despu&eacute;s se ha de determinar bien su necesaria dependencia respecto de su causa, en virtud del principio de causalidad; y esta es, a su vez, algo causado;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">c) hay que proseguir la investigaci&oacute;n y ver si la existencia de dicho efecto se explica suficientemente y adecuadamente con una serie de causas, de las&nbsp; cuales cada una dependa de otra en el ejercicio de su causalidad; y, como esto es imposible;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">d) finalmente, se llega necesariamente a la existencia de una primera causa que no depende de otra y de la que dependen todas las dem&aacute;s, y que ser&aacute; la causa propia y adecuada de tal ser o tal hecho.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Santo Tom&aacute;s de Aquino expresa as&iacute; este proceso demostrativo:</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">"<em>visis sensibilibus, non devenimus in Deum nisi procendo,</em></p> <p style="text-align: justify;"><em>&nbsp;</em></p> <p style="text-align: justify;"><em>a) secundum quod est a&nbsp; <strong>causata</strong> sunt, </em></p> <p style="text-align: justify;"><em>b) et quod omne causatum est ab aliqua causa agente, et </em></p> <p style="text-align: justify;"><em>c) quod non est procedere in infinitum,</em></p> <p style="text-align: justify;"><em>d) unde necesse existere aliquam causam,</em></p> <p style="text-align: justify;"><em>e) quae Deus est</em>"</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">(cf. <em>In I Sent</em>.,a.3,q.1,a.2).</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: right;">Francisco Javier Cervigon Ruckauer</p> <p style="text-align: right;">&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p><p><img src="file:///C:/DOCUME~1/iosehp/LOCALS~1/Temp/moz-screenshot-1.jpg" border="0" /></p>]]></description><pubDate>Fri, 25 Feb 2011 11:46:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
